Un dolor en los huesos tiró de la cama a Alma Cristina García García. No olvida ese primer síntoma de la leucemia en noviembre de 2010 porque su mamá, su papá, su hermana y su hermano estuvieron ahí para levantarla… como en toda la enfermedad.

“Sólo es una lumbalgia”, aseguraron en la clínica a la que acudió. “Tiene una infección urinaria”, minimizaron en un hospital. “Es una adolescente que quiere llamar la atención, llévenla a terapia”, se aventuró a decir una enfermera.

Pero no era un dolor inventado; a principios de marzo de 2011 ya no podía caminar, su temperatura aumentaba hasta causarle alucinaciones y pesaba 10 kilos menos. Fue entonces cuando un homeópata particular indicó al matrimonio García García que llevara a su hija mayor al seguro social para descartar o confirmar leucemia, sobre todo, por el antecedente de una tía paterna que tuvo este cáncer.

“La prioridad es poder identificarla porque su inicio es muy rápido, súbito y requiere del traslado inmediato a una institución, esto no se puede manejar en casa. La carga genética es relevante, muchas veces el tener antecedentes familiares de cáncer sí importa”, orienta el médico hematólogo Christian Omar Ramos-Peñafiel.

La carga genética es relevante, el tener antecedentes familiares de cáncer puede influir en el diagnóstico

Tras el diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda, la indicación médica fue un año de aislamiento. Y en ese y los siguientes dos, Alma Cristina García García recibió quimioterapias intravenosas, intramusculares, intratecales, tomadas y radioterapias.

“Los tratamientos los dividimos en tres: uno, los que se llaman quimioterapias, que son la estructura troncal; segundo, inmunoterapia, que es despertar al sistema inmune para que detecte y destruya a las células leucémicas; y tres, blancos moleculares, para intentar buscar alguna mutación específica que pueda ser inhibida por fármacos. Hay que combinar diferentes estrategias para mejorar los resultados”, coincide el especialista del Hospital General de México.

En ese año de aislamiento su hermana mayor se convirtió en la mamá de su hermano más pequeño. Alma Cristina perdió un año escolar en la Secundaria Técnica 27 Francisco A. de Icaza. Quizá por eso el médico Ramos-Peñafiel advierte que la leucemia es una enfermedad familiar.

“La verdad esto es algo que jamás se va a olvidar, mi enfermedad marcó a toda mi familia y, en particular, a mí”, publicó Alma Cristina un acontecimiento importante en su cuenta de Facebook: la superación de la leucemia.

La enfermera reconoce lo importante que es el apoyo familiar. Recuerda que cuando atendió a pacientes con coronavirus muchos no podían despedirse de sus seres queridos por estar aislados, como en su momento ella lo estuvo.

“Eran momentos muy fuertes, a la única que agarraban de la mano era a la enfermera. Entonces es ahí donde yo digo que me gusta mucho mi trabajo porque ya lo pasé como paciente”, cuenta.

Te puede interesar:

Día Mundial de la Leucemia, conoce la historia de Alma Cristina, sobreviviente de este cáncer en la sangre

Día Mundial de la Leucemia ¿qué es y cómo se clasifica?

Cómo la Asociación Mexicana de la Lucha Contra el Cáncer educa para aprender a vivir con leucemia