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Lo que calló Isabel Miranda

Icela Lagunas

Como activista Isabel Miranda de Wallace logró filtrarse en las entrañas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) donde conoció las fallas y debilidades del entonces procurador, Miguel Ángel Mancera. 

Pero siendo Mancera el rival a vencer rumbo a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal, la candidata del PAN perdió una oportunidad de oro al callar mucha información con la que pudo hacerle daño.


May 29, 2012
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Isabel Miranda fue una de las voces que pidió la renuncia pública de Jesús Jiménez, director de la policía judicial, además de exigir una limpia en el interior de la PGJDF

El día que iban a liberar a Yolanda Ceballos, los judiciales tenían incluso una llave para ingresar a la casa en donde se encontraban las víctimas y los secuestradores

El ex procurador tiene mucho qué explicar respecto a los errores cometidos en los casos de alto impacto como los secuestros y crímenes de Fernando Martí y Yolanda Ceballos Coppel

Entre Mancera y Wallace hubo otra confrontación: cuando la segunda se opuso tajante a que la Procuraduría de Justicia capitalina involucrara a “El apá” y “La Lore” en otro secuestro de impacto, el de Silvia Vargas, hija de Nelson Vargas

La candidata panista fue, en su momento, una de las principales detractoras de la investigación de la PGR en 2008 en torno al caso del hijo del empresario Alejandro Martí

Como activista Isabel Miranda de Wallace logró filtrarse en las entrañas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) donde conoció las fallas y debilidades del entonces procurador, Miguel Ángel Mancera. 

Pero siendo Mancera el rival a vencer rumbo a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal, la candidata del PAN perdió una oportunidad de oro al callar mucha información con la que pudo hacerle daño.

El momento ideal para ventilar los tropiezos de Mancera al frente de la PGJDF fue el primer debate organizado por el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), pero Isabel prefirió callar.

Pese a que fue la candidata que más increpó al sonriente Mancera, con los temas de deuda pública del Distrito Federal y del agua puerca que el gobierno suministra a los ciudadanos de Iztapalapa, la aspirante panista se guardó sus cartas sobre la manga.

Porque más allá de los vicios del PRD y de la corrupción del Gobierno capitalino, que bien se le podrían cuestionar al candidato de las izquierdas, Mancera Espinosa tiene mucho que explicar respecto a los errores cometidos en el manejo de casos de alto impacto como los secuestros y crímenes de Fernando Martí y Yolanda Ceballos Coppel.

En ambos casos, la presidenta de la asociación Alto al Secuestro no fue un simple testigo de los errores que se cometieron sino un personaje muy cercano a los expedientes de dichas investigaciones.

Martí: caso en disputa

Desde esa fecha y hasta ahora, Miranda de Wallace se convirtió en una de las principales detractoras de la investigación que hizo la Procuraduría capitalina en 2008 en torno al caso del plagio y crimen del hijo del empresario Alejandro Martí.

Incluso ella asesoró en algún momento del proceso y las diligencias ante las autoridades del Distrito Federal y las federales, de la Procuraduría General de la República (PGR), ambas involucradas en el tema.

Muy de cerca, la activista echó por tierra la investigación por el mal manejo del expediente en manos del entonces subprocurador de Averiguaciones Previas Centrales, Javier Cerón Martínez, quien presentó como  responsables del secuestro del joven Martí a Sergio Ortíz Juárez, alias “El apá” y Lorena González Hernández, alias “La Lore”, una agente federal subalterna de Luis Cárdenas Palomino y Genaro García Luna.

Durante los años 2009 y 2010, la investigación del secuestro de Fernando Martí puso en los reflectores nacionales al entonces procurador Miguel Ángel Mancera y a su equipo, quienes se confrontaron con la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSPF) por la detención y cargos que se hacían contra su colaboradora, Lorena González.

La SSP federal se empeñó desde entonces en evidenciar a la PGJDF y a su titular, Mancera, al asegurar que los verdaderos responsables del plagio del menor eran los integrantes de la banda “Los Petriciolet” y la mujer señalada por el sobreviviente era Elena Ontiveros Mendoza, alias “La güera” y no la “Lore”.

Las diferencias entre ambas instancias, la PGJDF que señalaba a “La flor” y la SSP a “Los Petriciolet”,  fueron ventiladas en los medios a nivel nacional, lo que obligó al procurador Mancera a exigir la renuncia del subprocurador, Javier Cerón, quien abandonó su cargo “por motivos de salud”.

Pese a todo, Mancera Espinosa no reculó y se aferró al único testigo de los hechos, Cristian Salmones Flores, quien en sus declaraciones ministeriales le daba la razón al reconocer como la responsable de los hechos a Lorena González y desconocer a la mujer  apodada “La güera”, que en televisión abierta confesó ser la responsable de plagiar al menor de la familia Martí.

En todo este ir y venir, Isabel Miranda de Wallace fue pieza clave. 

De hecho, en uno de estos episodios de confrontación, la hoy candidata panista se opuso tajantemente a que la Procuraduría de Justicia capitalina involucrara a “El apá” y “La Lore” en otro secuestro de impacto, el de Silvia Vargas, hija de Nelson Vargas.

