http://www.youtube.com/watch?v=voKcPXwHmeY

Las profundas divisiones que atacan al Partido Acción Nacional  (PAN) parecen no tener fin.

Las explicaciones sobre la crítica situación que atraviesa el PAN a nivel nacional y a nivel local -y que lo colocan como tercera fuerza- apuntan a que hubo un mal manejo político del instituto.  

En sus 18 años en el poder, el PAN en Jalisco premió la codicia, el uso inmoderado de las mayorías para la elección de los candidatos, la manipulación del padrón por medio de afiliaciones masivas con amplia incidencia en el aumento de la nómina de los gobiernos estatales y municipales. 

Así terminó el espíritu constructivo que por años el panismo –como oposición- representó en el escenario político.

Como parte de una estrategia de reconstrucción de las bases del partido, la dirigencia nacional optó por depurar el padrón nacional. Pero en Jalisco -estado ícono del panismo nacional- obtuvo cifras alarmantes.

Antes de la elección de 2012 existían más de 34 mil 800 miembros activos del PAN en Jalisco. 

Una vez definida la derrota, sólo el 59 por ciento de la militancia refrendó su apoyo al partido, esto es 20 mil 798 personas se reafiliaron al PAN.

Los miembros adherentes también disminuyeron estrepitosamente pasando de poco más de 150 mil a 11 mil 932.

La cifra total de panistas -activos y adherentes- en Jalisco quedó en 32 mil 390 personas. 

Y mientras la dirigencia panista de Jalisco se mantiene desdibujada e incapaz de sostener un discurso de oposición real, en lo federal comienza a haber muestras de reconstrucción, aunque también de castigo.

De un lado aparece un nuevo grupo denominado “Panistas por México”. 

Del otro están los militantes que buscan sentar en el banquillo a personajes como Emilio González Márquez, exgobernador de Jalisco, a quien se atribuye la derrota  fatal del PAN.

Ante dicho escenario, expertos recomiendan recuperar la historia e ideología del partido y a partir de ahí buscar la reconciliación.

La estela de errores

Modestamente se autodenominaron “líderes morales” del PAN, apenas ayer se dio a conocer que existe un nuevo bloque de panistas que buscan recuperar la identidad de su partido y buscar alternativas frente a la crisis.

En ese grupo está el primer gobernador del PAN en Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez (1995-2000), hoy regidor en Guadalajara por el mismo partido. Pero su discurso reivindicador no le ha alcanzado para posicionarse en su estado como figura clave que resuelva la crisis de su partido. 

Algunos militantes consultados refieren que sus posicionamientos son acomodaticios y poco relevantes. 

Otros grupos políticos que antes definían al panismo jalisciense, ahora están deshechos.  

El exgobernador Francisco Ramírez Acuña camina solo, mientras sus pupilos son algunos de los señalados por traición al partido y se les reclama abusos como dirigentes del partido.

De lado del exgobernador Emilio González Márquez, este podría ser castigado por el manejo poco trasparente de sus finanzas como mandatario del estado, pero también por traición, según consignó el portal de noticias Sin Embargo. 

En la dirigencia nacional observan como punible el enorme crecimiento de la deuda pública, entre otras, una deuda por mil 200 millones de pesos de un crédito quirografario que fue negociado por el nuevo gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz a fin de renegociar la deuda y crecer el monto, que quedó en más de 3 mil millones de pesos.

Pero a Emilio González, también se le atribuye la traición a su militancia, pues no fueron pocas las evidencias que arrojaron que el exgobernador apoyó al candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, antes que al representante de PAN, Fernando Guzmán Pérez Peláez.

Recuperar la historia

Para la historiadora del Colegio de Jalisco, Laura Alarcón Menchaca, es importante dejar en claro que las divisiones en el panismo son de orígen y no deben ser vistas como imposibles de resolver, aunque advierte que “el partido se está diluyendo”.

