A 50 años de la llamada “matanza del jueves de Corpus”, el hecho conocido también como “Halconazo”, sigue siendo objeto de debate, debido a que involucra a estudiantes y grupos paramilitares. 

Se trata de una masacre estudiantil ocurrida apenas tres años después de la matanza de estudiantes en 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. 

TE SUGERIMOS: A 50 años del “Halconazo”, AMLO ofrece disculpa a las víctimas en nombre del Estado

Esta mañana, debido a la conmemoración de este hecho histórico, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ofreció disculpas a las víctimas de la “guerra sucia”.

Dijo que tiene el compromiso de que no se repriman a los que protestan, quieren la transformación o no están de acuerdo con el gobierno, a la vez que manifestó que los ciudadanos contarán con todas las garantías para ejercer sus libertades.

¿Qué sucedió durante el Halconazo?

El 10 de junio de 1971 un grupo paramilitar, identificado como Los Halcones, reprimió con violencia una manifestación en la Ciudad de México a favor de estudiantes de Monterrey, Nuevo León. 

Este grupo, que usó varios tipos de armas en contra de los inconformes, se encontraba al servicio del estado, que entonces se encontraba representado por Luis Echeverría Álvarez. 

Más de 120 estudiantes de entre 14 y 22 años fueron asesinados durante el encuentro con los paramilitares. Días después de la matanza el regente de la Ciudad de México, Alfonso Martínez Domínguez, y el jefe de la Policía, Rogelio Flores Curiel, renunciaron a sus cargos. 

Sin embargo, el origen del hecho se remonta a varios años atrás, cuando Echeverría permitió el regreso a México, desde Chile, de líderes estudiantiles del 68, y la excarcelación de algunos que permanecían presos en el país, como Heberto Castillo y José Revueltas. 

Un conflicto surgido en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) provocó un nuevo movimiento estudiantil. 

TE PUEDE INTERESAR: Alfonso Cuarón revela teaser de Roma, cinta en la que recrea El Halconazo de 1971 (VIDEO)

A finales de 1970, tras la presentación de una ley orgánica en la que se proponía un gobierno paritario en la UANL, Héctor Ulises Leal Flores llegó a la rectoría de esta casa de estudios. 

El Gobierno federal, al estar en desacuerdo, redujo el presupuesto de la universidad, por lo que la UANL aprobó un nuevo proyecto de ley que prácticamente suprimió la autonomía de la institución. 

Ante estos hechos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) convocaron a una manifestación que se llevaría a cabo el 10 de junio de 1971. 

La marcha comenzaría en el Casco de Santo Tomás y recorrería las avenidas Carpio y de los Maestros para salir a la Calzada México-Tacuba para finalmente dirigirse al Zócalo capitalino.

Sin embargo, las calles aledañas a avenida de los Maestros se hallaban bloqueadas por policías y granaderos, quienes impidieron el paso a los estudiantes. 

También había presencia de tanques antimotines a lo largo de avenida Melchor Ocampo junto con transportes del ejército, los cuales se ubicaban cerca del colegio militar y transportes de granaderos en un enorme contingente policíaco en el cruce de las avenidas Melchor Ocampo y San Cosme. 

Los Halcones, entrenados por la Dirección Federal de Seguridad y la CIA, atacaron a los jóvenes después de que los granaderos les permitieran el paso por avenida de los Maestros. 

Los paramilitares venían armados con varas de bambú, palos de kendo y porras, por lo que en un principio fueron fácilmente repelidos por los estudiantes, sin embargo, al perder efectividad su ataque, hicieron uso de armas de fuego. 

El tiroteo se prolongó por varios minutos, durante los cuales algunos transportes daban apoyo logístico a los paramilitares, dotándolos con armas y transportes improvisados, inclusive una ambulancia De la Cruz Verde. 

Aunque varios de los heridos fueron trasladados al Hospital Rubén Leñero, ubicado en las inmediaciones, hasta ahí llegaron Los Halcones, para rematar a varios de ellos. 

Tras el resguardo por parte de militares de Palacio Nacional, Luis Echeverría anunció una investigación y prometió castigo a los culpables. 

Aunque el regente de la Ciudad de México, Alfonso Martínez Domínguez, y Julio Sánchez Vargas procurador general, negaron la existencia de Los Halcones, la evidencia gráfica de los sucesos logró que la prensa contradijera la versión oficial del gobierno y aceptara la existencia del grupo.