La asamblea nacional panista, celebrada este fin de semana, causó más problemas que los que pensaba resolver en el tema de la unidad del partido. 

Todo empezó por la llegada, sorpresiva y fuera de agenda, de Gustavo Madero, que en su calidad de consejero nacional –no de candidato a la dirigencia, aclaró– decidió presentarse ante la sorpresa de la líder interina, Cecilia Romero. 

El apresonamiento del exdirigente y aspirante a continuar su polémico liderazgo, tuvo más repercusiones negativas que positivas, ya que Cordero convocó a los medios para quejarse de la deslealtad de su contrincante al haber faltado a una especie de pacto de ambos de no presentarse en la asamblea, y menos con el propósito de ganarse los reflectores. 

En el evento del sábado Madero llegó, se sentó en la gradería, y empezaron las porras a su favor… y también las esperadas a favor de Cordero. 

La indisciplina ante los acuerdos se hizo más evidente cuando Madero se brincó las vallas y decidió definitivamente acaparar reflectores. Él asumió que lo aclamaron.  

Cordero se siente ofendido 

Al día siguiente el equipo de campaña de Ernesto Cordero acusó a su contendiente Madero de romper el acuerdo que tenían con la interina Cecilia Romero, de no acudir a la 22 Asamblea Nacional Ordinaria que tenía el fin de ratificar a los consejeros electos.

Max Cortázar, jefe de campaña del exsecretario de Hacienda, dijo que Madero incumplió su palabra y no se puede confiar en alguien que actúa de esa manera.

Y claro que infirió que ese comportamiento da las pistas de que hará trampa, dijo al dar a conocer que Romero les había notificado que no iría ningún candidato a la asamblea.

Y personal de la dirigencia nacional del blanquiazul confirmó que ambos aspirantes habían decidido no participar en el evento, pero de última hora el chihuahuense determinó acudir, a lo cual tiene derecho por ser delegado. 

Madero aclaró que no llegó de sorpresa, ya que la noche anterior avisó en su Twitter que estaría presente. Probablemente su contrincante no vio el post ya que él no se presentó. 

Y aunque también se había advertido que el evento no sería de campaña, la cargada de Madero colocó enormes mantas con la fotografía del chihuahuense y su eslogan de campaña, mientras que los seguidores de Cordero distribuyen pulseras y propaganda de su candidato de una forma más discreta ya que aclararon que habían acatado las instrucciones de no convertir la asamblea en acto de campaña. 

Un grupo de samba promocionaba la candidatura del exsecretario de Hacienda. Discretamente. 

Madero se defiende y acusa guerra sucia 

Gustavo Madero defendió su asistencia a la Asamblea Nacional del PAN, al asegurar que no aceptó la invitación que le hizo la dirigente nacional, Cecilia Romero, de asistir como candidato, pero en cambio sí confirmó su presencia como delegado.

Y aprovechó para pedir sanciones contra Cordero, que asegura que es el autor de la difusión en Internet de un video que lo difama. 

“Alex Sanmartín, experto en campañas negras, es uno de los asesores de Cordero. Ahorra corresponde que la comisión determine las sanciones procedentes contra Cordero por violaciones y faltas graves al proceso de elección del presidente del CEN del PAN”, dice un comunicado enviado por los organizadores de la campaña de Madero. 

El dirigente con licencia sostuvo que siempre contempló acudir a la asamblea y negó que rompiera algún acuerdo. De esto Cordero no estaba enterado. 

El equipo de Madero  presumió tener el dominio de cerca del 75 por ciento del Consejo Nacional, es decir de los 270 miembros, al menos 200 afines.

Mientras la campaña sigue, los golpes continúan entre los panistas que hacen derroche de su desunión en criterios y en medios. 

Madero apura a Cordero a responder por los “moches” y Cordero hace lo propio sobre diversos comportamientos del exdirigente, que promociona en redes. 

Mientras, los “lapsus linguae” se aprovechan para burlas, los silencios como aceptación y las exposiciones, como “guerra sucia”.