Ante la llegada del COVID-19 a México, la reconversión de hospitales en el IMSS fue clave para atender a los derechohabientes y población en general, porque la instrucción presidencial fue no dejar a nadie sin recibir un tratamiento, asegura su director, Zoé Robledo Aburto.

En entrevista con Reporte Índigo y usando un cubreboca color azul, indica que además se amplió la capacidad con la apertura de hospitales abandonados en el periodo neoliberal —“la mejor forma que se puede inaugurar un hospital es salvando vidas”—, habilitando espacios como el Autódromo Hermanos Rodríguez y construyendo unidades de expansión.

El funcionario menciona que aunque la prioridad fue atender a los enfermos de COVID-19, se garantizó la continuidad de otros servicios firmando un convenio con hospitales privados para la atención de otros padecimientos.

“De la totalidad de pacientes que hemos atendido para hospitalización, 50 mil han sido no derechohabientes, por eso tuvimos que crecer tanto.


Aunque la prioridad del IMSS fue atender a los enfermos de COVID-19, se garantizó la continuidad de otros servicios firmando un convenio con hospitales privados

“De las 32 mil camas censables que tiene el Seguro Social en todo el país, en sus 250 hospitales de segundo nivel, las 25 unidades médicas de alta especialidad, pusimos a disposición del COVID cerca de 19 mil. Esta es la razón por la cual el IMSS ha podido atender a más de la mitad de todos los pacientes con el virus que han requerido de hospitalización”, resalta.

Además, previo a la llegada de la pandemia, en el instituto se vivía una transformación porque desde que inició el sexenio las delegaciones quedaron en manos del personal médico -no de políticos- y se estaba en proceso de rehabilitar la infraestructura hospitalaria abandonada.

Sentado en su oficina, donde cuelga en una de las paredes un cuadro de Benito Juárez, Robledo afirma que también se incrementó el personal con la apertura de 10 mil nuevas plazas ya que se tenía un déficit de especialistas y médicos generales.

Relata que en los primeros días de 2020 y tras las alertas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), iniciaron las reuniones del Comité de Seguridad en Salud, que forma parte del Consejo de Salubridad General, para iniciar con la preparación para enfrentar no solo al SARS-CoV-2, sino también a la epidemia de diabetes, hipertensión y obesidad, comorbilidades que padece gran parte de la población.

A diferencia de otros países, señala que en México no se tomó el camino de establecer “criterios bioéticos para el uso de recursos en medicina crítica, que no es otra cosa que la terrible decisión de a quién se atiende y a quién se salva”.

De las personas contagiadas, 80 por ciento recibe atención ambulatoria -con tratamiento en su hogar, monitoreo médico diario y un kit que incluye un oxímetro y medicamentos– y solo 20 por ciento restante es el que requiere hospitalización.

“Eso es lo que nos ha permitido atender a cerca de 2 millones de personas, no son todas en hospitales”, puntualiza el chiapaneco.

Afirma que la capacidad de respuesta del Instituto Mexicano del Seguro Social es lo que ha permitido que ninguna persona que requiera hospitalización se haya quedado sin recibirla, “que no haya rechazos”.

Robledo comenta que en camas con ventilador la capacidad aumentó a 9 mil. “La hospitalización temprana es de gran utilidad para evitar el proceso de agravamiento de la enfermedad, hay mucho por hacer antes del ventilador”, acota.

Para garantizar la revisión de otros padecimientos y atención ginecoobstétrica, entre otros, el IMSS firmó un convenio con la Asociación Mexicana de Hospitales Privados y con el Consorcio Mexicano de Hospitales que continúa vigente.

“Son cerca de 20 mil mujeres que han tenido un parto, una cesárea, en un hospital privado, y lo otro son las urgencias quirúrgicas no graves como apendicitis, hernias, colonoscopias”, agrega.

Aunque resalta el apoyo que se tuvo con la iniciativa privada, en el Seguro Social se atendieron 800 partos y cesáreas diariamente.

El director general del IMSS indica que se disminuyó 50 por ciento las consultas de especialidad, se suspendieron temporalmente terapias grupales psicológicas y se mantuvieron las consultas de medicina familiar.

El año pasado en el instituto se otorgaron 9 millones de consultas de alguna especialidad y 700 mil cirugías; a diferencia de las 20 millones de consultas y un millón 400 mil cirugías en 2019.


Tenemos un rezago que hay que paliar, pero no se cancelaron los servicios de manera absoluta y permanente

Zoé Robledo

Director general del IMSS

De la protección a personal durante la pandemia, dijo que 22 mil trabajadores que son de los grupos de riesgo están en resguardo domiciliario; sin embargo, algunos decidieron seguir laborando voluntariamente.

Además de la contratación del personal médico, se decidió otorgar un estímulo económico conocido como “bono covid”, que consiste en un sobresueldo de 20 por ciento.

Búsqueda del equilibrio en el IMSS

Zoé Robledo reconoce que al inicio de la pandemia -de marzo a mayo del año pasado- fue difícil conseguir equipos médicos de protección por la demanda mundial, pero en los momentos de alta hospitalización se resolvió.

“Solo en 2020 nos gastamos 29 mil millones de pesos entre el bono, nuevas contrataciones, infraestructura para el crecimiento, compra de equipo de protección personal, medicamentos, equipos, ventiladores”, enfatiza.

Destaca los resultados de la “Operación Chapultepec”, en donde especialistas se trasladaron a otros estados con altos índices de hospitalización COVID, lo que también representó un signo de solidaridad, y de los cuales aún están trabajando 180.

El director general del IMSS admite que ahora están entrando en una etapa de lograr un equilibrio para la atención de pacientes COVID y otros padecimientos.

“¿Cuáles son las ventajas hoy que no teníamos hace seis meses? La vacuna, por ejemplo”, comenta.

Otras de las acciones es mantener las unidades de tiempo completo, hospitales que programen cirugías y consultas los fines de semana, así como realizar jornadas largas de cirugías y teleconsultas, “para atender el rezago histórico, el rezago de COVID y ponernos al corriente”.

Subraya que durante la pandemia también se combatió la corrupción, por ello se tomó la decisión de rescindir al menos 20 contratos, “se hicieron penalizaciones y en algunos casos hay denuncias penales contra esas empresas”.

De los aprendizajes que deja la pandemia, el director general del IMSS dice que algunas son de carácter operativo para el instituto, como los procesos de capacitación para el personal.


La gran lección es para todo el planeta, pero para México con especial énfasis es que debemos ir a un enfoque radicalmente preventivo (...) debemos ir a las causas de la desigualdad que generan estas enfermedades crónico-degenerativas, los hábitos, la mala alimentación, las pocas horas de descanso

Zoé Robledo

Director general del IMSS

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