Mientras a nivel nacional se aprobaron acciones afirmativas para personas indígenas, afromexicanas, con alguna discapacidad, de la diversidad sexual y residentes en el extranjero, hay entidades de la República que incorporan a las filas de sus congresos locales a representantes jóvenes y de la tercera edad.

Debido a esto, legisladores, especialistas y órganos electorales deben de trabajar para definir de mejor forma las cuotas y que sean más justas y equitativas. También se deben de emplear filtros para evitar la usurpación de identidades y combatir a los políticos “cachirules”.

Para determinar el porcentaje de las cuotas indígenas y afromexicanas, el INE calculó el número de población de dichos sectores electorales, pero en el caso de las personas con discapacidad y diversidad sexual, el tema se complicó debido a que no existen asentamientos de dichas comunidades y los resultados del censo del 2020 se retrasaron debido a la pandemia.

El único filtro para constatar que una persona pertenece a cierto sector representado a través de la mayoría de las acciones afirmativas no es más que la declaración bajo protesta de decir la verdad.

Para ejercicios posteriores, partidos y órganos electorales deben de considerar una mejor manera de definir las cuotas y la manera para acreditar la pertenencia a los grupos.

Al respecto, Sergio Bárcena, especialista en temas legislativos, comenta que en el país existe una crisis de representación y recuerda que han pasado muchos años para establecer las reglas de operación y cumplir realmente las cuotas con los sectores vulnerables.

“Esto más que verlo como un ejemplo de democracia representativa pura es un punto de partida. Los partidos tienen cada vez que acostumbrarse más a incluir estas cuotas y cumplir con estas reglas para mantener su vigencia. Qué bueno que el INE las haya hecho obligatorias”, señala el especialista.

El principal reto que tendrán, tanto el INE como el TEPJF, comenta el especialista, es encontrar el equilibrio en los filtros que deben de pasar los aspirantes al Congreso para que realmente sean representantes de sus grupos.

“No puedes hacerle exámenes genéticos para ver si tienes el suficiente porcentaje indígena o afro, pero tampoco puedes dejarlo a la autoadscripcción con absoluta libertad porque cualquier persona se va a agarrar de estos mecanismos que están pensados para mejorar la representación y lo van a vulnerar”
Sergio BárcenaEspecialista en temas legislativos

“Se tiene que perfeccionar y tanto el INE como el tribunal deben de llegar a una postura que impida que se cuelen, pero que tampoco sea tan restrictiva”, agrega.

Sobre la representación de otros grupos vulnerables, Bárcena señala que se corre el riesgo de socavar la “voluntad popular” con tantas restricciones y cuotas, por lo que sí lo ve positivo en grupos discriminados históricamente y estructuralmente reprimidos, pero no en todos los sectores de la sociedad.

Finalmente, y ya en la práctica, el especialista comenta que el reto será llevar las iniciativas que propongan estos diputados a políticas públicas.

“Lo más probable es que todas las cuotas sí impulsen legislaciones a favor de sus representados directos, sin embargo, eso no significa que la legislación se apruebe. Si a los partidos no les parece relevante o políticamente redituable en el momento, se quedarán en buenas intenciones, en un intento de representar”, advierte.

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