La vida pública de Jalisco en el 2020 estará marcada por lo que hagan o dejen de hacer tres actores cuyas decisiones tienen un peso determinante para el andar del estado: el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, las organizaciones de la sociedad civil y los grupos de la delincuencia organizada con presencia en este territorio.

Pieza principal de Jalisco

El gobernador Enrique Alfaro Ramírez, del partido Movimiento Ciudadano (MC), ha amasado un gran poder político que lo ha vuelto, en los hechos, la figura principal del poder público en Jalisco.

No hay duda, por lo tanto, de que las decisiones y acciones de tipo político en el 2020, y que resulten de verdadera trascendencia para los jaliscienses, estarán relacionadas inevitablemente con el mandatario.

Son varios los elementos que obligan a no perder de vista los pasos que tome Enrique Alfaro Ramírez en este 2020.


El 2020 será decisivo para impulsar la proyección presidencial del gobernador o, por el contrario, diluir sus expectativas

Primero, su poder político ha trascendido desde hace mucho la esfera del Poder Ejecutivo de Jalisco, aun con los riesgos que ello implica.

Su ascendencia se siente por igual en el Poder Legislativo, con un Congreso que funge más como su aliado que como un contrapeso; y en el Poder Judicial, donde la voluntad del mandatario ha llegado a prevalecer aun sobre la de su presidente, el magistrado Ricardo Suro Esteves (como ocurrió con la reciente reforma que le impuso a esa institución controles de confianza y eliminó el haber de retiro).

Segundo, el año 2020 podría resultar clave para el proyecto que enarbola Alfaro Ramírez por redactar y expedir una nueva Constitución Política para Jalisco, lo que permitiría que su narrativa de una supuesta “refundación” para el estado cobrara cierta sustancia.

Hasta ahora se le ha considerado más un eslogan vacío y fallido en su intento por convencer y entusiasmar a los jaliscienses.

Tercero, en ciertos círculos de análisis locales e incluso nacionales se sigue sugiriendo la posibilidad de que Enrique Alfaro Ramírez pudiera consolidar una plataforma política lo suficientemente robusta como para aspirar a una candidatura por la Presidencia del país.

Aunque es muy pronto para pensar en ello, el 2020 contribuirá a fortalecer una posible proyección presidencial para el gobernador, o por el contrario, a ir diluyendo ese tipo de expectativas del único mandatario de Movimiento Ciudadano.

La relación que establezca con el presidente Andrés Manuel López Obrador, como aliado u otra vez como un actor crítico de su gestión, jugará un papel relevante para el futuro político de Alfaro Ramírez.

El esfuerzo de las asociaciones ciudadanas

Las diversas organizaciones de la sociedad civil que hay en Jalisco se han vuelto indispensables para el estudio y atención de problemáticas como la violencia hacia las mujeres, las desapariciones y la inseguridad, así como la corrupción y la gestión gubernamental deficiente.

La relevancia que ha adquirido la voz pública de estas asociaciones no disminuirá en el 2020, por el contrario, lo que podría esperarse es que continúe aumentando, al igual que su influencia sobre las políticas públicas de las instancias gubernamentales.


La sociedad civil se ha vuelto indispensable en la atención de problemáticas como la violencia hacia las mujeres, las desapariciones, la inseguridad y la corrupción

En materia de atención de violencia hacia las mujeres y feminicidios resalta la labor del Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem); mientras que en desapariciones y la grave inseguridad que enfrenta el estado debe mencionarse al Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A.C. (Cepad), a Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej) y a Por Amor a Ellxs, por nombrar a algunas de las agrupaciones más representativas en esos ámbitos.

De igual forma en lo que respecta al combate a la corrupción y a la crítica ciudadana de la gestión pública, resalta lo que ha hecho el Observatorio Permanente del Sistema Estatal Anticorrupción y el Observatorio Legislativo ITESO, entre otros.

Los planes del crimen organizado

E n el 2020 la suerte de Jalisco en materia de seguridad seguirá atada a los designios de la delincuencia organizada que está asentada en el estado, de forma particular a los del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que hasta el día de hoy sigue sin mostrar signos de debilitamiento.

Al igual a como ocurrió este 2019 y en los años previos, todo indica que para el 2020, Jalisco y prioritariamente la metrópoli de Guadalajara continuarán siendo los grandes escenarios en la lucha encarnizada que sostienen el CJNG y su escisión, el Cártel Nueva Plaza.

Disputa que según las autoridades, está detrás de buena parte de la violencia que se aprecia en el estado todos los días.

Mientras estas agrupaciones de la delincuencia organizada no sean contenidas por las autoridades de los distintos niveles de gobierno, su afán por controlar el estado y expandir sus áreas de influencia seguirán generando en el 2020 asesinatos, desapariciones y fosas clandestinas, justo como ha venido pasando en los últimos años.


Jalisco y la metrópoli de Guadalajara serán los escenarios para la lucha encarnizada que sostienen el CJNG y su rival, el Cártel Nueva Plaza

De enero a noviembre de 2019, Jalisco sumó ya 2 mil 465 personas asesinadas, según los registros de víctimas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, por lo que se estima que ya fue más violento. En ese rango de tiempo ya se superaron los asesinatos de 2018, el cual cerró con 2 mil 418 homicidios.

Además, el Sistema de Información sobre Víctimas de Desaparición del Gobierno de Jalisco da cuenta de 6 mil 517 personas no localizadas y de otras 2 mil 084 en calidad de desaparecidas.

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