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Nacional

MICHOACáN

Michoacán: La Tierra Caliente que no se enfría

J. Jesús Lemus

A dos años de haber surgido el movimiento armado de los grupos de autodefensa en Michoacán, el saldo es de claroscuros: 383 civiles alzados al lado de José Manuel Mireles se encuentran presos, mientras otras 3 mil 732 personas han sido procesadas bajo la acusación de ser parte de la estructura criminal de Los Caballeros Templarios.


Feb 23, 2015
Lectura 10 min

691 personas desaparecidas registran los organismos ciudadanos

Para la Secretaría de Gobernación (Segob) no existen autodefensas presos, los recluidos en las cárceles federales por delitos de portación de armas -entre ellos José Manuel Mireles- son delincuentes comunes que cometieron actos antisociales punibles

https://www.youtube.com/watch?v=ciyrIfpunhM

A dos años de haber surgido el movimiento armado de los grupos de autodefensa en Michoacán, el saldo es de claroscuros: 383 civiles alzados al lado de José Manuel Mireles se encuentran presos, mientras otras 3 mil 732 personas han sido procesadas bajo la acusación de ser parte de la estructura criminal de Los Caballeros Templarios.

La guerra declarada al cártel de las drogas imperante en el estado se refleja en las cifras de muertos: 2 mil 175 las personas que han perdido la vida, no solo de un bando y de otro, sino también de la sociedad civil, que ha quedado atrapada en medio del fuego cruzado.

El saldo es dramático para los fundadores de la insurgencia ciudadana: tres de los 15 líderes fundadores han perdido la vida en esa guerra y otros cuatro se encuentran presos, acusados de delitos graves, que van desde portación de ilegal de armas hasta homicidio calificado.

El número de desaparecidos varía dependiendo la fuente. No hay un recuento general de las personas que en los últimos 24 meses se han esfumado sin dejar rastro.

Para el gobierno de Michoacán solamente son 196 los casos de desaparición forzada, en tanto que para los organismos ciudadanos la cifra pudiera llegar a 691 personas. Los desplazados se cuentan por decenas de miles.

Oficialmente, el cártel de Los Caballeros Templarios se encuentra desarticulado, pero en los hechos, continúan activas algunas células criminales, las que mantiene viva la llama de la violencia en la mayor parte del estado de Michoacán.

El principal jefe visible de Los Templarios, Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, no ha dejado de ser objetivo nacional, pero no ha podido ser detenido.

El que fuera comisionado para la seguridad del estado, Alfredo Castillo ofreció su captura como principal ponderación a su trabajo, sin embargo, Castillo fue relevado de su cargo el 22 de enero pasado sin lograr su encomienda y “La Tuta” se dio el lujo de lanzar un manifiesto público en audio.

El efecto de las autodefensas

Como resultado de los señalamientos de los grupos de autodefensa, se develó una red de corrupción al interior de la estructura de gobierno del estado y de diversos municipios de Michoacán, lo que finalmente ha llevado a la cárcel a 146 funcionarios públicos.

Se ha sometido a proceso penal a un exgobernador, un exdiputado, cuatro secretarios de estado, seis alcaldes, un tesorero municipal, dos directores y cuatro subdirectores de policías locales.

Como resultado del efecto autodefensa en Michoacán, también el gobernador Fausto Vallejo Figueroa se obligó a separarse del cargo, luego de filtrarse un video en donde aparece uno de sus hijos –Rodrigo Vallejo Mora- en una reunión con el jefe del cártel de Los Caballeros Templarios.

El video fue la base de una indagatoria que a la fecha mantiene al hijo del gobernador en prisión, acusado de encubrimiento.

El efecto autodefensa no ha dejado intacta a la Iglesia Católica. Como resultado de la relación entre la arquidiócesis de Morelia y los civiles alzados, hoy Michoacán tiene un cardenal en el padre Alberto Suarez Inda y un proscrito en la persona del padre Gregorio López Jerónimo.

