Los atropellamientos y las muertes por accidentes de tránsito durante la nueva normalidad por la pandemia de COVID-19 han crecido más del 66 por ciento.

Especialistas dicen que esto se debe a que las autoridades no tomaron las medidas ni las acciones necesarias para evitar este escenario de aumento de accidentes durante y en la etapa posterior al confinamiento.

Uno de los factores más importantes, señalan, es que no solo basta con realizar acciones para promover la bicicleta como medio de transporte seguro de contagios del nuevo coronavirus, sino también deben de existir medidas para reducir el uso y la velocidad de los automóviles.

En junio, la Secretaría de Movilidad (Semovi) capitalina habilitó dos ciclovías temporales: una en Insurgentes a lo largo de 12 kilómetros; y otra en el Eje 4 Sur. Ambas con la intención de promover la bicicleta como una forma de traslado que permita conservar la sana distancia de un metro y medio entre una persona y otra para evitar la propagación del COVID-19.

La problemática de atropellamientos ha llegado al punto de que colectivos ciclistas se manifestaron durante septiembre y octubre en contra de las autoridades capitalinas por no garantizar las condiciones para evitar muertes viales.

Uno de los casos más emblemáticos es la muerte de Fernanda Mejía, quien fue arrollada por un automóvil cuando iba con su bicicleta por la carretera México-Pachuca, en la alcaldía Gustavo A. Madero, el pasado 14 de octubre.

También está el caso de Mario Trejo, quien el pasado 6 de noviembre fue atropellado por un camión de transporte concesionado de la empresa Copesi. El joven sobrevivió al percance, pero perdió una pierna.

Crecimiento gradual de muertes y accidentes viales

Según el Portal de Datos Abiertos de la Ciudad de México de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), el mes con menos muertos por atropellamientos de este 2020 fue junio, cuando solo se abrieron 15 carpetas de investigación por homicidio culposo por hecho de tránsito

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muertes por atropellamiento hubo en septiembre

También fue en junio cuando las actividades productivas reiniciaron tras una suspensión de tres meses como estrategia para disminuir la propagación del COVID-19 durante la etapa más crítica de la pandemia.

Para septiembre, cuando la mayor parte de las actividades comerciales no esenciales como cines y gimnasios ya habían reabierto, el número de víctimas mortales por atropellamiento aumentó a 20, un 33 por ciento más que en junio.

Sin embargo, para octubre —última actualización de las cifras— el número de muertes por atropellamiento creció a 25.66 por ciento más respecto a junio.

Sin medidas de seguridad

El problema de los atropellamientos y las muertes de tránsito es multifactorial. Sin embargo, una de las razones del reciente aumento en muertes por incidentes viales es que se impulsó el uso de modos alternativos de transporte como la bicicleta, pero sin las medidas necesarias para disminuir riesgos para sus usuarios durante la nueva normalidad, dice Ezequiel Palacios, director de proyectos de la organización civil México Previene.

Datos de la Semovi revelan que en Insurgentes, con la implementación del ciclocarril, la afluencia de ciclistas aumentó de 996 en junio, a 4 mil 663 en julio pasado, lo que significa un incremento de más de 300 por ciento.

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decesos por atropellamiento se registraron en octubre

Palacios considera que el incentivo de la ciclovía ha aumentado el uso de la bici en toda la capital, pero esta acción de promoción sin medidas de seguridad o para disminuir el uso del auto es lo que ha provocado el incremento de muertes.

“Existe un aumento en el kilometraje de ciclovías, pero no hay operativos ni acciones para que estén confinadas o no sean invadidas. Son cuestiones que no han sido bien planeadas y lo estamos viendo en el número de incidentes, cuando un ciclista ve que la vía está invadida sale al arroyo vehicular y se expone a sufrir un accidente”, menciona.

Añade que tampoco se han aplicado medidas para disminuir la velocidad de los automóviles en la nueva normalidad, ni se han desplegado a más policías de tránsito a pesar del aumento del uso de la bici en la capital.


Sabemos que la velocidad es lo que mata, entre mayor sea, menos capacidad de frenar hay, y no se han implementado acciones para atender esta situación

Ezequiel Palacios

Director de proyectos de México Previene

Capacitación y sensibilización

Se deben emprender campañas de sensibilización para operadores del transporte y automovilistas para que ante el aumento de ciclistas y usuarios de modos de transporte no motorizados, tengan conciencia de que disminuir la velocidad puede evitar un accidente, dice Arturo Cervantes, presidente de la Alianza Nacional de Seguridad Vial (Anasevi).

“Fomentar el uso de la bici es una forma de movilidad sustentable, no contamina y ayuda a la salud de las personas. Es darle vida a la ciudad de una manera más sustentable, pero hagámoslo con orden. Los accidentes por velocidad tienen que ver con la cultura de los automovilistas. Hace falta que nuestra ciudad se enfoque en cuidar y respetar a los usuarios vulnerables de la vía”, menciona.

Afirma que con capacitación se puede enseñar tanto a automovilistas como operadores de transporte público la distancia que deben guardar entre su vehículo y un ciclista, así como se le puede hacer entender el nivel de vulnerabilidad a los que están expuestos los usuarios de medios no motorizados.

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