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TRANSPORTES

Mancera: ¿por dónde empezar?

Icela Lagunas

Mientras Marcelo Ebrard es reconocido en Washington por sus políticas públicas para mejorar el transporte público y la movilidad de los capitalinos, Miguel Ángel Mancera Espinosa tendrá que hacer frente a un informe de la UNAM que urge poner orden en las unidades concesionadas que aún funcionan en condiciones contaminantes, insalubres y peligrosas.


Ene 15, 2013
Lectura 9 min

El transporte público será un factor crucial para reducir las emisiones de gases nocivos y decisivo para la eficiencia energética

No hay una visión de futuro de la ciudad deseada y del sistema de transporte adecuado a esa visión, de acuerdo con el diagnóstico

Mientras el anterior jefe de gobierno capitalino recibe honores en Washington, Mancera tendrá que arreglárselas como pueda

Una de las rutas para solucionar el problema, según los expertos, sería eliminar la desigualdad en el transporte entre la capital y el Estado de México

Paraderos insalubres, contaminantes y peligrosos; instalaciones deterioradas y microbuses obsoletos son puntos negros

Mientras Marcelo Ebrard es reconocido en Washington por sus políticas públicas para mejorar el transporte público y la movilidad de los capitalinos, Miguel Ángel Mancera Espinosa tendrá que hacer frente a un informe de la UNAM que urge poner orden en las unidades concesionadas que aún funcionan en condiciones contaminantes, insalubres y peligrosas.

El documento llamado “Evaluación del Diseño e instrumentación de la política de transporte público colectivo de pasajeros en el Distrito Federal”, elaborado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), encontró que los Centros de Transferencia Modal (Cetrams) o paraderos siguen siendo focos de inseguridad, insalubridad y que operan sin orden.

“Con instalaciones en franco deterioro físico y poca operatividad, generando puntos de conflicto para el tránsito”, puntualiza el documento, que fue entregado en 2011 a Marcelo Ebrard Casaubón, con el fin de impulsar medidas a largo plazo.

El diagnóstico reconoce que, si bien las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y el propio Ebrard, llevaron a cabo iniciativas importantes para mejorar el transporte y la movilidad en la metrópoli, son aún insuficientes.

“Ya se mencionó que en las últimas dos administraciones se observa la reorientación y reequilibrio de las inversiones para la movilidad de la ciudad, un intento por equilibrar las vialidades y los sistemas de transporte público masivo y se percibe un modelo de gestión más claro. Sin embargo, aún se necesita reforzar y construir una red más amplia de transporte público”, puntualiza la evaluación.

En ese ejercicio de investigación y análisis se tuvo en cuenta la construcción de la Línea 12 del Metro, que a finales de su gobierno entregó Ebrard, reconocida como la mayor aportación del sexenio a la movilidad de la Ciudad de México.

Por la construcción de la llamada Línea Dorada, el Metrobús y las bicicletas se ha reconocido esta semana a Ebrard en Washington. Sin embargo ello ha sido insuficiente, subrayan los especialistas.

“Se ha mencionado la importancia de la ampliación de la red de transporte público masivo que ha tenido lugar durante la presente administración, así como a la renovación de los microbuses y taxis, y la construcción de vialidades primarias (circuito interior, distribuidores viales y sistema vial poniente). Todo ello forma parte de una estrategia de movilidad amplia, dentro de la cual el impulso decidido al Transporte Público Colectivo de Pasajeros es un eje total para transformar las formas de movilidad que predominan actualmente”. 


Herencia pesada

La herencia que recibió Mancera es pesada por lo que tendrá que mantener la inversión en este apartado, tan solo para evitar el colapso.

La tendencia demográfica, que apunta al envejecimiento de la población capitalina para 2020 y 2050, advierte “el incremento de la problemática actual de la movilidad en la Ciudad de México”.

A decir de los expertos, pese a las estrategias de gobierno, no se tiene una visión de futuro de la ciudad deseada y del sistema de transporte adecuado a esa visión.

En este contexto, el servicio de transporte crece sin estructura pues se ponen en marcha más modalidades de forma independiente, sin tener una panorámica de conjunto para la ciudad que facilite la integración. Lo mismo se refleja en la falta de coordinación intersecretarial entre desarrollo urbano, vivienda y transporte.

A esto se suma la falta de visión metropolitana y la escasa aportación de las comisiones del DF, Estado de México, Puebla y Morelos, fundamentalmente.

También el fenómeno del aumento indiscriminado de ciudades dormitorio en los municipios conurbados incrementa las distancias de desplazamiento hacia la Ciudad de México.

