Los médicos que ejercen en México se encuentran en una disyuntiva: involucrarse en el mundo de los servicios de salud pública o intentar integrarse al exclusivo grupo de los médicos privados.

En cualquiera de los dos escenarios, son pocos los que terminan el mes con una remuneración digna de su extensa preparación y de las responsabilidades con las que cargan, incluso aquellos que se encuentran en ambos terrenos.

“Quienes están en alguna clínica o institución de salud pública tienen que lidiar con los bajos salarios, cargas de trabajo más estrictas y por lo general con una infraestructura de mucho menos calidad, así como con la falta de insumos como medicamentos o herramientas que les permitan llevar a cabo su labor”, dice la especialista en el ámbito de la salud por parte de la Universidad La Salle, Jessica González.

En contraparte, quienes apuestan por la práctica privada enfrentan otro tipo de retos. El principal de ellos, asegura la doctora González, es el bajo poder adquisitivo de los mexicanos, pues es un sector muy pequeño el que puede acceder a este tipo de servicios.

Más allá de la dificultad que los costos de una consulta privada representa para la mayoría de la población, el simple hecho de querer poner un consultorio o una clínica de estas características es muy complejo para aquellos médicos que poco tienen de haber concluido sus estudios o que no cuentan con una especialidad.


“Hacerse de un espacio para poder ejercer como médico privado en México es sumamente costoso. A esto hay que agregarle los materiales y herramientas que se deben adquirir para brindar todos los servicios”

Jessica González

Doctora de la Universidad La Salle

“También debemos tomar en cuenta que se ha perdido el valor por los médicos generales, algo que se debería retomar, pues con la preparación que ellos tienen, pueden enfrentar la gran mayoría de los problemas comunes de salud, en caso de no ser los adecuados, deberían ser ellos mismos quienes te remitan con el especialista que necesitas. Actualmente hay tantos especialistas que cuando alguien tiene alguna afección, no sabe con quién acudir”, comenta la doctora González.

Por último, advierte de los riesgos que implica ser doctor en México, donde es considerada una de las profesiones más estresantes, lo que suele llevar a la depresión a muchos de sus practicantes y una de las labores donde más suicidios se dan, concluye.

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