El propio Papa Francisco, atendiendo los reclamos de auxilio de la sociedad civil de Tierra Caliente que no alcanza a ver el fin de la guerra, decidió enviar al obispo Cristóbal Ascencio García como su representante personal en la diócesis de Apatzingán -el corazón del conflicto armado de Michoacán-, para que atienda directamente a los grupos vulnerados por el crimen organizado.

El conflicto desde los ojos oficiales

A24 meses del nacimiento de los grupos de autodefensa, en Michoacán persisten dos verdades: la que el Gobierno Federal depone en sus discursos y la que se expone ante los ojos de los michoacanos que siguen acosados por el estado de ingobernabilidad y violencia.

Para la Federación no existe retroceso alguno desde que se decidió la intervención a Michoacán. Oficialmente el cártel de Los Caballeros Templarios ya fue desmembrado, y los grupos de autodefensa están desmovilizados. No hay grupos en guerra en Michoacán.

El gobierno se observa un estado en progreso que no empata con la realidad: de manera oficial los niveles de desempleo han disminuido. La tasa de inversión privada ha crecido como nunca en los últimos 12 meses, y los programas oficiales de apoyo a los pobres han bajado los niveles de marginación.

Para la Secretaría de Gobernación (Segob) no existen autodefensas presos, los recluidos en las cárceles federales por delitos de portación de armas -entre ellos José Manuel Mireles- son delincuentes comunes que cometieron actos antisociales punibles.

Para el Gobierno Federal no existe un estado fallido en Michoacán. No se reconoce el número registrado de muertos en los últimos dos años, ni se ha formalizado un programa para la búsqueda de las personas desaparecidas. Tampoco se ha tomado en serio los casos de las niñas violadas por sicarios del crimen organizado.

‘La Tuta’ libre, Mireles preso

El principal organizador de los civiles alzados, José Manuel Mireles se encuentra recluido en una cárcel – igual que otros líderes de autodefensas- a la espera de una sentencia judicial que lo podría dejar en prisión por varios años.

En contraste, Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, el líder visible del cártel que azota la región permanece libre.

Mireles se le comenzó a salir del corazón al Gobierno Federal desde que discrepó con el comisionado Alfredo Castillo sobre la forma en que se debería combatir al cártel de Los Templarios.

El doctor era partidario de una confrontación a muerte con las células del cartel, en tanto que la Federación buscaba otras alternativas. Se exploró hasta la posibilidad de la negociación, logrando el perdón y la inclusión de exmiembros del cártel al interior de las Policías Estatales.

Hasta antes de querer tomar Lázaro Cárdenas y Morelia, Mireles había recibido de la Federación trato de secretario de Estado. La razón del buen trato al líder de las autodefensas fue el cobijo que tuvo siempre por parte del general colombiano Óscar Naranjo, cuando fue asesor del presidente Enrique Peña Nieto.

A la renuncia de Naranjo, Mireles quedó sin apoyo dentro de la estructura del Gobierno de la República, y terminó por perder la partida frente a Castillo, quien finalmente terminó por enviarlo a una prisión federal, en donde a la fecha se mantiene aislado y sin comunicación al exterior.

Mientras, las acciones emprendidas en más de 2 años para lograr la captura de “La Tuta”, el enemigo común de las autodefensas y el Gobierno Federal no han sido efectivas. Ni siquiera una fuerza de elite, denominada G250, pudo dar con el paradero del que ya es el hombre más buscado de México.

Otros líderes caídos

Pero Mireles no es el único de lo autodefensas que se encuentra preso. El mismo destino lo comparten los también fundadores del movimiento, Hipólito Mora, Luis Antonio Torres, “El Americano” y Agustín Villanueva. Los primeros dos están acusados de homicidio. El tercero, de secuestro y extorsión.

Los tres líderes se encuentran recluidos la cárcel de Mil Cumbres, en Morelia, en donde se mantienen en áreas de segregación.

