138
adultos que trabajaban en el albergue también fueron requeridos por las autoridades para deslindar responsabilidades

De no ser por el padre Marcial Maciel Degollado, el albergue La Gran Familia que en Zamora, Michoacán, dirigió por más de 40 años la maestra Rosa del Carmen Verduzco, nunca se hubiera integrado. 

El polémico fundador de los Legionarios de Cristo fue el que aportó los primeros recursos económicos  –y fue uno de los benefactores permanentes- para la operación del albergue del que este martes la PGR y Ejército rescataron alrededor de 500 menores.

El procurador Jesús Murillo Karam y el gobernador Salvador Jara informaron que en el lugar había víctimas de abusos sexuales y psicológicos por parte del personal, principalmente, Verduzco.

Desde su fundación, el sostenimiento económico de la Casa Hogar de “Mamá Rosa” recayó en la responsabilidad de los Legionarios de Cristo, aun cuando luego se fue sosteniendo con fondos oficiales, de los que destina la Federación para impulsar la operación de organismos de asistencia social.

Por eso, no era raro que enviados de Maciel frecuentaran el albergue. Al lugar llegaban bajo el argumento de buscar de menores que tuvieran aptitudes para el servicio religioso. 

Cuando Marcial Maciel estaba de visita en Zamora, no dejaba de lado la ocasión de saludar a “Mamá Rosa”, fuera para entregarle apoyos en forma personal o para conocer la forma en la que avanzaba el proyecto de rescate de niños abandonados.

El lugar siempre estuvo marcado por la polémica. 

Representantes de diversos sectores sociales denunciaron actos graves al interior del albergue, mientras que durante 16 administraciones en Michoacán, los mandatarios daban fe pública de la labor social de Verduzco.

Las denuncias sobre las irregularidades registradas en ese centro de concentración de menores fueron permanentes en los últimos 20 años, pero en ninguna instancia del gobierno estatal las había escuchado.

Y es que las relaciones de “Mamá Rosa” no se limitaban a la influencia del gobernador michoacano en turno, llegaban hasta la Presidencia de la República.

Fue el michoacano Humberto Romero Pérez, secretario particular del presidente Adolfo López Mateos, quien le abrió la puerta de Los Pinos a la directora del albergue La Gran Familia. Desde ese sexenio comenzaron a fluir los fondos oficiales de apoyo.

Verduzco también sostuvo cercanas relaciones con los presidentes Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa. Del segundo recibió el aval para que la casa hogar de la Gran Familia entrara como organismo social de alto impacto y recibiera fondos extraordinarios de la Secretaria de Desarrollo Social. 

Fox se limitó a impulsar el financiamiento del trabajo social, incluso, dada la cercanía entre “Mamá Rosa” y Marta Sahagún, un coro de niños de la casa hogar cantaron en la ceremonia de inauguración del centro Fox en la ciudad de León.

Por las instalaciones del hospicio han pasado más de 11 mil niños recogidos de la calle.

El albergue cumpliría 67 años de fundación en el próximo mes de agosto, pero una investigación de la SEIDO lo ha disuelto. A la encargada se le acusa  de secuestro y abuso sexual de menores. 

‘Si te portas mal, te llevo con Mamá Rosa’

Cuentan que en Zamora para disciplinar a los niños, algunos padres les dicen a sus hijos que “si te portas mal te llevo con Mamá Rosa”.

Y aunque lo que aparentemente sucedía en el lugar siempre fue un secreto a voces, las denuncias de particulares sobre lo que pasaba al interior del albergue de la Gran Familia de “Mamá Rosa” nunca fueron atendidas por la Procuraduría de Justicia de Michoacán. 

Por el contrario, los acusantes eran amedrentados por la misma “Mamá Rosa”. Decenas de periodistas locales que intentaron ventilar las denuncias, fueron advertidos con el consabido “ese tema no se toca”.

A pesar de los señalamientos, Verduzco solicitaba apoyo a todos los alcaldes de la zona y se le concedía.

Desde la década de los 90 ningún gobierno municipal de Michoacán se escapó a las peticiones de ayuda económica. El mismo gobierno estatal tenía destinada una partida presupuestal para la casa albergue, la cual oscilaba entre los 7 y 12 millones de pesos mensuales.

La mayor parte de esos fondos se entregaba en especie.  

Fue el gobernador Salvador Jara, quien decidió suspender el pago de los apoyos pactados.

Tras las primeras denuncias de corrupción de menores durante su nueva administración, se hicieron investigaciones. 

Desde 1990, cuando se arreciaron los señalamientos, fue el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)  el que tomó el asunto en sus manos. Las investigaciones revelaron los abusos a que eran sometidos los niños que eran recogidos de las calles. Sin embargo, ninguna de las investigaciones del Cisen concluyó en actos judiciales.

Fue la denuncia de los grupos de autodefensa, lo que ingresaron hace un mes a la zona urbana de Zamora, la que hizo que las autoridades Federales dieran atención a las querellas que se habían archivado desde hace más de 20 años. 

El grupo de civiles armados fue el que aportó pruebas y testimonios sobre las irregularidades que ocurrían al interior del albergue.

