Motivos hay muchos. Pero pocos han sido los valientes en enfrentarse cara a cara con él.

Todas, señor presidente

Llevaba poco tiempo compartiendo su mensaje en su gira por San Luis Potosí, cuando el pasado martes Calderón se tuvo que callar de golpe por la interrupción de una mujer que reclamaba la desaparición de cinco familiares. Graciela Pérez, exclamó: “Estamos viviendo 100 años de soledad”. El presidente le respondió con una pregunta, “¿Han ido con alguna autoridad?”, “Con todas, con todas, todas”, reiteraba con firmeza Graciela. “¿Han ido con Províctima, por ejemplo?”, agregó Calderón, a lo que ella dijo alterada: “Todas, se le pidió audiencia a usted el 20 de septiembre”. 

No aplaudan, hagan algo

El enfrentamiento entre una madre víctima de la tragedia en Villas de Salvárcar y el presidente Calderón, es uno de los más fuertes del sexenio. El coraje de María de la Luz Dávila, madre de dos de los 16 adolescentes masacrados en enero de 2010 en Ciudad Juárez, la llevó a encararlo. “¡Disculpe señor (…) no puedo darle la mano porque no es bienvenido. Quiero que se retracte de lo que dijo cuando acusó a mis hijos de ser pandilleros, quiero que pida perdón!”, exclamó María. Sus palabras retumbaron en México y en otras partes del mundo. Además pidió a los presentes que no le aplaudieran, que mejor hicieran algo por lograr justicia. 

¿Cuántas muertes más?

Los jalisciences fueron los principales testigos de los tajantes reclamos del joven Tonatiúh Moreno. “¿Cuántos muertos más?, ¿Cuándo se va a acabar esta guerra?, ¿Adónde vas a vivir cuando termine tu gobierno?”, gritó con fuerza el invitado al evento encabezado por el presidente, para la presentación del proyecto denominado “Ciudad creativa digital”. Por unos segundos las palabras de Tonatiúh se cruzaron con las de Calderón, quien tuvo que parar de golpe su discurso para escuchar los cuestionamientos. “Primero, tranquilízate un poco”, le respondió el presidente. Agregó que los crimenes los cometían los deliencuentes, por lo que son ellos los responsables de la violencia.

Estela de corrupción

En septiembre de este año las interrupciones subieron de tono. “Asesino, asesino”, exclamaron jóvenes en medio de la intervención del presidente durante la inauguración de la Novena Semana Nacional de Transparencia. Los indignados portaban pancartas en las que se leía “Estela de Luz, corrupción, corrupción”, consignas en contra de su iniciativa de reforma laboral y reclamos por los efectos de la guerra contra el narcotráfico. “Muy bien, si me permiten terminar con mucho gusto platicamos, compañeros… También les informo que toda la información de la Estela de Luz está disponible en las páginas del gobierno federal”, respondió Calderón.

‘Soy víctima’

“Justicia Calderón. Soy víctima del homicidio de mi hijo 14 nov 2010. Sedena, Semar, Policía Federal, estatal y ministerial de Tabasco”. Estas palabras, plasmadas en un cartel, resumían la frustración de un padre que intervinó a mitad del discurso de Calderón durante una gira por Tabasco para inaugurar el distribuidor vial Tabasco en marzo de 2012. El ciudadano exigía justicia por la muerte de Víctor Chan Javier, de 21 años, y Ramón Pérez Román, de 23 años, al recibir, presuntamente, disparos de los soldados.

La(s) víbora(s)

No todas las interrupciones hacia el presidente fueron intencionadas. Hace poco menos de un mes, la aparición de una vívora mientras Calderón pronunciaba un discurso por el inicio de la obra de libramiento Oriente Chihuahua, provocó caos y buen humor entre los asistentes. Los periodistas cubriendo el evento gritaron y salieron corriendo, por lo que el mandatario preguntó finalmente “¿qué sucede?”, “¿cómo, una víbora entre periodistas?”, aclarando que “no vaya a creer que es personal, es broma”. Con el mismo humor, Calderón dijo “yo creo que es un boicot”, “No recuerdo quién decía eso de es un complot”, agregó. Más tarde el presiente divulgó la foto del reptil.

Mejor amigo del hombre

Irónicamente, cuando Calderón pronunciaba un discurso desde Los Pinos a favor de la flora y la fauna de Cabo Pulmo, la mascota de la familia presidencial robó cámara. “Rocky”, un golden retriever entrenado por el Estado Mayor Presidencial, se subió a la tarima en busca de su amo, quien le respondió el gesto con una sonrisa. A nadie de los presentes pareció molestarle, al contrario, causó simpatía entre los invitados, quienes además celebraban la cancelación del proyecto turístico Cabo Pulmo, en defensa del medio ambiente.