Esta situación aumenta las horas de viaje hacia trabajos, escuelas y servicios, lo que dispara el consumo de energía y mayores emisiones de gases de efecto invernadero.

“Se incrementa aún más el uso del auto particular, ya que su costo baja constantemente. Esto paraliza paulatinamente a diversas zonas de la ciudad, demandando inversiones mayores en infraestructura vial, que son muy costosas y que no solucionan el problema”.

Tres medidas

Como resultado de dicha evaluación, los catedráticos urgieron al Gobierno del Distrito Federal (GDF) a tomar tres medidas para conseguir un sistema de transporte público de calidad.

La primera sería la integración del sistema de transporte metropolitano en su triple dimensión: física, operativa y tarifaria, lo cual implica planear el papel de cada forma de transporte en cuanto a la población y el territorio atendidos.

En ese sentido, el sistema ideal para el transporte a escala metropolitana sería el que diluyera las visiones parciales y redujese la desigualdad entre la población usuaria del DF y la del Estado de México.

“Esto implica un modelo de gestión único y la integración tarifaria sería el corolario”, dicen los especialistas.

La segunda se refiere al transporte concesionado (microbuses), encargado de una parte sustancial de los viajes metropolitanos.

“Resulta indispensable reformar este servicio con regulaciones para organizar empresas prestadoras del servicio, establecer paradas fijas, evitar la pelea por el pasaje, instalar sistemas para el prepago y lograr elevar la calidad de los traslados en este modo de transporte”.

En este punto, Ebrard, de la mano de Armando Quintero, trazó una ruta de sustitución de microbuses que hay que continuar.

“Convendría ligar la renovación del parque vehicular con una política industrial que fabrique nuevos tipos de unidades con características adecuadas para un servicio de calidad”, aconsejan.

La tercera medida pretende vincular el desarrollo urbano y el transporte en la capital, aspectos muy poco considerados: la planificación conjunta de usos del suelo y transporte, buscando las mezclas adecuadas que mejoren la accesibilidad peatonal a los servicios básicos y cotidianos de los habitantes de barrios y colonias y, a la vez, facilite el acceso al transporte público para los viajes de larga distancia.

Crisis energética

Ahora bien, por otra parte, se estima que durante la próxima década, México dejará de exportar y se convertirá en un importador de petróleo.

Queda poco tiempo para que empiecen a sentirse los efectos de la crisis energética en México, apuntan los autores de la evaluación.

En ese sentido, la capital debe redoblar los esfuerzos que ya hace para reducir la emisión de gases de efecto invernadero con vistas a mitigar el cambio climático que afecta al planeta.

Consumidor importante de combustibles fósiles, el transporte público se convertirá cada vez más en un factor crucial no solo para reducir las emisiones de gases nocivos que afectan asimismo a la salud de los habitantes, sino que también será decisivo en la aplicación de políticas de eficiencia energética.

Las decisiones que se tomen ahora en este sentido sentarán precedentes para la adaptación de futuras tecnologías vehiculares a las energías renovables.

“La sustitución del automóvil particular por el transporte público es un proceso a largo plazo que deberá basarse en un sistema de transporte multimodal, políticas de acceso a la vivienda cercana al trabajo, medidas de eficiencia, comodidad y seguridad en el servicio de transporte público”.

Pero el transporte privado seguirá siendo dominante durante un periodo, dadas las facilidades para adquirir automóviles.

Durante este proceso, en el que el GDF impulsará el uso de transporte público, pueden ponerse en práctica medidas en las que se combine el uso del automóvil con los medios públicos, así como la migración de la tecnología hacia los modelos híbridos que consumen entre 30 y 40 por ciento menos de combustible que un auto convencional.

A ello se suman otras medidas como la expansión de la bicicleta y el desplazamiento peatonal. Así se da la oportunidad de fomentar el deporte, de establecer respuestas sostenibles como complemento al sistema de transporte público, y una mayor convivencia y cohesion.

Con dicha evaluación del estado del transporte público en la capital y algunas de las rutas que plantean los expertos en ese amplio documento, el gobierno de turno ya sabe, al menos, por dónde empezar.

DFectos

-Continuas obras en transporte vial.
-Se incrementan las zonas sin servicio de transporte, por lo que aumenta el número de automóviles.
-Hasta 100 mil unidades habitacionales dormitorio se construyen cada año en el Estado de México para quienes trabajan en la Ciudad de México.
-Las tarifas de cada medio de transporte son distintas y ni siquiera los bonos son comunes.
-No hay información sobre rutas, paradas ni transbordos.


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