El panorama sindical en México comienza a modificarse dando entrada a organizaciones que desafían la hegemonía de las centrales vinculadas al corporativismo instaurado hace un siglo.

Igualmente ligadas a poderosos actores políticos de la actualidad, estas nuevas confederaciones sindicales comienzan a ganar terrenos importantes en forma de contratos colectivos de trabajo con firmas de primera importancia nacional.

El pasado 23 de septiembre, la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), ganó el recuento de votos para hacerse con la titularidad del contrato colectivo de trabajo con la empresa NISSAN Mexicana Aguascalientes. Arrebatando así esta representación sindical a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que entró en conflicto con la firma desde 2018, abriendo la posibilidad de realizar la elección entre los trabajadores.

Si bien se sabe de los vínculos de la CTM, siendo el sector obrero del Partido Revolucionario Institucional, la CATEM también cuenta con relaciones de peso, ya que su fundador y secretario general, Pedro Haces Barba, es senador suplente del Movimiento Regeneración Nacional y fue jefe de asesores de su coordinador, Ricardo Monreal, hasta que decidió fundar su propio partido, Fuerza Por México, que lo postuló sin éxito como diputado federal plurinominal.

El caso de NISSAN fue el segundo descalabro para la CTM este 2021 producto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En agosto pasado, los trabajadores de la fábrica de General Motors en Silao, Guanajuato, votaron por poner fin a la representación del Sindicato “Miguel Trujillo López”, afiliado a la CTM, por lo que desde noviembre próximo todos los contratos con la empresa serán individuales hasta que se elija una nueva representación.

Desde marzo de 2019, Carlos Aceves del Olmo, senador del PRI y secretario general de la CTM, manifestó personalmente a López Obrador sus molestias por las centrales obreras vinculadas a su partido.

Señalando específicamente a la CATEM de Haces Barba y al líder minero Napoleón Gómez Urrutia, quien siendo senador de Morena organizó la fundación de la nueva Confederación Internacional de Trabajadores.

Cambio sindical obligado

Reporte Índigo entrevistó a Reynol Neyra González, secretario de Acción Política de la CATEM, respecto a este nuevo panorama en el sindicalismo mexicano, quien considera como ejemplar el proceso en el que su central obrera se hizo con la representación de los trabajadores de NISSAN, también opina que se respiran “aires de libertad” en el país y celebra el cambio que se está dando por la democratización de las organizaciones.

“Tiene que ir sucediendo, ya no podemos seguir viviendo con el sindicalismo arcaico en donde, a oscuras, se arreglaban con el patrón y quienes se decían líderes no eran ni conocidos por los trabajadores. Para muchos resultaba un gran negocio, pero a la clase trabajadora se le fue marginando de más. De la organización propia de los trabajadores se pueden sacar muchas cosas que no sean siempre a cargo del patrón”.

Neyra González explica que la CATEM ya toma medidas para seguir propiciando estos cambios en el sindicalismo mexicano. Las cuales van desde erradicar la presencia de “grupos de choque, esquiroles y gánsteres” hasta advertir que la central obrera no permitirá que avancen sindicatos beligerantes que busquen “reventar” empresas. Esto, asegura, se encargará de velar tanto por los derechos de los trabajadores como de los patrones.

Respecto a la cercanía de la CATEM con Morena y el actual Gobierno federal, responde que estas aperturas democráticas, tanto en sector laboral como en otros del país, se han logrado por el impulso del primer mandatario, por lo que reitera que la organización acompañará la implementación de las reformas. Sin embargo, también aclara que se actuará con responsabilidad para evitar caer en los abusos que caracterizaron al sistema corporativo del PRI.

“Creemos, quienes nos dedicamos a esto, que hay apertura por parte del Presidente López Obrador. Estamos participando con él en la implementación de las reformas a la Ley Federal del Trabajo, lo vemos con buenos ojos y queremos hacerlo de manera madura”


“Que no se entienda que esta libertad es libertinaje y podemos hacer lo que queramos. No, vamos a entrar a un plano de competencia los diferentes sindicatos y centrales obreras.”

Reynol Neyra González

Secretario de Acción Política de la CATEM

Para contrastar, Reporte Índigo también entrevistó a Javier Santiago Castillo, profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana. Quien menciona el desgaste que ha tenido la Confederación de Trabajadores de México que, tras mantener cierta capacidad de negociación durante el grueso del siglo XX, ha ido perdiendo fuerza por al menos tres décadas, lo que se ha acrecentado con el nuevo marco legal laboral.

“Las reformas laborales recientes son una llave apenas para abrir la puerta de la democracia en los sindicatos. Obviamente está afectando a las centrales obreras tradicionales, como la Confederación de Trabajadores de México que es la más relevante, pero está paulatinamente perdiendo la representación sindical. Ese espacio está siendo ocupado por otras centrales más ligadas al poder actual”.

Sin embargo, también destaca que este inicio en la dirección correcta no significa que la libertad sindical sea un hecho, explicando que el mero cambio de una central obrera a otra no garantiza democracia ni la defensa de los derechos laborales

“No se vislumbra en nuestro país que el cambio de centrales obreras esté acompañado de una política sindical independiente, en defensa de los derechos de los trabajadores, pero también que jueguen un papel político en el sentido de promover iniciativas de reformas de carácter legal que beneficien a la mayoría de los trabajadores. Este es un hoyo negro en este proceso que se ha iniciado, sí de democratización”.

Continúa leyendo:

Pugna petrolera en la nueva etapa del sindicalismo

Presiones y resistencias a la libertad sindical de AMLO