El Plan de Justicia para el Pueblo Wixárika que elaboró esa comunidad indígena de Jalisco y que le fue entregado al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, tiene entre sus principales demandas la restitución de tierras invadidas, el reconocimiento de sus autoridades, así como acciones en materia de medio ambiente, seguridad y servicios públicos.

En el mes de abril de este año, una caravana del pueblo wixárika partió desde la zona norte de Jalisco para marchar hacia la Ciudad de México y reunirse con el presidente, López Obrador, lo que se concretó el 30 de mayo pasado, y donde la principal exigencia se centró en la recuperación de más de 10 mil hectáreas que se encuentran invadidas por ganaderos de Nayarit.

El Plan de Justicia que se expuso este fin de semana, sin embargo, trasciende por mucho la mera problemática vinculada con la invasión de tierras, de acuerdo con la síntesis que hizo Patricio Ortiz de la Cruz, presidente del Comisariado de Bienes Comunales de San Andrés Cohamiata.

La primera demanda que planteó Ortiz de la Cruz estuvo relacionada con la protección de los lugares sagrados del pueblo wixárika.

“Este plan da especial importancia a nuestros lugares sagrados por ser la esencia, existencia y supervivencia de los wixaritari. En los últimos años hemos padecido múltiples agravios a nuestros derechos culturales y espirituales, en espacios, lugares donde se teje nuestra sabiduría, que es el legado de nuestro conocimiento ancestral”.

“Los wixaritari reconocemos un amplio territorio sagrado, marcado por puntos que son destino de peregrinaciones por parte de todas nuestras comunidades (…). 

“Es necesario que en los lugares sagrados se detengan acciones de deforestación, contaminación, maltrato y hasta destrucción. Por eso, se necesita que su gobierno, en coordinación con nuestras comunidades adopten políticas públicas efectivas de atención, sensibilización y protección de los lugares sagrados”
Patricio Ortiz de la CruzPresidente del Comisariado de Bienes Comunales de San Andrés Cohamiata

Los wixaritari también están solicitando acciones para la protección del medio ambiente y para la contención del cambio climático.

“En lo que respecta a nuestros recursos naturales, planteamos diversas acciones, entre las que destacan, proyectos de la mitigación y adaptación  a los efectos del cambio climático, captación de lluvia, regeneración de suelos y reforestación, entre otras”.

Con este documento, además, los wixaritari están buscando revertir la falta de reconocimiento de sus autoridades y de su sistema normativo por parte del Estado mexicano, lo que ha redundado en que dichas autoridades tengan dificultades para ejercer sus funciones y para coordinarse con las instancias del Gobierno de México.

“Proponemos en este Plan de Justicia la realización de acciones para lograr el pleno ejercicio de los derechos humanos, de los derechos de los pueblos wixárika, en particular, sobre su autonomía y la libre determinación”.

Servicios rezagados

El resto de las demandas que contiene el Plan de Justicia están más enfocadas en el mejoramiento de los servicios públicos, incluyendo la seguridad pública.

“Nos preocupa mucho el tema de altos índices de inseguridad y violencia en nuestra región que afectan nuestro libre tránsito y vida cotidiana, por lo que es fundamental reforzar la seguridad en los puntos estratégicos ya identificados”.

Sin embargo, las solicitudes del pueblo wixárika también están relacionadas con los ámbitos educativo, de salud pública, de infraestructura básica (caminos, agua potable y saneamiento, red eléctrica y telecomunicaciones) y de promoción económica.

“Para impulsar la producción y comercialización de los productos agropecuarios, pesqueros, forestales, turísticos y artesanales, además que se implementen acciones de capacitación y acompañamiento técnico”.

El presidente, López Obrador, les respondió el 10 de septiembre pasado que daría cumplimiento al plan que le presentaron.

El pueblo wixárika le pidió al presidente López Obrador la recuperación de más de 10 mil hectáreas que se encuentran invadidas por ganaderos de Nayarit

Devolver tierras invadidas al pueblo wixárika

Con respecto a la problemática del despojo de tierras que ha sufrido el pueblo wixárika, el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montes, expuso el siguiente diagnóstico:

“Con relación a las tierras despojadas a la comunidad de San Sebastián Teponahuastlán, y su anexo Tuxpan de Bolaños, es necesario informar (…): Uno. La superficie reclamada es de alrededor de 10 mil 357 hectáreas. En 13 de 45 oficios (sic) interpuestos se ha obtenido sentencia favorable, lo cual implica 897 hectáreas.

“Se ha logrado restituir hasta el día de hoy 290 hectáreas y están pendientes por devolver 73 hectáreas ya convenidas. Hay otros juicios en los que se reclaman cinco mil 600 hectáreas que están pendientes de resolución definitiva, y hay tres mil 860 hectáreas respecto de las cuales no se han interpuesto acciones legales”.

El presidente dijo al respecto que lo mejor era llegar a un acuerdo.

“Si ya se tienen avanzadas resoluciones en lo agrario ya en ciertas instancias buscar la conciliación, y decirles a ustedes, que son los dueños originarios de las tierras, porque esa es la verdad, decirles que, de todas formas, tenemos que hablar con los propietarios o poseedores actuales, a los particulares y ofrecerles alternativas, esto es compensarlos, se llama indemnización, podemos hacerlo, y todo ese recurso que se requiera está disposición de ustedes. (…) Y yo espero que antes de que termine nuestro gobierno podamos cumplir restituyéndoles sus tierras”.

Para la protección de los cinco lugares sagrados, Regino Montes señaló que están trabajando para que con la anuencia del pueblo wixárika pudiera nominarse la Ruta Wixárika ante la Unesco, que sería darle un reconocimiento internacional a estos lugares sagrados.

“El primero de ellos (los lugares sagrados), es Tatéi Haramara, que se encuentra en San Blas Nayarit; Tee’kata, que es acá en este centro ceremonial de Santa Catarina Cuexcomatitlán; Xapawiyemeta, en Lago de Chapala, Jalisco; Huaxamanaka, que es el Cerro Gordo, en Durango, en territorio o’dam, y Wirikuta, en San Luis Potosí”.

Los wixaritari también solicitaron acciones para la protección del medio ambiente y para la contención del cambio climático

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