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pozos al año propone PAN que se abran solo para shale


Todo el proyecto está sustentado en la información de la EIA, sin embargo, no hay estudios en México que avalen eso

El logro de una autorización constitucional para que empresas privadas exploren y exploten, sin la participación de Pemex, los recursos de shale gas en México es el hilo que une a los actores en la reforma energética.

Con su propuesta de reforma anunciada el viernes pasado, el PAN se une a la apertura más radical en este sector, que pasa necesariamente por la modificación de los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución.

El documento de su propuesta coloca el tema del shale desde la primera línea.

El partido plantea un esquema fiscal en el que las compañías extranjeras extraerían por su cuenta pagando derechos de extracción e impuestos sobre la producción, como sucede actualmente con la industria minera.

También abrirían la cancha para que las empresas privadas hicieran refinación y petroquímica en suelo mexicano, según el documento de la propuesta divulgado por el partido.

Pemex sería un “competidor” en estos sectores, como propuso desde diciembre del año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su libro Getting It Right (Haciéndolo bien).

El sector de transporte, distribución y almacenamiento de hidrocarburos, así como de todos sus productos derivados, también se abriría a la inversión privada.

20 mil pozos por año

Los argumentos de Acción Nacional para apoyar una apertura en shale gas y shale oil son los mismos que han declarado en entrevistas los funcionarios del sector energético y el propio presidente Enrique Peña Nieto.

La propuesta anunciada por Gustavo Madero, sin embargo, es mucho más específica. Establece que la industria del shale en México requeriría abrir 20 mil pozos por año solo en este tipo de yacimientos.

Como referencia, actualmente Pemex abre anualmente mil pozos en todos sus yacimientos, incluidos los de tierra y mar.

Para ello se invertirían 25 mil millones de dólares anuales, lo cual, según este partido, “excede con mucho la capacidad de inversión del gobierno”.

Parten de los mismos principios que presentó el Instituto Mexicano para la Competitividad, acerca de que México no produce suficiente gas natural ni cuenta con la infraestructura requerida para distribuirlo.

Las nuevas licitaciones

La propuesta del PAN aprobaría un régimen de concesiones para la exploración y producción de hidrocarburos “en donde participarán Pemex, empresas privadas y empresas público-privadas”.

Estas concesiones, que sacarían del juego a Pemex en los nuevos yacimientos, serían otorgadas por la Secretaría de Energía y reguladas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

También coincide con la idea planteada por el IMCO de que “habrá una ronda cero para Pemex confirmándole todas las concesiones que ya se le han asignado (principalmente depósitos convencionales)”.

Las nuevas concesiones “serán asignadas a través de un proceso de licitación abierto a empresas privadas, público-privadas o Pemex”.

La CNH fungiría como “regulador” de las actividades de exploración y como auditor de la producción de hidrocarburos.

Referencia Made in USA

El PAN se une a la ola de defensores del shale que toman como referencia documental las proyecciones hechas en 2011 por la Agencia de Información Energética de EU (EIA, por sus siglas en inglés).

Según este documento, México es el cuarto país con mayores reservas de shale gas y shale oil en el mundo, después de China, EU y Argentina.

Pero las pruebas geológicas realizadas en los pozos exploratorios que Pemex ha abierto en Coahuila y Nuevo León no han corroborado este dicho.

Hasta ahora, el proyecto de shale para México se sustenta en recursos prospectivos, los cuales no constituyen ni siquiera reservas con posibilidades del 10 por ciento de ser extraídas, las más bajas de la industria petrolera.

A pesar de ello, el PAN insiste en que “la existencia de depósitos similares (a los de EU) en México presenta una gran oportunidad para el país”.

Se lamenta de que “hacer realidad este desarrollo excede la capacidad operativa actual de Pemex y su potencial de inversión”.

Con base en este porvenir, que no ha sido aún comprobado geológicamente ni con estudios de sísmica, agregan que como México no tiene los 25 mil millones de dólares por año que se necesitan en la industria del shale hay que permitir que las petroleras extranjeras inviertan los recursos.