Un incremento de 14 millones de personas en la pobreza y riesgos de inseguridad alimentaria es el saldo de un año de pandemia en México, donde la recuperación socioeconómica parece quedarse corta. Esto según revela la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del Covid-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos (ENCOVID-19), elaborada por la Universidad Iberoamericana con apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés).

Tras un año de pandemia, las estimaciones del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana proyectan que el 42 por ciento de la población que vivía en la pobreza en 2018 se habría elevado hasta el 54 por ciento, a razón de 14 millones de personas, para marzo de este 2021. En tanto que la pobreza extrema se habría duplicado al pasar del 7 al 15 por ciento en el mismo periodo.

Uno de los indicadores más alarmantes encontrados en el estudio es el de la seguridad alimentaria. En diciembre de 2020, los hogares que reportaban no preocuparse o enfrentar dificultades para acceder a alimentos rondaban el 33 por ciento del total nacional. En apenas tres meses, este porcentaje se redujo 27 por ciento para marzo de 2020. En dicho periodo, la inseguridad alimentaria moderada pasó del 14 al 20 por ciento.

En cuanto a empleo e ingreso, al cierre del primer trimestre de 2021, 4.2 millones de mexicanos, más del 7 por ciento de la población económicamente activa del país, seguían desocupados. Una reducción drástica al considerar que hace exactamente un año, en mayo de 2020, esta cifra rosaba los 9 millones de ciudadanos desempleados o “descansados” sin goce de sueldo durante el punto más álgido de la emergencia sanitaria.

Pese a esta mejor en cuanto a los empleos, la recuperación económica sigue siendo insuficiente, ya que el 64 por ciento de los hogares reportó tener menos ingresos que antes de la pandemia. De igual manera, los trabajadores del sector informal siguen siendo los más afectados, ya que representan 2.6 millones de los desocupados, por 1.6 millones de quienes se desenvuelven en el sector formal.

El estudio también evidenció que la recuperación ha sido desigual. El 70 por ciento de los hogares de bajo nivel socioeconómico reportó tener menores ingresos que los que percibía antes de la pandemia y solo cuatro por ciento considera estar mejor que antes de dicha fecha. Mientras que, en los hogares de nivel alto, el 53 por ciento considera estar peor y hasta el 12 dice haber mejorado sus ingresos con relación a los que percibía antes de la emergencia sanitaria.

En materia sanitaria, al menos un integrante de la familia habría presentado síntomas de Covid-19 en el 26 por ciento de los hogares del país. El 45 por ciento destinó entre mil y 10 mil pesos a los tratamientos, otro 36 por ciento tuvo que desembolsar más de esta cantidad. El 27 por ciento de los entrevistados consideró haber gastado entre el 10 y el 50 por ciento de su ingreso anual en los tratamientos. Otro 17 por ciento dijo que el gasto representó más de la mitad de su ingreso anual.

Para este estudio, Equide realizó mil 452 entrevistas vía teléfono móvil a ciudadanos mayores de 18 años en las 32 entidades de la República entre el 26 de febrero y el 29 de marzo. Cuidando de que la muestra final fuera representativa a nivel nacional y que tuviera un diseño probabilístico, estratificado y en una única etapa por cada entidad federativa.