El deseo extremo de llevar una alimentación correcta puede llegar al punto de limitar la relación con nuestro entorno, familia y seres queridos. A esta condición se le denomina ortorexia nerviosa, un desorden alimenticio detonado por una obsesión por comer alimentos saludables y puros, la cual puede convertirse en un problema grave y en casos extremos conducir a la muerte.

Las personas que sufren este padecimiento relativamente nuevo, ya que se empezó a estudiar a partir de la década de los 90, pueden padecer desnutrición, anemia, osteoporosis y problemas cardiovasculares.

Quienes tienen este padecimiento llegan a aislarse de la convivencia y no acuden a restaurantes en los que desconocen el origen de los alimentos. No consumen azúcares, grasas ni productos ultraprocesados, sin embargo, en el cuidado de su salud, descuidan otras áreas que acompañan la alimentación, tales como la convivencia social.

“Ortorexia viene de dos palabras latinas que son ‘ortho’, que es lo correcto, y ‘orexi’, que significa hambre. Si las juntamos podemos decir que es ‘hambre por lo correcto o por lo bueno’, por lo cual bajo este contexto es algo positivo. Buscar alimentarse de una forma saludable, de una forma correcta, lo que pasa es que esta búsqueda se convierte en una obsesión. La persona está continuamente pensando, preocupada, y en una compulsión llevando actividades o acciones que empiezan a afectar otros ámbitos de la vida”, explica Guillermo Arteaga MacKinney, colaborador del Laboratorio de Datos contra la Obesidad.

La gente que padece ortorexia nerviosa llega a sentirse culpable si come aunque sea un poco de algún alimento procesado, si bebe algo de refresco o ingiere algunas harinas, ya que todos los alimentos de consumo deben ser puros.

“No pueden ir a un restaurante a convivir con la gente o a la cena de Navidad. No poder comer el pavo, es aislarse para no contaminarse con esta visión de que te vas a ensuciar, te vas a degradar al estar consumiendo ciertos alimentos que alguien, que muchas veces ni conocimiento científico tiene, te dijo que no debes comerlo porque tiene pesticidas, metales pesados, porque es impuro y empiezas a tener esta serie de ideas que afectan tu vida y al final pueden dañar tu salud”, explica el profesor de la Universidad de Sonora.

Este desorden alimenticio está motivado por el deseo de alcanzar una salud óptima, pero puede provocar deficiencias nutricionales, pérdidas de peso mayores de lo normal, complicaciones médicas en general y una mala calidad de vida, derivados de una dieta que omite importantes grupos alimenticios.


El doctor Alberto Bricio, experto en nutrición, considera que la supresión de grupos de alimentos pueden provocar pérdidas y desequilibrios de los nutrientes que el organismo necesita

“También hay otras situaciones con la ortorexia, donde se llegan a prohibir ciertos grupos de alimentos, por ejemplo, productos cárnicos. Toda la carne se percibe como mala, entonces la elimino por completo de mi dieta y no logro compensarlo probablemente o no lo logro completar con otros alimentos, o no sé cómo complementarlo muy bien, y eso haría que lleguemos a ciertas problemáticas de salud”, explica.

Por su parte, la profesora del Tec de Monterrey, Ana Sofía Guerra, afirma que hay que identificar estas conductas, sobre todo cuando inciden en nuestra vida social. En caso de sospecha de padecer ortorexia es necesario acercarse a algún profesional.

“El querer comer saludable o nutritivo el 100 por ciento del tiempo a costa de muchos factores puede impactar en la vida social de la persona o en la salud mental. Si el individuo no puede viajar sin saber que va a haber comida nutritiva en ese lugar o en el establecimiento o que va a haber un gimnasio, o no puede ir a comer con amigos porque se va a exponer a alimentos ultraprocesados, empiezan a afectarse ya todos los ejes de la vida social de la persona y por lo tanto de su salud mental”, explica la nutrióloga clínica.

Evitar los excesos y evitar la ortorexia

El profesor Guillermo Arteaga MacKinney asegura que es importante el consumo de productos saludables pero también tomarse “permisos” y evitar tener actitudes restrictivas o de castigo, como ponerse a hacer mucho ejercicio o tomar solamente agua por un día completo.

“Cualquier estrategia de alimentación que sea muy restrictiva nos puede llevar a esta situación. Las dietas en sí no son un problema, sino llevarlas a los extremos”, plantea.

Coincide en que es altamente riesgoso dejar de consumir por completo algún tipo de alimento.

“Hay una dieta ahorita, más que una dieta es como una moda errónea, la dieta del grupo sanguíneo, donde hay esta teoría atractiva de que dependiendo de nuestro grupo sanguíneo tenemos que consumir ciertos alimentos, una idea que suena atractiva porque es medio personalizada, pero no hay sustento científico”, alerta.

Arteaga MacKinney afirma que la ortorexia comienza con hábitos buenos y poco a poco se vuelve una obsesión, por ello es importante contar con ayuda profesional, como un médico, un nutriólogo y un experto en psicología en caso de ser diagnosticado.

“Es algo complicado de manejar. La gente tiene que buscar ayuda para entender las causas y tratamientos, hay unos que se llaman de modificación de conducta, buscar las causas y aceptar en general que los alimentos tienen varias dimensiones. Es un factor muy importante para nuestra salud, pero necesitamos tener una dieta variada. Los alimentos tienen estos roles social, emocional, cultural, que son importantes”, explica.

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