Esa es la misma cárcel en la que se encuentran al menos unos 600 procesados como miembros del cártel de Los Templarios, quienes fueron detenidos por la intervención de los grupos de autodefensa.

El viacrucis del comisionado

Apenas fue designado al frente de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral en el estado, Alfredo Castillo comenzó a ejercer la función de gobernador.

Desplazó a la autoridad constitucional y logró enviar a prisión al hombre fuerte de Michoacán, Jesús Reyna García. Al gobernador constitucional Fausto Vallejo lo orilló a la renuncia.

Tras dialogar con todos los grupos de civiles armados – incluyendo con algunos que se habían desprendido del cártel de Los Caballeros Templarios- Castillo integró la Policía Estatal denominada Fuerza Ciudadana, a la que se sumaron todos los jefes fundadores de las autodefensas.

José Manuel Mireles no aceptó formar parte de ese grupo.

La cúspide de la presencia de Castillo en Michoacán fue la detención de Mireles y 82 integrantes de su grupo, quienes fueron anulados de sus intenciones de iniciar una revuelta nacional. Hoy los detenidos son procesados por delitos graves como violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

El 8 de julio del 2014, Castillo declaró la inexistencia de los grupos de autodefensa. Aseguró que el movimiento armado había terminado oficialmente el 10 de mayo. Dijo que los civiles habían depuesto las armas y se habían sumado a la Policía Fuerza Rural. Nada más alejado de la realidad.

Castillo fue cesado por orden presidencial, con un reconocimiento público a su labor, el 22 de enero del 2015. Dejó inconclusos los proyectos de designación de candidato a gobernador, diputados y alcaldes en el estado, así como la captura de Servando Gómez Martínez, el origen de su comisión.

La paz de los muertos

A la fecha, la única paz que han encontrado algunos integrantes de las autodefensas, que se alzaron contra el crimen organizado en sus localidades, ha sido la paz de los sepulcros.

> 782
civiles armados han perdido la vida en la batalla contra el crimen organizado

> 17 – 27
años es el rango de edad de la mayoría de los muertos

> 32
grupos inicialmente formaron las autodefensas

> 23
grupos se mantienen activos

> 3
comandantes de las autodefensas han sido ejecutados

Los caídos

> Comandante
Luis Felipe de Jesús Díaz Ávila

Grupo de autodefensas de Coalcomán

Fue abatido en una emboscada.

Fueron las células del crimen organizado las que lo terminaron. Oficialmente fue muerto por rencillas personales. Hubo un detenido.

> Rafael Sánchez Moreno
Hombre cercano a Luis Antonio Torres

Fue asesinado.

Sus compañeros aseguraron que fue víctima de una célula de Los Templarios, pero el gobierno estatal dijo que su muerte fue el resultado de rencillas personales con el también líder de las autodefensas Hipólito Mora, por lo que no hay responsable de esa muerte.

> Rafael Meraz Arteaga
Comandante de las autodefensas de Huahua, Aquila

Lo ejecutó un comando armado del crimen organizado.

Los mataron mientras realizaba labores de vigilancia en su comunidad. A la fecha no hay responsables detenidos.

Momentos clave

Tras 24 meses de lucha en contra de los cárteles de la droga que operan en Michoacán, los autodefensas han visto pasar cientos de militares, un comisionado y  tres gobernadores.

> 23 de febrero de 2013
Ciudadanos víctimas de secuestro y extorsión organizaron un nuevo grupo de autodefensa en la región de Tierra Caliente, en Michoacán.

> 29 noviembre 2013
El Gobierno Federal y el estatal advirtieron que no tolerarían más civiles armados en el estado. Hay 52 comunidades con autodefensas.

> 12 mayo 2014
Las llamadas autodefensas ahora están divididas en dos grupos: los que ingresaron a la legalidad y los que operan al margen de la ley.

> 3 febrero 2015
Tras la salida del comisionado federal en Michoacán, el gobernador sustituto en el estado propone retomar alianzas con las autodefensas.


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