Cansadas de vivir con miedo y con la constante violencia de género, las mujeres tomaron las calles del país y mostraron que 2019 fue un año de revolución feminista.

Para denunciar los ataques sexuales y acoso del que son víctimas, las mujeres utilizaron las redes sociales para señalar con nombre y apellido a los responsables. Con el hashtag #MeToo, se generaron tendencias en Twitter para que las acusaciones tuvieran mayor eco y este resonó en diversas esferas. Es por ello que periodistas, músicos, escritores, entre otras figuras, aparecieron en la lista.

Bajo la promesa de “nunca más silencio” y el apoyo con la frase “yo sí te creo”, los colectivos feministas lograron que se cancelaran presentaciones de presuntos acosadores o que fueran retirados del rubro para el que trabajaban.

De acuerdo con las declaraciones de los colectivos, poder tomar las redes sociales para contar sus historias fue algo histórico ya que es una prueba de que se está venciendo el miedo a denunciar y se probó que la solidaridad puede tejer redes más allá de un espacio digital.

A estas protestas se sumó arrojar brillantina púrpura en agosto de 2019 cuando se hizo pública la denuncia de una joven de 16 años, quien aseguró fue víctima de violación por cuatro policías. Luego de ese suceso las mujeres tomaron las calles para exigir justicia.

La acusación hacia agentes de seguridad se hizo presente mediante el lema “no me cuidan, me violan”. Con esta consigna cientos de mujeres tomaron la Glorieta de Insurgentes y destrozaron una estación del Metrobús como señal de coraje y hartazgo por los actos de violencia en su contra.

Los colectivos feministas afirmaron en más de una ocasión su deseo de que las habitantes del país puedan estar en las calles y sentirse seguras. Desde las protestas con brillantina, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, invitó a abrir mesas de trabajo para hablar de cómo mejorar las condiciones de seguridad hacia este sector de la población.

Otro de los logros obtenidos por las manifestantes fue la activación y declaración de la Alerta de Género en la CDMX por los casos de feminicidio que se han registrado en la entidad, así la capital pasó a formar parte de los 19 estados con este mecanismo.

Gracias a la presión y lucha femenina, también en la Ciudad de México, se aprobó la “Ley Olimpia” la cual sanciona a quienes acosen y violenten a mujeres por Internet a través de chantajes o amenazas de compartir imágenes íntimas.

Tras más de dos años de resistencia y constante presión de Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín, víctima de feminicidio en Ciudad Universitaria en 2017, el responsable fue condenado a 45 años de prisión.

El caso de Lesvy es emblemático, debido a que la autoridad tuvo que modificar sus ejes de investigación, en un inicio indagó la muerte de la joven como un asesinato y después reculó y empleó el protocolo de feminicidio.


Estudiantes de la UNAM realizaron paros para exigir a las autoridades el cese de agresiones cometidas por profesores, compañeros y trabajadores

Mujeres Universitarias alzan la voz

Quienes también tuvieron un papel importante en la lucha por una vida libre de violencia de género fueron las estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ya que en más de un plantel se hicieron paros y manifestaciones para exigir a las autoridades escolares el cese de agresiones por parte de profesores, compañeros y trabajadores.

FES Aragón, FES Cuautitlán, preparatorias 7 y 8, CCH Azcapotzalco y las Facultades de Ciencias Políticas y Sociales y la de Filosofía y Letras acusaron en sus demandas que las autoridades encubren a profesores que han sido denunciados más de una vez. Por esa razón decidieron llevar sus exigencias fuera de los planteles o promover paros de actividades con el objetivo de ser escuchadas y obtener justicia.

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