El internet y las múltiples plataformas digitales han cambiado la manera en que las personas consumen la prostitución. Foto: Cuartoscuro

Prostitución, de las calles a las plataformas digitales

Aunque es cierto que al realizar la prostitución en línea se evitan peligros tradicionalmente asociados con la calle como arrestos, violencia u hostilidad, con el internet han aparecido riesgos digitales como el ciberacoso, los ataques misóginos y racistas

El internet cambió nuestra forma de relacionarnos. En la última década, la red se ha convertido en el lugar central del intercambio de mercancías, pero también de servicios sexuales, reconfigurado la práctica y el consumo de la prostitución.

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre trata de personas, cerca del 80 por ciento de las víctimas de los traficantes de personas en América Latina son mujeres y niñas, terminando la gran mayoría en manos de las redes de explotación sexual.

“Aunque la prostitución a pie de calle y en clubes persiste, cada vez es más habitual que los contactos se produzcan de forma digital y el encuentro físico se adapte a las necesidades del demandante en espacio y tiempo, dispersándose por el tejido urbano y concentrándose, sobre todo, en pisos”, explica Rubén Rodríguez Casañ, investigador del grupo Global Literary Studies Research Lab (GlobaLS), del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) y de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

De acuerdo con el estudio, “La prostitución en las plataformas digitales: de la invisibilización a los nuevos riesgos” la plataformización y el desarrollo de la práctica de la prostitución en internet también ha causado un aumento de la diversidad en perfiles y en servicios.

Pero, sobre todo, señala el informe, el marketing digital muestra una nueva actitud ante el cuerpo de la mujer, al que cosifica todavía más y lo convierte en una fuente complementaria de enriquecimiento para nuevos actores, como los dueños de agencias y de las propias plataformas.

Para Rubén Rodríguez, los cambios en los espacios, en los tiempos, en las prácticas y en la forma de organización de la prostitución de la mano de la digitalización han tenido una gran consecuencia: la invisibilización.

“Lo que nos dicen los agentes estratégicos sobre el terreno, como la policía o las ONG, es que cada vez es más complicado acceder a las mujeres en situación de prostitución.

“Es difícil saber si están vinculadas a una agencia, a una organización de trata o a un proxeneta.

“La plataformización ha contribuido a ocultar toda la cadena de la organización y parece que la relación entre demandante y anunciante se da en condiciones de igualdad”.

Nuevos riesgos de la prostitución

Actualmente existe un amplio debate sobre si esta plataformización ofrece más o menos seguridad, libertad e independencia a las mujeres en situación de prostitución.

De acuerdo con el investigador Rodríguez Casañ, aunque es cierto que al realizar la prostitución en línea se evitan peligros tradicionalmente asociados con la calle (arresto, violencia u hostilidad), con internet han aparecido también nuevas fuentes de daños y riesgos digitales como el ciberacoso, los ataques misóginos y racistas en las redes o la dependencia emocional a las malas valoraciones.

“Aunque vivamos en sociedades más liberales, no se percibe un descenso significativo en el consumo de prostitución.

“Lo que buscan los demandantes sigue siendo una cuestión de poder y de cumplir una serie de fantasías sexuales que no obtienen fuera del universo de la prostitución.

“Prácticas de riesgo como sexo oral sin protección o el consumo de drogas están muy presentes tanto en las reseñas de los prostituidores como en la oferta. Existe cada vez más una banalización clara del cuerpo de la mujer y de las propias prácticas”, concluye.

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