A lo largo de sus más de tres décadas de existencia, los conflictos internos han sido una problemática constante para el PRD, misma que solo se acrecentó con la escisión del Movimiento Regeneración Nacional hace casi 10 años.

Por este motivo, la unidad será quizá el principal reto rumbo a la renovación del partido, siendo que todavía en la pasada legislatura sufrieron desbandadas en ambas cámaras del Congreso de la Unión hacia distintas organizaciones políticas.

La salida de militantes importantes y las “traiciones” fue lo que más golpeó al perredismo”, dice en entrevista con Reporte Índigo Luis Espinosa Cházaro, actual coordinador del Grupo Parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados.

Por ello postula que la transformación del partido debe llegar hasta donde sea necesario, pasando por revisar el nombre, el logotipo y los documentos básicos.

“Ni cómo negar a quienes se han ido, es evidente, han tomado sus decisiones y han emigrado a otros partidos. Ahora, quienes estamos en el PRD, recientemente firmamos compromisos por la unidad y la transformación en donde nos fijamos ciertas acciones que tendremos que realizar en el marco de la unidad”, agrega su predecesora Verónica Juárez, quien lideró a los diputados perredistas tras la desbandada que encabezó el hoy gobernador Ricardo Gallardo.

En tanto que Estephany Santiago, quien integró la Dirección Nacional Extraordinaria entre 2018 y 2020, señala que:


“Nosotros somos un partido democrático, nunca hemos sido un partido de puertas cerradas, por eso no podemos amarrar absolutamente a nadie”

Estephany Santiago

Secretaria de Comunicación Política del PRD

“Quien está en el PRD está por convicción y quien no está es porque sus intereses están en otros lados, son libres también de poder encontrarlos en otros colores”.

Ambas militantes del sol azteca coinciden en que la mejor estrategia para evitar nuevas fracturas al interior del partido es abrir el debate sobre este proceso de relanzamiento del partido. Por lo que, adelantan, no solo se tomará en cuenta la opinión de la militancia y las dirigencias estatales, sino también de organizaciones civiles, sociales y académicas, así como de la población en general que esté dispuesta a presentar tanto sus propuestas como sus exigencias.

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