De acuerdo con una encuesta realizada por Indeed el año pasado, en el país la rutina laboral cambió a híbrida o mixta para el 27 por ciento de los encuestados, yendo a la oficina algunos días a la semana; para el 26 por ciento aún es totalmente presencial; el 25 por ciento la mayoría de las veces es de forma remota (teletrabajo), salvo algunas excepciones, y para el 22 por ciento es totalmente remota.

“El COVID-19 nos orilló a trabajar en casa de un día para otro y las personas, después de un proceso de adaptación, están comenzando a disfrutar de las ventajas que representa. Aunque, para muchas otras esas ventajas se convierten en desventajas por el poco o nulo apoyo que reciben de sus empleadores”, menciona Luis Vidrio, director de Ventas de Indeed México.

El 66 por ciento de los trabajadores en el país consideró que el ahorro es una de las principales ventajas de esta modalidad, porque no tienen que gastar en transporte o comidas fuera de casa; sin embargo, en cuanto a los costos derivados del teletrabajo que las empresas deben asumir por las reformas al Artículo 311 de la Ley Federal del Trabajo en materia de Teletrabajo, home office o trabajo remoto, solo el 11 por ciento confirmó que su empleador paga la parte proporcional del costo de la electricidad, mientras que el 14 por ciento asegura que le pagan el costo de los servicios de telecomunicaciones, incluidos, la línea de teléfono, celular e Internet.

La encuesta también arrojó que el 54 por ciento de los participantes lograron un mayor equilibrio entre la vida personal y profesional, así como más tiempo para estar con la familia y realizar tareas domésticas.

Lo malo de esto es que sólo el 41 por ciento indicó que su empleador y compañeros de trabajo respetan los tiempos de desconexión. El 31 por ciento afirmó que su empleador provee los equipos de trabajo necesarios para realizar sus actividades apropiadamente.

Otro dato interesante es que el 40 por ciento opinó que el trabajo remoto sólo fue una fase, porque las empresas no confían en esta modalidad; en contraparte, un 34 por ciento dijo que esto llegó para quedarse. Sólo un 18 por ciento expresó su deseo de hablar con sus jefes sobre la posibilidad de seguir trabajando de forma remota después de la pandemia.

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