Y es que Miranda de Wallace participó de manera directa en las investigaciones de la mano con Nelson Vargas y señaló a la banda de “Los rojos” como los responsables del plagio y crimen de la joven. 

Mancera y su subprocurador, en cambio, habían integrado al expediente de “La Flor” la declaración de una testigo, Alma Angelina Durán Pierce, alias “La regia” quien aseguró ante el Ministerio Público que en una casa de Monterrey, Nuevo León había conocido a “El apá” y a “La Lore” quienes tenían secuestrada a dos jovencitas, una de ellas, Silvia Vargas.

Las diferencias entre la investigación de Isabel Miranda y la que encabezó Miguel Ángel Mancera, fueron abismales.

A cuatro años de uno de los secuestros más impactantes de la historia reciente en México, el pasado 23 de mayo, el empresario Alejandro Martí, padre de Fernando y presidente de la organización México SOS dio la estocada a Miguel Ángel Mancera al deslindar a la ex AFI, Lorena González “La Lore” del secuestro de su hijo.

En cambio, declaró con firmeza que la culpable del secuestro de Fernando fue la mujer a quien apodan “La güera”, de la investigación de la SSP federal, quien confesó desde su detención que sí participó en el plagio del menor en aquel retén en las inmediaciones de Ciudad Universitaria cuando el adolescente se dirigía al colegio en junio de 2008.

El fallido operativo Coppel

El hecho de que los policías judiciales supieran que la empresaria Yolanda Ceballos Coppel sería secuestrada y no hicieran nada para impedirlo, es otro episodio que pudo haber mencionado Wallace.

Pero el caso Martí no fue el único motivo de discrepancias entre Mancera e Isabel Miranda de Wallace, como activista involucrada con el tema del secuestro en todo el país, el fallido operativo de la PGJDF que culminó con la muerte de la empresaria Yolanda Ceballos Coppel, fue otro motivo para exigirle cuentas claras al procurador.

En su papel de activista, Wallace hizo públicamente énfasis en que el procurador debía aclarar el operativo del 3 de julio en la casa de seguridad de la calle Prolongación Cuauhtémoc, colonia San Jerónimo de Xochimilco donde Yolanda Ceballos estuvo secuestrada y fue privada de la vida.

Los errores de la Policía Judicial en ese operativo ocasionaron la muerte de dos agentes por fuego amigo. El caso fue turbio de origen y hasta el final pues no solo murieron dos activos sino también la víctima de plagio.

Pero no solo eso al continuar con la investigación, que también coordinó el entonces subprocurador, Javier Cerón, trascendió que los agentes de la policía de investigación sabían con antelación que la empresaria sería secuestrada y no hicieron nada para evitarlo.

Fue por eso que el día del operativo para liberar a la empresaria, los judiciales tenían incluso una llave para ingresar a la casa en donde se encontraban las víctimas y los secuestradores, quienes abrieron fuego.

Los trágicos resultados de aquel operativo mal planeado y ejecutado obligaron a Mancera a separar  de su cargo de director general de la Policía Judicial a Jesús Jiménez Granados.

Isabel Miranda fue una de la voces que pidió la renuncia pública de Jesús Jiménez Granados y de paso realizar una limpia en la Policía Judicial a fin de investigar a los malos elementos que operaban desde las filas de la PGJDF.

Renovación de la PGJDF 

Los desastrosos resultados propiciaron la creación del Consejo para la Aplicación del Nuevo Modelo de la Policía de Investigación, en donde Wallace fue pieza fundamental para elaborar un diagnóstico de los males de la corporación policiaca.

Para finales de 2009, el Consejo integrado por 45 miembros entregó a Miguel Ángel Mancera un reporte detallado de lo que había que limpiar para alcanzar la renovación de la policía.

Wallace propiamente destacó la falta de investigación, el rezago tecnológico y la poca capacitación de los elementos.

Puntualmente propuso investigar el origen de los recursos económicos de cada uno de los agentes de la policía a fin de conocer su modo de vida.

Para dar transparencia al proceso, propuso que fueran las universidades y no la PGJDF quienes realizaran la investigación que consistía en entregar a los agentes un cuestionario donde estos explicaran su situación económica, el salario que perciben, donde viven y dónde pasan la mayor parte del tiempo.

Luego mediante un mecanismo de visitas sorpresa, personal calificado se encargaría de corroborar que la información fuera verídica, de lo contrario, aquellos policías mentirosos o que tuvieran bienes adquiridos de manera ilícita o no comprobable, serían dados de baja.

En aquella fecha, a finales de 2009, Isabel Miranda dijo que si era necesario destituir a la mitad de la policía, se haría a fin de alcanzar el objetivo de limpiarla y recobrar la confianza de la ciudadanía.

No ocurrió ni lo uno ni lo otro. La policía sigue ahí, igual de corrupta. El ejemplo más cercano es el grupo de judiciales extorsionadores enviados a prisión a mediados de este mes por secuestro exprés y extorsión.

Estos son algunos de los episodios, documentados, con los que Isabel Miranda de Wallace pudo haberle arrebatado por un instante la sonrisa a Miguel Ángel Mancera. Pero Wallace calló y hoy el ex procurador capitalino avanza hacia el GDF en caballo de hacienda.

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