Para evitar una nueva parálisis económica por Ómicron, varias de las principales economías del mundo relajaron sus medidas de confinamiento. 

Francia, que registró más de un millón de contagios durante la semana pasada, anunció que a partir de hoy las personas que resulten positivas a COVID-19 y que tengan esquema de vacunación completo deberán aislarse durante una semana y no durante diez días como se venía haciendo. 

Además, quienes estuvieron en contacto con estos individuos no deberán de hacer cuarentena si están vacunados. 

En Reino Unido, el secretario de Salud, Sajid Javid, fue enfático al decir que no habrá nuevas restricciones. 

“Limitar nuestra libertad debe ser un absoluto último recurso y los británicos esperan que hagamos todo lo posible para evitarlo. He decidido que nos debemos de dar una oportunidad de convivir con el virus”, dijo.

De acuerdo con el profesor investigador del TEC de Monterrey y especialista en evaluación de políticas públicas, Enrique Minor, el objetivo este año será reactivar las economías con un nuevo enfoque. 

“El reto es mantener el crecimiento. Con la pandemia nos dimos cuenta que la cadena mundial de producción y distribución de insumos es muy endeble. Por eso estamos padeciendo en todo el mundo la crisis de la inflación que proviene de una escasez de oferta, por eso lo que se requiere es aumentar la producción y que la oferta alcance a la demanda. Ese va a ser una gran meta”, explica.

Otro de los retos que deberán de enfrentar los gobiernos del mundo, dice el especialista, es lidiar con las personas que no se quieren vacunar.

“El problema con ellos es que son una importante fuente de contagios, muchos países tienen este problema y deben de resolverlo”, agrega.

El tercer reto que ve Minor es poder combatir las secuelas a nivel salud y familiar que está dejando la pandemia, algo que está colapsando los sistemas de salud y resquebrajando a las sociedades alrededor del globo terráqueo. 

“Debemos de estar preparados para las secuelas que nos está dejando la pandemia, las cuales van desde la atención de comorbilidades en los sistemas respiratorios y nerviosos como en la parte psicológica de gran parte de la población. 

“Además hay otros problemas a nivel social y familiar. En muchas casas los principales proveedores sufrieron de problemas económicos, perdieron su trabajo o incluso la vida. Hubo mucha orfandad y esto va a requerir un esfuerzo económico muy pero muy fuerte por parte de los gobiernos”, agrega.

Finalmente, Enrique Minor señala que este año se deben consolidar nuevos derechos y prácticas laborales ya que aunque la contingencia sanitaria disminuya su gravedad, la enfermedad seguirá viviendo con nosotros.

“Hay que promover nuevos mecanismos laborales acorde a nuestra nueva realidad. La enfermedad va a seguir ahí y es por eso que se deben interiorizar los mecanismos de prevención y buenas prácticas.

“El teletrabajo debe de convertirse en algo más formal. Ya se demostró que reduce costos, incrementa la productividad y sobre todo reduce los riesgos de contagiarse de la enfermedad”, concluye.

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