Las carreteras de Nuevo León se han convertido en un peligro para el oso negro americano. Parques y Vida Silvestre del Estado reportó casi una decena de especies atropelladas que, en la mayoría de los casos, murieron después o al momento.

En 2020, hubo ocho osos atropellados, sólo dos sobrevivieron. Y a 15 días de que comenzó el año 2021 se contabiliza, hasta el momento, uno más que fue arrollado.

Las carreteras donde se han registrado los atropellamientos son: la vía a Colombia, la arteria libre a Nuevo Laredo, y caminos secundarios como el que va hacia los municipios de Agualeguas, Parras y Anáhuac.

“Son muy angostas, les faltan señalamientos verticales avisando que por ahí hay avistamientos de osos. Nos queda recomendar a quienes andan en esas carreteras poner atención cuando se conduce y no utilizar el celular, y son vías de aplicación federal”, mencionó Gustavo Treviño, director de Parques y Vida Silvestre del estado.

El funcionario dijo a Reporte Índigo que en todos los años existen avistamientos de este ejemplar, pero este 2020 que acaba de terminar tuvo una alta letalidad para el oso negro.


Treviño agregó que la muerte más reciente de un oso por atropellamiento ocurrió el 5 de enero en la carretera a Colombia. Contó que existe la sospecha de que un vehículo de carga pesada embistió al ejemplar

En carreteras de Coahuila, donde también se registran avistamientos de osos, existe señalización que advierte la presencia de este ejemplar y propone que se extremen precauciones, medida que también se tendría que implementar en Nuevo León.

Necesidad de protección al oso negro

La Norma Oficial Mexicana 059-Semarnat 2010 señala que este ejemplar está en peligro de extinción, por lo que las autoridades estatales y federales tendrían que buscar acciones para su conservación.

Existe mucha preocupación de que continúen muriendo más osos en Nuevo León, pues cuando se avista un oso en busca de comida en una zona residencial es reubicado a otro lugar. Sin embargo, este ejemplar tiende a regresar a donde encontró alimento y corre el riesgo de ser atropellado.

Además, la observación de este ejemplar ya no es exclusiva de zonas montañosas o alejadas del ser humano. En 2013, comenzaron los primeros reportes de avistamientos de osos en zonas urbanas de Nuevo León, y conforme fueron pasando los años, la presencia de esta especie ha sido muy común, sobre todo en verano.

Se han visto en zonas habitacionales, parques públicos y escuelas. Un estudio preliminar realizado por Juan Pablo Simbres Macías de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) estima que en 2017 existían alrededor de 38 ejemplares de oso negro en el estado.

Es un hecho que el avistamiento de osos continuará en Nuevo León. Por eso, la ciudadanía tendría que estar prevenida y tomar conciencia para evitar más muertes por atropellamiento.

Reforma congelada

Una iniciativa de reforma a la Ley de Bienestar Animal del Estado que busca establecer una estrategia de conservación del oso negro americano está pendiente en el Congreso local. La propuesta tendría que legislarse en el próximo periodo de sesiones del tercer año legislativo.

El oso negro baja de la Sierra Madre Oriental hacia Olinalá y Chipinque, en el municipio de San Pedro; y a colonias como Satélite Acueducto y La Estanzuela, que pertenecen al municipio de Monterrey. Estos territorios alguna vez fueron su hábitat, que fue invadido por desarrollos inmobiliarios.

Es por eso que el diputado de Morena, Luis Armando Torres, plantea esta reforma a la Ley para establecer una estrategia de conservación. Sin embargo, ni siquiera han realizado mesas de trabajo en la Comisión de Medio Ambiente, a cargo de la legisladora del Partido Acción Nacional (PAN), Claudia Caballero.

“La reforma contiene los criterios como una estrategia educativa para que los osos se conserven y también incluye una obligación en todos los municipios en el tema de residuos sólidos urbanos”, dice el legislador

Esta iniciativa establece modificar el artículo 55 para obligar a los municipios a incluir el manejo de residuos sólidos en sus reglamentos.

“Coordinar con los ayuntamientos la implementación de prácticas de manejo adecuadas para los residuos sólidos urbanos, o de otro tipo”, explica la propuesta.

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