"Perseguir penalmente a una persona y privarla de su libertad imputándole el daño de una lámpara es tan ridículo y desproporcionado que resulta un intento descarado por criminalizar y acallar la protesta social. Las organizaciones no gubernamentales y miembros de la sociedad civil que suscribimos la presente, exigimos se ponga fin a esta injusticia"


"Me siento indignada también por el intento de intimidar, de querer callar la protesta, por todo eso"

Rosina González

https://www.youtube.com/watch?v=Jmp1zMIxtw4

Hasta 10 años de prisión. 3 mil 650 días. 87 mil 600 horas.

Esa es la sentencia que persigue a Rosina González. 

Ella es una joven poblana que desde hace seis años participa de lleno en la organización ambientalista Greenpeace.

El pasado primero de marzo, burló la seguridad de la torre de Pemex en Veracruz y junto a cinco de sus compañeros subieron al edificio y desplegaron una enorme manta con la imagen del presidente Enrique Peña Nieto, manchado de petróleo.

“¿Saving México?”, decía la lona.

Lo hicieron colgándose de la estructura del edificio. Una acción que requiere de habilidad deportiva y condición atlética.

La protesta ha dado vuelta al mundo, sobre todo por la reacción de las autoridades. Fue para demandar el abuso en la utilización de combustibles fósiles en la política energética de la actual administración.

Las autoridades de inmediato desplegaron un operativo mientras los activistas se encontraban todavía en la parte alta del edificio. Fueron detenidos. Pasaron casi 24 horas en unos separos y se les impusieron cargos de allanamiento de morada.

La agrupación internacional debió pagar 100 mil pesos de fianza para que salieran libres.

Solo a Rosina la acusaron de daños. Aseguran que rompió una lámpara con valor de 78 mil pesos. 

“Me siento indignada. Todo esto es nuevo para mí, no soy un criminal”, asegura.

Rosina dice que mientras desplegaban la manta, una pequeña cámara que llevaba se le cayó. Ella no vio que al caer causara daños. Pero las autoridades de Petróleos Mexicanos insisten en que con ese aparato, al caer al suelo, se dañó el reflector.

Titubea cuando se le cuestiona cómo quieren insertar sus exigencias en la política actual. Eso es materia que responde la directora general de la organización, responde uno de sus compañeros que sale al quite.

La joven poblana por el momento no está llena de pánico a pesar de la actitud intimidatoria que asegura han tenido los representantes de Pemex.

Sabe que lo que realmente les ofendió fue utilizar la imagen del presidente de la República, a pesar de que esa misma imagen se utiliza con ironía por moneros de periódicos y en memes en las distintas redes sociales.

“Les ofendió mucho su imagen, como que en el edificio de Pemex se haya puesto  Enrique Peña Nieto manchado de petróleo. Es un intento de criminalizar la protesta pacífica como todas las manifestaciones de Greenpeace.

“Siempre ha sido todo pacífico, es como para decir: se lo estamos haciendo a Greenpeace, que es una de las organizaciones más grandes. Es un intento de acallar a las otras organizaciones”, asegura.

Sin embargo, ella sabe que no lograrán el silencio. Tiene la certeza que ni Greenpeace ni su familia la van a abandonar.

“Me siento indignada, porque estamos en un país en donde tenemos derecho a la libre expresión, viene marcado en el artículo sexto de la Constitución, es un derecho de cualquier ciudadano.

“Me siento indignada también por el intento de intimidar, de querer callar la protesta, por todo eso”.

Por parte de la empresa de gobierno han ofrecido que si paga el monto de la lámpara pueden retirar los cargos y otorgar el perdón. Ella se niega. Aceptarlo sería aceptar que dañó algo que no han podido comprobar que hizo. Aceptarlo sería avalar que tuvo un comportamiento delictivo.

Lo que sigue es estar a la espera. Definir la estrategia jurídica. Y es que  nunca antes en la historia de Greenpeace en México se habían enfrentado a esta situación.

Se unen a la indignación

 El tema de Rosina ha despertado indignación entre las organizaciones hermanas a Greenpeace. 

La semana pasada se decenas de ellas se unieron para enviar una carta al director de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, para exigir que no se le trate como una criminal.

Para los firmantes lo que está haciendo la paraestatal, le dicen al funcionario en la misiva, es desproporcionado. A carta se unieron académicos, ambientalistas y líderes de opinión.

“Rosina actuó para demandar que México cumpla con la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y para la Transición Energética que establece una meta de 35 por ciento de participación de energía proveniente de fuentes renovables para el 2024.

“Perseguir penalmente a una persona y privarla de su libertad imputándole el daño de una lámpara es tan ridículo y desproporcionado que resulta un intento descarado por criminalizar y acallar la protesta social. Las organizaciones no gubernamentales y miembros de la sociedad civil que suscribimos la presente, exigimos se ponga fin a esta injusticia”.

Llamar la atención a toda costa

Rosina no es una novata. Lo que junto a sus compañeros hizo el primero de marzo requiere experiencia y mucha planeación. Los edificios de Petróleos Mexicanos comúnmente están fuertemente custodiados.

Ella ha participado en al menos una decena de este tipo de actividades sorpresivas y que ponen al descubierto lo laxo de la seguridad de este tipo de instalaciones. A finales de abril del 2013, el Senado de la República vivía uno de esos tediosos días de sesión.

De pronto por un costado, de entre las gradas de visitantes, una mujer descendió de las alturas con una pancarta que decía: maíz transgénico: traición a la patria. 

Era Rosina González. Eso despertó a los legisladores. Los elementos de resguardo y seguridad se alertaron hasta entonces. Tuvieron que esperar el lento descenso de la activista para sujetarla y llevarla hasta la calle.

La respuesta del Senador panista Ernesto Cordero, entonces presidente de la Mesa Directiva, fue que buscarían fortalecer las políticas de seguridad del Senado.

La consigna en contra del maíz transgénico no fue el tema principal de las siguientes sesiones. No lo ha sido aún.

Greenpeace pregunta

A través de comunicados, la organización ha enviado una serie de cuestionamientos sobre la paraestatal:

> Pemex, envuelto en escándalos de corrupción como el de Oceanografía y en un contexto en que busca posicionarse como una empresa competitiva y capaz de competir mediante la ronda cero y en el escenario de una reforma energética que implicará la entrada de nuevos actores internacionales. 

¿Por qué busca ahora enfocar sus recursos en encarcelar a una activista de una organización internacional? 

¿Es la imagen que una empresa moderna necesita?

> Pemex, cuyas finanzas siempre han estado en entredicho, puede ahora darse el lujo de utilizar lámparas de 78 mil pesos. ¿Es una muestra del sobreprecio con el que Pemex compraría  materiales?

• El pasado primero de marzo, burló la seguridad de la torre de Pemex en Veracruz.

• Junto a cinco de sus compañeros subieron al edificio y desplegaron una enorme manta con la imagen del presidente Enrique Peña Nieto, manchado de petróleo.

• “¿Saving México?”, decía la lona.