“Para decir ‘ni una menos’ hay que dejar de decir que los celos son amor”, es la frase que publicó Sol Cifuentes en su red social meses antes de su muerte.

La joven ahora forma parte de la estadística de asesinatos investigados como feminicidios al ser brutalmente violada, asesinada y quemada en el jardín de su casa. El principal sospechoso para la familia es un admirador que la contactó cuando ella daba en adopción una mascota, pero tampoco se descarta a Alan, su ex novio; ni a Alejandro, el velador del fraccionamiento donde ocurrieron los hechos.

Supuestamente Sol fue el blanco principal del ataque, donde también fue asesinada Graciela, su madre y quien era fotógrafa y catedrática de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. “Con ella fue con la que más se ensañaron”, describió Frida Guerrera, activista que apoya a su familia para exigir justicia a las autoridades.

“De ella (Sol) se llevaron su celular, pieza clave para saber con quién habló las horas previas al crimen. Su cuerpo fue localizado en el jardín y no la quemaron viva, como se supone, no fue viva, no tenía los brazos en posición de boxeo sino abiertos, después a la señora (la mamá) le quemaron los pies, ella fue localizada en su recámara, en la parte de arriba, sólo con ropa interior”.

“La saña fue con Sol”, subraya la activista que asiste al hermano de la fotógrafa Graciela y tío de la joven de 22 años.

A partir de los primeros datos, la familia piensa que el homicida o los homicidas eran conocidos de la también estudiante de arquitectura de la UNAM, y que ella estuvo platicando con él o ellos en la sala, por eso es que su madre se subió tranquilamente a dormir y los tres perros de la casa nunca ladraron.

En la lista de sospechosos está Alejandro, el vigilante de 43 años, aproximadamente que ha cambiado tres veces la versión de los hechos, respecto a quién sacó el carro del fraccionamiento la noche que ocurrió el doble crimen.

El cuidador primero dijo ante las autoridades del Ministerio Público local que quien sacó el vehículo, propiedad de las víctimas, había sido Benjamin Vargas, ex esposo de Graciela y padre adoptivo de Sol; en una segunda comparecencia dijo que un “muchacho chinito” y en la tercera, que no vio quien fue pues los vidrios estaban muy oscuros.

Sin embargo, Benjamin Vargas, uno de los sospechosos que menciona el vigilante y el padre adoptivo de Sol, es el único que ha dado la cara, se ha presentado ante las autoridades y es parte de la familia que clama justicia. Alan, el ex novio, no se presentó al funeral, mientras que del pretendiente poco se sabe.

Ayer por la tarde el hermano de Graciela y tío de Sol se reunirían con el Fiscal de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia para exigir se obtengan las sábanas de llamadas de los teléfonos celulares de las víctimas y pedir también, las grabaciones de las cámaras del C5 para tratar de rastrear quien manejaba el automóvil que se robaron, ya que las del fraccionamiento no sirven.

Crimen en silencio

El fraccionamiento Santa Rosa Xochiac se localiza en una zona boscosa apartada, muy cercano al Desierto de los Leones, en la delegación Álvaro Obregón.

“No es nada céntrico, está muy arbolado y aunque no es grande, nadie escuchó gritos de ayuda”, dijo la activista Frida Guerrera, quien apoya a familias de víctimas de feminicidios.

La vivienda en la que fueron asesinadas es un caserón antiguo que permitió que las atacaran por separado sin que la madre se diera cuenta.

La activista señaló que a dos semanas del doble crimen la Procuraduría General de Justicia no tiene avances.

“Tan mal estaban haciendo las cosas que hasta las placas del coche las tenían mal en la carpeta de investigación, cómo rastrearlo así y el C5 no ha dado acceso a la familia, después van a salir con que ya se borraron las imágenes de ese día”, dijo.

Sol y su madre Graciela, forman parte de la lista de 18 feminicidios cometidos en la Ciudad de México de enero a marzo de 2018, que contabiliza María Salguero, creadora del mapa de feminicidios. Otros doce asesinatos de mujeres, explica la especialista, sólo son considerados homicidios violentos. En total treinta mujeres.

Ante el doble feminicidio perpetrado en contra de la académica de la UNAM, Graciela Cifuentes y de su hija Sol Cifuentes, estudiante de la Facultad de Arquitectura de la misma institución, autoridades capitalinas ya trabajan en el seguimiento del caso, además que la Máxima Casa de Estudios pide el esclarecimiento de dicho crimen.

UNAM pide castigar muertes

Por Erick Miranda

Ayer, la Facultad de Arquitectura de la UNAM lamentó las muertes de Sol y Graciela y se pronunció en sus redes sociales.

Pese a que los hechos “ocurrieron fuera de nuestras instalaciones universitarias, solicitamos a las autoridades competentes continúen las investigaciones de este homicidio hasta su total esclarecimiento y el castigo a quienes resulten responsables”, dice el texto.

Damnificados Unidos de la Ciudad de México (DUCM) también condenó el hecho en un comunicado, ya que ambas mujeres reparaban su casa afectada por el sismo del 19S.

El crimen ocurrió el pasado 15 de marzo en la casa de las víctimas, en la Colonia Santa Rosa Xochiac de la Delegación Álvaro Obregón.

Los cuerpos fueron rescatados de entre las llamas que consumieron el inmueble y los mismos presentaron signos de asfixia, así como heridas provocadas por arma blanca. El lunes, la Procuraduría Capitalina informó que el caso es investigado con perspectiva de género.