El confinamiento ante la crisis de sanidad que se vive en el país por el COVID-19 dejó un aumento en el consumo y búsqueda de pornografía infantil.

De acuerdo con la División Científica de la Guardia Nacional, el incremento fue de un 73 por ciento tan solo de de marzo a abril. De los reportes que se recibieron, casi el 80 por ciento fueron relacionados con la red social de Facebook.

En entrevista para Reporte Índigo, Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), menciona que entre los factores que propiciaron al aumento de demanda de pornografía infantil se encuentra que, al no poder salir, la gente comenzó a pasar mayor tiempo en computadoras y celulares.

“La interconectividad creció a raíz del encierro y con ello el contenido digital de niñas, niños y adolescentes quienes fueron más víctimas de abuso sexual en un contexto familiar el cual se ha digitalizado y sobre todo ha circulado en redes sociales o en lo que se conoce como la web profunda”, explica.

Por su parte, Samuel Acosta, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenta que el aumento puede deberse a lo que se conocería como nuevos usuarios.


Digamos que están los consumidores que lo hacen por una necesidad originada desde un aspecto trastornado y otros que probablemente en la cuarentena se vincularon por curiosidad o que estuvieron en contacto con redes socialesque les presentaron ese contenido

Samuel Acosta

Académico de la Facultad de Psicología de la UNAM

Tan solo en 2017, en el país se registraron más de 12 mil 300 cuentas de internet que se dedicaban a la distribución de fotos y videos que exhiben a niños explotados sexualmente, alertó la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

Al ser expuestos a dicho delito, Acosta afirma que las víctimas son vulneradas en su derecho a la intimidad, a una vida libre de cualquier tipo de violencia y al acceso a la información en aquellos casos donde con base en engaños se les piden fotos o videos en redes sociales.

Pérez García resalta que al pasar mayor tiempo con su familia, varios niños y adolescentes se vieron afectados pues fueron convertidos en objetos de deseo sexual.

“Se trata de violencia sexual contra los menores cuando se habla de pornografía infantil. Se les usa solo para satisfacer necesidades ajenas y se deja de lado que se les afecta su dignidad y su proyecto de vida. Si se trata de niñas o niños pequeños que fueron víctimas, se les altera en su desarrollo y socialización, se vuelven distantes y generan mayor desconfianza con quienes los rodean, sus vínculos de apego no vuelven a ser los mismos”, detalla el director de Redim.

En el caso de adolescentes, Pérez García menciona que las consecuencias son especialmente graves pues se pueden llegar a presentar hasta embarazos no deseados en las chicas menores de edad.

En México, la pornografía infantil es un delito contemplado en el artículo 202 del Código Penal Federal que se castiga con siete y hasta 12 años años de cárcel, así como con el decomiso de los objetos y productos del delito.

Sin embargo, aunque en el país se reconoce la falta, Pérez García enfatiza en que México se conviritó en un paraíso para la violencia sexual contra los menores de edad.


Tenemos un nivel de impunidad de hasta el 97 por ciento, es decir, que de 100 carpetas de víctimas de agresiones sexuales en menores, solo tres alcanzan proceso o sentencia ya sea por corrupción o desconocimiento del enfoque de infancia. Las autoridades dejan desprotegida a la niñez y no cumplen su responsabilidad de protección pues en muchos casos solo culpan a las familias

Juan Martín Pérez Gardía

Director ejecutivo de Redim

La solicitud de información 0001700284018 emitida por la FGR revela que solamente entre 2014 y septiembre de 2018 habían sido sentenciadas 11 personas por delitos relacionados con la pornografía infantil.

Medidas de protección contra pornografía infantil

Con el fin de proteger a la niñez y adolescencia en el país, el director de la Red urge a fortalecer a la Policía Cibernética con recursos y personal suficientes, así como identificar las redes que permiten que la distribución y producción de dicho material exista.

“Se debe ir por toda la industria que esté vinculada, hablamos de perpetradores hasta consumidores. También es necesario poder fortalecer la educación sexual desde pequeños, trabajar en las redes de comunicación familiar y comunitaria, y sobre todo garantizar a quienes fueron víctimas la atención y ayuda necesaria para que puedan denunciar y recibir la reparación del daño”, comenta.

Mientras tanto, el académico de la UNAM resalta la importancia de fomentar la denuncia, pues las cifras que pudiesen conocerse sobre el delito podrían ser apenas la punta de un iceberg.


Las estadísticas oficiales indican que entre 2014 y septiembre de 2018 había solo 11 personas sentenciadas por delitos relacionados con pornografía infantil

“Todas las personas que vean contenido de pornografía infantil deben denunciarlo. Este delito no solo es con grandes delincuentes sino que también puede ser material hecho desde casa o con un teléfono pero que de igual forma agrede a la víctima y que busca que el contenido sea divulgado y consumido”, menciona.

En febrero de este año, durante las mesas de trabajo “Prevención, Atención y Erradicación de la Violencia Sexual contra Niñas, Niños y Adolescentes” en la Cámara de Diputados, la diputada Lorena Villavicencio Ayala, de Morena, dijo que el contexto obliga a las autoridades a realizar una agenda pública que brinde atención integral.

De igual modo sostuvo que otra tarea fundamental es fiscalizar los centros encargados de proteger a la infancia y evitar que sean espacios donde se atente contra la dignidad de las niñas y niños.

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