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Jalisco se encuentra entre las 14 entidades federativas donde Petróleos Mexicanos (Pemex) ha descubierto a gasolineras comercializando secretamente combustibles con un origen desconocido o ilegal; centros de distribución del llamado “huachicol”.

El 18 de agosto de 2010 Pemex detectó a una gasolinera ubicada en el municipio de Tala, Jalisco, que había comercializado 44 mil litros de gasolina magna a pesar de que este producto no le había sido suministrado por la propia empresa del Estado.

Ante la confirmación de esta anomalía, el organismo rescindió el contrato de franquicia al expendio irregular, cuya licencia databa del 14 de abril de 1994, de acuerdo con los registros de la petrolera entregados a Reporte Índigo a través del recurso de revisión RRA 4940-18, resuelto por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Durante el periodo de 2006 a 2018, Pemex procedió contra 25 gasolineras en todo el país –de 12 mil existentes– que fueron descubiertas moviendo huachicol, por un volumen estimado de al menos 4 millones 691 mil 221 litros en productos magna y premium y diésel.


La derrama de gasolina –magna, premium y diésel– de procedencia ilícita registrada por Pemex se estima en 4.6 millones de litros para 2018

Las estaciones de servicio que fueron detectadas vendiendo combustible irregular se localizaban en 14 estados –Jalisco incluido–, de los cuales destacan cinco por tener los mayores flujos de hidrocarburos ilegales en la región:

Primero, Veracruz, donde se registraron ventas anómalas de combustibles por 2 millones 452 mil 439 litros de gasolina magna y diésel en un par de gasolineras a las que se les rescindieron sus contratos de franquicia: una ubicada en la localidad de Soconusco, donde la irregularidad se reportó el 1 de enero de 2009; y otra en Cerro Azul, donde el producto ilegal se rastreó el 1 de enero de 2016.

En segundo lugar está Tamaulipas, donde se movieron 976 mil 590 litros de huachicol a través de cinco gasolineras distintas, destacando que ningún otro estado del país presenta tantos casos confirmadas por Pemex; tres distribuidoras en Matamoros, dos de ellas descubiertas el 30 de mayo de 2013 y la tercera el 10 de marzo de 2014; la cuarta estaba en Reynosa y se le verificó con producto irregular el 24 de julio de 2013, mientras que el quinto expendio se localizaba en Río Bravo y se dio con ella en marzo de 2016.

En el tercer sitio está Coahuila. Ahí, Pemex detectó a un par de gasolineras que habían comercializado cuando menos 311 mil 350 litros de combustible robado, mientras que en cuarto sitio está Puebla –con un volumen de 295 mil 280 litros– y en quinto Durango, con 193 mil 930 litros de gasolinas de procedencia ilegal.

Reformas y la sombra del crimen

Cabe destacar que este método de rastreo de combustibles ilegales en las gasolineras resultaba posible con el marco legal anterior a la Reforma Energética, pues era ley que en los expendios de Pemex se debían vender exclusivamente sus productos; esto cambió y hoy “se puede ser franquiciatario de Pemex pero comercializar gasolina de otro agente económico”, como señaló el INAI a través del el documento citado:

“En los contratos previos a la Reforma eran causales de recesión de los mismos descargar petrolíferos en la estación de servicio no suministrados por Pemex, asimismo, almacenar, vender o tener en existencia productos adquiridos en forma distinta a la prevista en sus contratos (…) cuando una estación vendía volúmenes más altos a los proporcionados por Pemex, invariablemente eran contrarios al contrato de franquicia o comercialización, situación por la cual eran de procedencia desconocida o presuntamente ilegal”.

Estos cambios, sumados a la presión por parte de sectores criminales, beneficiaron el incremento de la distribución de huachicol. En el caso de Jalisco, el presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), Pablo González Córdova, advirtió desde el 2014 en entrevista con Reporte Índigo que la mitad de las casi 400 gasolineras fuera de Guadalajara vendían combustible ilegal, debido a que sus dueños estaban siendo extorsionados por el crimen organizado.

Asimismo, dijo que los grupos criminales en la región tenía ingresos por casi 600 millones de pesos mensuales por el huachicol –una décima parte del mercado estatal– y que máximo un 10 por ciento de todo el combustible robado se distribuía en las estaciones de servicio que sufrían la presión de células del narcotráfico:


“Ahí es donde todas estas gasolineras están también sujetas a la presión de la delincuencia organizada. El sistema es: bajan el producto y si no lo aceptas ya sabes a lo qué te atienes, lo tienes que pagar el día que ellos quieren. Hay muchas estaciones, algunas que por ejemplo ya están intervenidas por los grupos delincuenciales (…) y si no lo vendes, pelas”

Pablo González Córdova

Presidente Amegas

El municipio de Tala es una de las regiones en donde la empresa productiva del Estado detectó irregularidades con sus franquiciatarios. Una zona con una alta presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y en el que en julio de 2017 se reportó el hallazgo de tres narco-campamentos, el primero de estos operado por entre 50 y 60 miembros del CJNG, y quienes habrían reclutado forzadamente a cerca de 40 víctimas.