Ilustra la eterna crisis con ejemplos como los vividos en los años 70, con la confrontación entre los “participacionistas”, encabezados por José Ángel Cochello, y los “abstencionistas”, con figuras como Efraín González Luna y Efraín González Morfín.

Para los abstencionistas, había que tener cuidado en la participación, “por que se le hacía el juego al gobierno”, mientras que los participacionistas buscaban mayor acercamiento al poder público, apunta Alarcón Menchaca. 

En 1976 el PAN no presentó candidato a la Presidencia de la República. 

El Estado –priista- respondió con una reforma política que limitaba este tipo de actuaciones.

Pero el PAN “en los últimos años se configuró a la luz del poder que logró tener. Y esto trastocó mucho sus estructuras (…) realmente le ha costado trabajo ser un partido en el poder”.

Alarcón Menchaca considera que la solución a la crisis está en recuperar los ideales y fundamentos del partido, mismos que se fueron difuminando entre las numerosas modificaciones que se hicieron a los estatutos, por lo que hoy es común que el militante promedio no conozca la identidad del PAN.

Jalisco es clave en la recuperación del panismo nacional, pero dentro de la crisis sin duda es uno de los estados más lacerados.

“Creyeron que el partido era una agencia de colocaciones (…) se quedan sin el hueso, literal, no hay cargos públicos que repartir y entonces yo por qué te voy a seguir”, concluye la historiadora.

Los pendientes de Emilio

Emilio González Márquez goza de un tranquilo retiro de la función pública, cosechando los frutos de sus seis años como gobernador en el estado. 

Pero a varios meses de terminada su administración, ahora se sabe que alrededor del 70 por ciento de las promesas que hizo cuando buscó la gubernatura, se las llevó el viento. 

Pues de un conteo de alrededor de 214 promesas que hizo antes de ganar la elección con la que llegó al gobierno de Jalisco, solo 148 fueron cumplidas. 

El resto quedaron a medias, o de plano nunca fueron atendidas. 

Entre otras se encuentran los grandes temas en Jalisco, que tras el paso de varios gobiernos no han sido resueltos. 

Varias están vinculadas al desarrollo del campo y la mejora del transporte público. Como el apoyo -que nunca llegó- a los ingenios de azúcar para la modernización de la tecnología y así poder producir Etanol. 

O los créditos para mejoría del transporte y la renovación del parque vehicular. 

También hay varias relacionadas con el desarrollo social,  como la construcción de 53 mil casas en su sexenio, que prometió en abril de 2006, y la construcción de tres hospitales, uno de ellos en la Zona Norte y otro en la Sierra Occidental.

Las grandes deudas que Emilio González dejó en Jalisco son equiparables con las fortunas que funcionarios de su administración amasaron, como es el caso de Carlos Andrade Garín, ex director del CODE Jalisco. 

Pero aparentemente el priismo que hoy gobierna el estado, ya tiene preparados los expedientes para iniciar procesos contra al menos tres de los funcionarios cercanos de Emilio. 

Se dice que el responsable de dicho ejercicio es Francisco Ayón López, quien fuera alcalde interino de Guadalajara a la salida de Aristóteles Sandoval para iniciar labores de campaña rumbo a la gubernatura de Jalisco. 

En el panismo local, Emilio  González es visto con resentimiento. Pues para muchos fue él quien llevó a la debacle al Acción Nacional en uno de los estados más panistas del país. 

Aún así, desde redes sociales y diversas declaraciones que hizo antes de dejar su cargo, González Márquez ha criticado la poca acción del nuevo gobierno, y tratado de disimular temas que dejó su administración como la deuda estatal. 

“El gobierno de Aristóteles se comprometió a dar transporte para todos los estudiantes, no solo para los priistas. No ha cumplido”, tuiteó Emillio González Márquez desde su cuenta el 16 de abril de  2013, en una de sus últimas comunicaciones desde redes sociales.