A la fecha se suman más de 50 las denuncias penales que tiene la Procuraduría de Justicia de Michoacán. A ellas se agregan al menos otras cinco en la Comisión Estatal de Derechos Humanos. 

En todos los documentos acusatorios se hace mención de la responsabilidad directa de “Mamá Rosa” en actos como corrupción de menores y secuestro. 

Los señalamientos de los autodefensas también indican que en el albergue se les daba protección a células del crimen organizado. Incluso, hay referencias de que algunos de los menores fueron utilizados como “punteros” y “halcones” para informar a los cárteles sobre el avance de los cuerpos de seguridad.

El día que todo comenzó…

El albergue de “Mamá Rosa” se fue haciendo casi sin querer. 

El primer niño que acogió fue un menor de cinco años que dejó abandonado a su paso un circo. El pequeño fue encontrado por Rosa Verduzco cuando ella tenía 14 años de edad. 

Rosa –narró en alguna ocasión el historiador Francisco Elizalde- encontró al menor sobre la calle Madero. Lo miró desprotegido, llorando y con hambre. No se pudo resistir y lo llevó a su casa, en donde permaneció varias semanas a su cuidado. 

Mientras estudiaba para alcanzar la formación de maestra, Verduzco también intentó prepararse religiosamente. 

Conoció a un joven sacerdote de Cotija llamado Marcial Maciel Degollado, quien fue su mentor en su formación religiosa. Así, le confió su deseo de formar un albergue para retirar de la calle a todos los niños abandonados.

El joven Maciel vio con buenos ojos las intenciones de la monja en ciernes. Le ofreció apoyo y fue él quien le pagó la renta de la vecindad que se acopló como albergue. 

Otra parte de los recursos para el sostenimiento de la casa hogar la comenzó a gestionar el mismo Maciel con los gobiernos municipales de la zona. El sacerdote michoacano solo le pidió a “Mamá Rosa” que a los niños de aquel albergue los formara en la religión católica.

En 1953, cuando la Gran Familia ya contaba con una población de 156 niños, “Mamá Rosa” dijo que la doctrina oficial dentro de la casa era el catolicismo y que la aspiración de todos los menores sería formarse como misioneros del Sagrado Corazón y la Virgen de los Dolores -que era la organización que Maciel manejaba en Michoacán-.

Los hijos de ‘Mamá Rosa’

Rosa del Carmen Verduzco pudo tener bajo su cuidado a cientos de niños sin mayores problemas gracias a la esfera de corrupción que privó en las oficinas del Registro Civil de Michoacán. 

Entre los años de 1947 y 1990, “Mamá Rosa” matriculó como hijos naturales a más de 76 menores. Muchos de los niños que recogía de la calle o de familias disfuncionales, Verduzco los registraba como propios.

Los requisitos que se exigían en Michoacán ese proceso eran mínimos: bastaba la intención del que se presentaba a registrar, la presencia del menor y dos testigos. 

Nunca nadie investigó la razón por la que en forma constante Rosa del Carmen Verduzco acudió a reconocer como hijos propios a algunos de los niños albergados.

Fue en el periodo del gobernador Agustín Arriaga Rivera cuando se extendió la orden a todos los jueces del Registro Civil en Michoacán para que los hijos de Verduzco fueran registrados sin mayor tardanza. 

La orden se mantuvo vigente hasta 1996, cuando la administración de Víctor Manuel Tinoco Rubí suspendió la vía libre de registros.

Ante la negativa de registro de más hijos naturales, “Mamá Rosa” comenzó a visitar otras oficinas del Registro Civil fuera de Michoacán -siempre con el apoyo del padre Marcial Maciel- de las cuales obtuvo actas de nacimiento como hijos naturales de al menos otra docena de niños.

Defiende Krauze a ‘Mamá Rosa’

INDIGO STAFF

El escritor mexicano Enrique Krauze exigió ayer a las autoridades respeto para Rosa Verduzco, administradora del albergue para niños huérfanos y abandonados La Gran Familia, quien fue detenida por presunto maltrato y abuso sexual de menores, y pidió apegarse a la ley.

“Rosa Verduzco en 60 años ha adoptado miles de niños. Caso único en la historia mexicana. Pido al Gobierno respeto a su vida y apego a la ley”, escribió Krauze en su cuenta de Twitter.

Inadmisible el acoso del gobierno a Rosa Verduzco en Michoacán, señaló el escritor.

Tuvo “una vida dedicada a recoger huérfanos”, por lo que “vendrá una protesta internacional” por el caso, advirtió.

El escritor recordó un texto que escribió en 2000 en defensa de ella. En él, Krauze destaca que desde hace más de medio siglo Verduzco recogió, adoptó y educó a varios miles de niños abandonados y agrega que su obra ha sido “un prodigio de caridad” cuyas ramificaciones son “igualmente extraordinarias”.

El expresidente Vicente Fox también manifestó su apoyo a Verduzco.

A través de su cuenta de Twitter, el exmandatario escribió que ‘Mamá Rosa’ ha hecho el bien a miles de niños y jóvenes.

“Mamá Rosa solidario contigo, se que eres fuerte y se todo el bien que haz hecho a miles de niños y jóvenes, ánimo”, escribió.