El PRI vive horas decisivas en la elección de su candidato a la Presidencia y se espera que hoy lunes se confirme el destape.

Ayer circularon versiones extraoficiales que aseguraron que Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, habría declinado a su aspiración y que hoy lunes José Antonio Meade dejaría la Secretaría de Hacienda (SHCP) para registrarse el domingo como candidato tricolor.

En lugar de Meade, José Antonio González, director de Pemex, estaría llegando a la SHCP.

Según fuentes consultadas, Osorio Chong habría dicho a sus colaboradores cercanos que la decisión no le favorecía y que se sumaría al candidato que elegido por su partido.

La semana pasada se emitió la convocatoria para que se registren quienes deseen abanderar al PRI en las próximas elecciones.

De acuerdo con el comunicado, el próximo domingo 3 de diciembre se llevarán a cabo los registros, dos días después se definirá qué registros proceden y el 18 de febrero, ya concluidas las precampañas, el tricolor formalizará a su candidato ante la Convención de Delegados.

Hasta hoy son cinco los funcionarios señalados como los más viables para contender por el cotizado nombramiento.

En las entrañas del Revolucionario Institucional, las encuestas muestran que el favorito entre los militantes es Miguel Ángel Osorio Chong.

Los nombres de los secretarios de Salud y Turismo, José Narro Robles y Enrique de la Madrid, respectivamente, también suenan.

Pero de los cercanos al círculo de Peña Nieto los fuertes son el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el de Educación, Aurelio Nuño.

De estos dos contendientes, Meade aparenta ser el favorito, pues en los últimos meses el PRI incluso se tomó la molestia de cambiar sus reglas permitiendo, por primera vez, que un no militante pueda postularse para pelear por la Presidencia.

El factor Banco de México

Hay otro nombramiento que también le corresponde a Peña Nieto y que podría dejar a Meade fuera de la jugada presidencial: la vacante que deja Agustín Carstens como gobernador del Banco de México.

La fecha límite para designar al sustituto de Carstens es el 1 de diciembre, lo que abre diversos escenarios. En el primer caso, que sería el ideal, el presidente elige al candidato y envía el nombramiento al Senado para su ratificación.

De no suceder esto en tiempo y forma, la ley del Banco de México señala que el lugar de Carstens será ocupado por un gobernador interino, en este caso, Roberto del Cueto Legaspi, en lo que se realiza el proceso de selección.

Movimientos internos

Uno de los factores que no se puede perder de vista es que todo aquel que desee registrarse para ser el candidato presidencial del PRI deberá renunciar a su cargo antes de hacerlo.

Significa que podrán permanecer en el puesto hasta el 2 de diciembre, pues las precampañas ya están a la vuelta de la esquina y deberán realizar actos de proselitismo dirigidos a los delegados, quienes serán los que terminen votando al ganador.

Los precandidatos a los que se les apruebe el registro tendrán disponibles hasta 67 millones de pesos como tope de gasto de campaña, de acuerdo a lo establecido por el Instituto Nacional Electoral. 

En caso de que se registren los hasta ahora cinco tapados, implicaría una serie de movimientos en el Gabinete Presidencial nada sencillos pues ocupan algunos de los puestos más importantes, como lo son el de Gobernación, Hacienda, Educación y Salud.

En caso de que se registren los hasta ahora cinco tapados, implicaría movimientos en el Gabinete Presidencial, pues ocupan cargos importantes

Demandan transparencia

Aunada a esta dificultad hay otro tema que se debe resolver al interior del partido tricolor y que involucra a la exgobernadora de Yucatán y exsecretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Ivonne Ortega Pacheco.

La yucateca, quien impulsa el movimiento nacional Recuperemos al PRI, ha cuestionado la liturgia al interior del partido diciendo que los procesos para elegir el método de selección del candidato y para la designación del mismo no son confiables.

Emitió un comunicado en el que aseguraba que las decisiones copulares del partido lo único que han logrado es la pérdida de competitividad de la institución.

“Si no hay transparencia; si no se permite la manifestación de los militantes y la participación con total libertad; si hay dados cargados hacia algún lado, puede haber un peligro de fractura. El dedazo presidencial fue una etapa del pasado. Ahora estamos en el siglo 21 y tenemos que usar nuevos mecanismos”, señaló.

Quien ha resultado ser la rebelde del PRI dijo que se encuentra revisando con su equipo de abogados la convocatoria para el registro de aspirantes a la candidatura presidencial, antes de tomar la decisión de registrarse o impugnar el informe.

Choques pasados

Esta no es la primera vez que la elección del candidato ha desatado pugnas internas. Cuando Enrique Peña Nieto fue seleccionado se tuvo que enfrentar a Manlio Fabio Beltrones, quien también deseaba el puesto que hoy ostenta Peña Nieto.

No obstante, quien fuera el presidente nacional del PRI previo a la llegada de Enrique Ochoa Reza, decidió abandonar la contienda dando a conocer su decisión a través de una carta que tituló Unidad ¿Para qué?

En ella explicaba que “la militancia es superior a la dirigencia” y aseguraba que si su sacrificio era lo que el partido requería él estaba dispuesto a hacerlo.

Habrá que esperar y ver si Ivonne Ortega se comporta de la misma manera.