Aunque oficialmente Carlos Romero Deschamps dejó la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) hace más de dos años, la estructura que montó en sus casi tres décadas de cacicazgo busca mantener el control de la organización y hoy tiene, cuando menos, dos caballos en la carrera hacia la Secretaría General.

El más evidente es Ricardo Aldana Prieto, tesorero del sindicato desde 1980 con Joaquín Hernández, “La Quina”, quien mantuvo el mismo cargo durante todo el régimen de Romero Deschamps. Varios aspirantes han acusado que, dadas las irregularidades en el proceso interno, “los dados están cargados” en favor del colaborador histórico del cacique petrolero.

Aldana es más recordado por verse involucrado en el caso Pemexgate, cuando se descubrió el desvío de más de 120 millones de dólares del Sindicato para la campaña presidencial de Francisco Labastida en el año 2000. El tesorero fue protegido por el Revolucionario Institucional al volverlo senador plurinominal de 2000 a 2006 y diputado federal de 2006 a 2009.

Menos protagónico pero igualmente controversial es César Pecero Lozano, exsecretario de la sección 48 en Reforma, Chiapas, y amigo íntimo de Romero Deschamps, quien le confirió diversas carteras en su dirigencia. Tras el desplazamiento del cacique, Pecero no dudó en desconocer a su entrañable amigo en su intento de reposicionarse ante los trabajadores.

Sobre la elección en el sindicato petrolero, Reporte Índigo entrevistó a Susana Prieto, abogada laboral y diputada federal por el Movimiento Regeneración Nacional, quien considera “muy triste” lo que ocurre en el proceso que el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador anunció como el inicio de la democracia sindical en el STPRM.

Aunque Carlos Romero Deschamps dejó la dirigencia del STPRM al enfrentar cargos por corrupción, nada ha ocurrido con este proceso legal y solo se le jubiló como trabajador de Pemex

“Yo creo que no va a pasar nada, Romero Deschamps seguirá apoderado del Sindicato y esta hipótesis que tengo deriva del hecho de que no pasó nada con Romero Deschamps. El líder petrolero acusado de corrupción, desvío de fondos, del que diariamente leemos las excentricidades de sus hijos, que no rinde cuentas, hace lo que le viene en gana”.

Como ejemplo pone lo ocurrido en las elecciones seccionales de finales de 2021, cuando se impusieron requerimientos a modo para favorecer al grupo dominante y se desecharon la amplia mayoría de las impugnaciones de los disidentes. Esto pese a que los mismos estatutos mandatan que la elección nacional se realice primero que las locales, lo que no se acató.

“¿Por qué tuvieron que invertirla? Fácil. Van a medir hasta dónde están dispuestos a echarle talantes los trabajadores de Pemex. Si la invierten, ponen un termómetro. Cada sección les dice dónde tienen un foco rojo y dónde va a haber más de lo mismo porque, quienes se conforman en este país, desafortunadamente, muchas veces son los trabajadores”.

Por tal motivo Prieto advierte que el proceso “empezó mal y no terminará más que mal. Lo que hay que cuestionar es hasta dónde está dispuesta a luchar la clase trabajadora del país porque sus decisiones se respeten. Esa es la constante que existe siempre. Los mexicanos, no es grato reconocerlo, pero somos dados a abandonar las luchas, a desesperarnos”.

Incluso increpa que “no puede creer la base trabajadora que no haya interés de parte del Gobierno federal siendo Pemex la descentralizada más importante del país, que contribuye más al Producto Interno Bruto, y que no haya una mano que mece la cuna desde el Gobierno federal para la elección del nuevo secretario general del Sindicato, pareciera imposible de creer”.

Por su parte, la doctora María Xelhuantzi López, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, comenta a Reporte Índigo que este proceso, lejos de representar un cambio en la vida interna del sindicato petrolero, se perfila como una garantía de continuidad de los esquemas de control ya conocidos.

“Yo estoy viendo esto simplemente como un relevo de dirigentes, así es como el Gobierno lo plantea, el esquema es ese. Se va un dirigente que tiene pésima reputación en la opinión pública y la democracia para ellos es, mediante una elección controlada por el Gobierno, cambiar al dirigente, pero no hay ninguna propuesta de cambio de estructuras”
María Xelhuantzi LópezAcadémica de la FCPyS-UNAM

Respecto a la contienda en sí, la define como profundamente asimétrica debido a que “muchos candidatos son muy locales. No se ve, salvo precisamente Aldana, un poco menos quizás Pecero, alguien que tenga presencia nacional. Los demás son muy regionales, de centros de trabajo importantes, pero no pasan de ahí”.

Certificada en mediación y arbitraje laboral por el Servicio Federal de Mediación y Conciliación de Estados Unidos, Xelhuantzi López advierte que, en procedimientos de reposición como en el que se encuentra el sindicato petrolero, suelen ser las propias empresas quienes promueven este elevado número de candidatos a la dirigencia.

“Las propias empresas siembran candidatos en una elección sindical en México cuando hay un recuento, se da con muchísima frecuencia. Los pone a competir para dividir el voto, para presentar la idea de que hay competencia electoral. Pero eso nos habla de una intervención de la empresa. Y obviamente, tiene el respaldo del Gobierno, por ser una empresa pública”.

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