El Reglamento para los Propietarios o Poseedores de Animales Domésticos del municipio de San Pedro, a cargo de Miguel Treviño, promueve el maltrato animal a través de la cadena de castigo, un artefacto que el perro usa alrededor del cuello y lo lastima si camina en otra dirección o ladra. Incluso, propone que los animales considerados “peligrosos” utilicen un bozal durante su estancia en el Parque Rufino Tamayo.

“Todo animal cuya estancia en la vía o lugares públicos sea permitida por su propietario o poseedor, deberá de ser sujetado para su control, mediante correa o cadena de castigo, y con la utilización de un bozal para razas o animales peligrosos”, establece el artículo 9 del reglamento.

Si una persona viola este artículo, primero recibe una advertencia, y si reincide, es sometida a un juicio cívico a fin de definir una sanción. Pero dicho reglamento se contrapone a las disposiciones de la Ley de Protección y Bienestar Animal, la cual cataloga como maltrato animal el encadenar, enjaular, sujetar o limitar la movilidad de los animales, según el artículo 27.

El simple hecho de sujetar a un animal con una cadena de castigo limita su movilidad y, por si fuera poco, en el Parque Rufino Tamayo no permiten que un perro interactúe con otros, violando la fracción XV de este artículo de la Ley de Protección y Bienestar Animal.

“Privar a los animales de aquellos elementos adicionales que les impida desarrollar sus funciones vitales, o bien, que limiten su interacción con otros animales de su propio género o especie, de acuerdo con sus instintos naturales y hábitos conductuales, o realizar cualquier otra actividad intencional que deteriore o modifique negativamente sus instintos”, dice esta ley.

Este mismo artículo, en el apartado XII, establece que es maltrato animal adiestrar o entrenar animales utilizando técnicas crueles o instrumentos y artefactos que ocasionen sufrimiento o lesiones, como las cadenas de castigo y los bozales.

En la ley queda más que evidente que estos objetos no serán permitidos en los perros, pero Miguel Treviño lo promueve en su reglamento municipal.

Reglamento estigmatiza razas en maltrato animal

El alcalde del municipio de San Pedro, Miguel Treviño, estigmatiza varias razas de perros. El artículo 16 del Reglamento de Protección y Bienestar Animal establece a las que son consideradas potencialmente peligrosas.

El artículo 33 del reglamento municipal de Treviño enlista una serie de razas para las que ameritan ciertas obligaciones de seguridad que deben cumplir los dueños de estos animales, tales como tener en su casa una barda de cierta altura para que el perro no pueda escapar, así como colocar un letrero de precaución.

“Por su naturaleza temperamental y cuidados especiales que requieren los perros de raza Rottweiler, Akita-inu, Bull Terrier, Pitbull Terrier, Stanffordshire Terrier, Chow Chow, Dálmata, Dóberman, Presa Canario, Fila Brasileiro, Pastor Belga Malinois y la variedad de Mastines, así como aquellos que por sus características específicas así lo estime el Centro de Control Canino y Felino, se consideran animales potencialmente peligrosos”, dice el Artículo 16.

No obstante, este reglamento se contrapone con la Ley de Protección y Bienestar Animal al promover actividades intencionales que deterioran y modifican negativamente los instintos de estas razas.

“Las puertas, barandales o rejas frontales del área perimetral contarán con la misma altura de la barda mencionada en la fracción anterior. Además de no poder tener espacios por los cuales puedan sacar el hocico o alguna extremidad al exterior”, dice el Artículo 17.

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