Tras la jornada electoral del 6 de junio, en la que Morena perdió nueve de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, el presidente López Obrador decidió ajustar su estrategia en la capital de la República con un cambio de superdelegada.

Tras sustituir a Cristina Cruz designó a Estefany Correa García, quien se desempeñaba como integrante de su equipo de ayudantía, el cual creó como reemplazo del Estado Mayor Presidencial y poco a poco se ha vuelto un semillero de nuevos funcionarios.

Enfatizando que se debe esperar para evaluar el futuro desempeño de Correa García, Víctor Alarcón, académico de la UAM, analiza este movimiento por parte del primer mandatario. Siendo que la nueva superdelegada deberá coordinarse con la administración de Claudia Sheinbaum para remontar los resultados adversos del 6 de junio.

“Son apuestas que hace el presidente y tendrán que evaluarse al paso del tiempo. Primero veamos lo que hace la funcionaria, tiene un desafío muy importante. La mandan contribuir a una estrategia para recuperar media Ciudad de México, no es que ella vaya a ser la salvadora de la CDMX, pero sí es una tarea muy importante coadyuvar con Sheinbaum para revertir un resultado adverso como el que se acaba de presentar. No va a ser una tarea nada menor.”

Javier Castillo, académico de la UAM y primer presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal, también opina sobre la estrategia de López Obrador al hacer este cambio en la delegación capitalina. Ponderando el gran peso político que alberga la Ciudad de México, ya que no solo puede ser determinante en una elección presidencial cerrada, sino que también representa un factor simbólico para la izquierda mexicana.


“Es obvio que al llegar alguien de confianza del presidente lo que se busca es una implementación más eficaz de los programas sociales que, al final de cuentas, contribuyen a tener un electorado fiel a través de estas políticas sociales

Javier Castillo

Académico de la UAM y primer presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal

“En segundo lugar, es apuntalar a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que yo no soy el único que supone que es la posible candidata presidencial de Morena. Esa importancia tiene, reconstruir el tejido de apoyo de carácter electoral.”

Como Correa García, otros 11 integrantes de la ayudantía han emigrado a nuevos puestos. Octavio Almada es director de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca; Ángel Carrizales, titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, y Abraham Vázquez, ahora coordinador nacional del sistema de becas Benito Juárez.

De los cuatro coordinadores nacionales del Instituto de Salud para el Bienestar, Alejandro Calderón y Carlos Sánchez también surgieron de la ayudantía. Incluso, Paloma Aguilar, parte de los integrantes iniciales, ya aspiró a un cargo de elección popular.

En enero pasado fue precandidata de Morena a la gubernatura de San Luis Potosí, pero el partido terminó postulando a Mónica Rangel. Siendo que ella también fue la primera en pasar a otro cargo al ser nombrada administradora general de Recursos y Servicios del SAT a mediados del primer año de gobierno de López Obrador.

El propio titular del Ejecutivo defendió en su mañanera del pasado 21 de junio, el impulso de estos perfiles, argumentando que no solo son jóvenes con preparación universitaria, sino que también se han fogueado al acompañarle en giras para conocer a profundidad la realidad del país y “recoger los sentimientos del pueblo”. Adelantando que seguirá promoviendo este tipo de ascensos.

“Sin que de ninguna manera sea peyorativo, la lealtad de estos jóvenes al presidente es total. Su formación y sus definiciones políticas se dan bajo el cobijo de la figura presidencial, eso obviamente tiene una consecuencia natural. La clase política morenista es un híbrido, está conformada por viejos miembros de todos los partidos. Obviamente el presidente requiere y por eso busca lealtades consistentes”, añade Castillo.

Cambio de jefe, mas movimientos de Morena y AMLO

Otro movimiento postelectoral ligado a los superdelegados fue la salida de su jefe directo, Gabriel García Hernández, para volver a ocupar un lugar en el Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la República.

Un día después del nombramiento de Correa García en la Ciudad de México, fue el propio López Obrador quien informó de la llegada de Carlos Torres, hasta entonces secretario técnico del Gabinete, como nuevo coordinador de delegados estatales.

García Hernández asumió como jefe de los superdelegados teniendo un amplio currículum junto a López Obrador.

Fue funcionario de su gobierno capitalino y apoderado legal de la asociación civil Honestidad Valiente, con la que se recaudaron fondos para las campañas presidenciales de 2006 y 2012. Entre 2015 y 2018 fue el arquitecto de la estructura electoral de Morena, siendo secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional que presidió el mismo López Obrador.

Respecto a este movimiento, Javier Castillo, académico de la UAM y primer presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal, considera que se trata de una estrategia para hacer contrapeso a Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara alta del Congreso de la Unión y quien ya se “destapó” como aspirante a la candidatura presidencial de 2024. Razón por la que incluso se rumoró que García Hernández llegaría para asumir el liderazgo de la bancada, lo cual terminó por ser desestimado.

“Si nosotros ubicamos este movimiento en el contexto de todos los que ha realizado el presidente, es sencillo inclinarse porque es un contrapeso para el senador Ricardo Monreal.


“Si hacemos el balance del desempeño del jefe de los superdelegados, es positivo, 11 gubernaturas de 15. El ranking de bateo le favorece. No es por un mal desempeño el que regrese al Senado, es porque el senador Monreal no tiene contrapesos en el grupo parlamentario y es un aspirante presidencial.”

Javier Castillo

Académico de la UAM y primer presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal

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