La LXV Legislatura del Congreso federal, que inicia el próximo 1 de septiembre, estará marcada por el enfrentamiento, pero también por la negociación. A diferencia de otros años, en esta ocasión, los acuerdos y consensos podrían darse más en los pasillos que en lo público.

Debido a la conformación de la Cámara de Diputados, en la que Morena y sus aliados ya no alcanzan la mayoría calificada (dos terceras partes) para realizar cambios constitucionales, lo mismo que ocurre en el Senado de la República, el partido guinda tendrá que voltear a ver y convencer a legisladores que no son sus aliados.

Por su parte, el bloque opositor podría terminar de conquistar más curules y escaños de congresistas que en días recientes han manifestado no estar de acuerdo con las reformas prioritarias del presidente Andrés Manuel López Obrador.


En la nueva legislatura, el voto de cada uno de los diputados y senadores valdrá su peso en oro, por lo que saber negociar será fundamental para poder cimentar la Cuarta Transformación

Las alianzas, filias y fobias también jugarán un papel importante en esta nueva etapa, por lo que no sorprenderá que las coaliciones que comenzarán funciones en pocos meses, no serán las mismas que terminen en 2024.

Como antecedente inmediato tenemos la coalición Por México al Frente, conformada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que además de impulsar a Ricardo Anaya a la presidencia de la República en 2018, pactaron ser un bloque en el Congreso de la Unión.

El PRD se mantuvo fiel al PAN, pero MC decidió tomar su propio camino. En ese mismo año, durante la conformación de la LXIV Legislatura, el Partido Verde Ecologista de México negoció ir con el Revolucionario Institucional en el Congreso, actualmente, el PVEM se convirtió en aliado de Morena y el PRI se anexó al PAN y al PRD.

En estos últimos días, tanto el Partido del Trabajo como los ecologistas, han vendido caro su fidelidad a Morena y, aunque en palabra decidieron ir con los guindas, arrancada la LXV Legislatura cualquier cosa podría pasar, ya que son conscientes de que aunque no sean partidos mayoritarios, los números de sus legisladores pueden ser decisivos.

Otro punto a considerar, además del cambio de bando de grupos parlamentarios, es el brinco de legisladores entre partidos, acción que ocurre frecuentemente y la cuál se podría intensificar, ya que muchos diputados y senadores buscarán la mejor opción política que los acoja para conseguir un puesto de elección en 2024, comicios en los cuales no solo estará en juego la Presidencia de la República, sino la conformación de las dos cámaras.

La conformación de la LXV Legislatura

Aunque la votación a favor de Morena y sus aliados fue mayoritaria, al igual que en 2018, en los próximos tres años no les alcanzará para conseguir la mayoría calificada.

En conjunto y de acuerdo con datos preliminares del INE, la coalición Morena-PT-PVEM reunirá cerca del 56 por ciento de los asientos legislativos con 281 curules, por lo que necesitará para realizar cambios constitucionales el voto de 53 diputados de oposición.

De acuerdo con el especialista en temas legislativos y fundador de Buró Parlamentario, Sergio Bárcena, indudablemente el partido en el poder necesitará votos del PRI o del PAN.

“Los cambios profundos que quieren hacer van a ser muy complicados porque los números sugieren que necesitarían el 75 por ciento de la bancada priista, o el 50 por ciento de la bancada panista y sumados Movimiento Ciudadano y PRD de nada sirven.

“Movimiento Ciudadano podría inclinar la balanza solo si el PRD o el PT no jalan con Morena. Para hacer cualquier reforma constitucional Morena está obligado a negociar con la oposición”, señala.

El especialista prevé que la reforma del Ejecutivo para desaparecer a los legisladores de representación proporcional (plurinominales) podría terminar en el divorcio de Morena con el PT y el Partido Verde, ya que serán los partidos más afectados por la reducción de diputados y senadores de esta clase.

El segundo tema al que tendrá que prestar atención Morena, de acuerdo con Bárcena, es el nombramiento de tres consejeros electorales del INE para 2023, ya que requerirá también tres partes de la Cámara.

“Morena no va a poder imponer a los tres consejeros, va a tener que negociarlo. Lo mismo con lo que ocurra en el Senado donde tampoco tiene mayoría. Les van a salir caras las negociaciones si insisten en hacer cambios constitucionales”, agrega.

Debido a esto, el especialista prevé que los primeros dos periodos ordinarios de sesiones sean intensos, ya que Morena intentará realizar todas las reformas para las que no necesite mayoría calificada para después concentrarse en los cambios constitucionales.

“Las reformas secundarias van a intentar aprobarse lo más rápido que se pueda, igual que el presupuesto. En donde no necesiten a la oposición, Morena va a reformar lo más pronto que pueda.

“Seguramente durante el primer periodo ordinario de sesiones y hasta el segundo, la coalición en el poder va a estar empujando todas sus reformas, después el segundo y tercer año serán más tranquilos por el desgaste”, dice al respecto.

Finalmente, considera que la LXV Legislatura estará mucho más dividida que la actual, lo cual se traducirá en votaciones por bloque.


“Lo que debemos de esperar, por cómo se han vendido las dos coaliciones, es un Congreso dividido, va a votar la oposición en bloque contra Morena y el partido guinda contra la oposición, sin embargo, deberá de haber unos temas en los que coincidan aunque sean pocos, van a ser días muy intensos”

Sergio Bárcena

Especialista en temas legislativos y fundador de Buró Parlamentario

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