El sistema de Cobro Digital, mejor conocido como CoDi, forma parte del primer kilómetro de una carrera llamada inclusión financiera. Sin embargo, la adopción de esta plataforma arrancó a una velocidad baja.

La herramienta desarrollada por el Banco de México (Banxico) para facilitar las transacciones de pago y cobro a través de transferencias electrónicas se puso en marcha en septiembre de 2019 y hasta el momento 6.2 millones de personas tienen una cuenta validada.

La meta establecida a un año de su inicio era de aproximadamente 17 millones de usuarios, pero las medidas de confinamiento establecidas en el país para tratar de contener los contagios por COVID-19 impactaron los esfuerzos de su promoción y adopción, señala Miguel Díaz, director general de Sistemas de Pagos e Infraestructura de Mercados de Banxico.


Las medidas de confinamiento por COVID-19 aumentaron el uso de la banca electrónica, pero en el caso de CoDi disminuyeron a pesar de que es un sistema ideal para evitar el contacto y respetar la sana distancia

“Lo que sucedió es el tema de la pandemia que cambió mucho los esfuerzos que las diferentes instituciones financieras pudieron haber hecho en la calle. Cuando diseñamos el CoDi pensamos que esto se podía difundir a través de las pequeñas tienditas y de boca en boca, que pudiera funcionar de manera más cotidiana.

“Pese a esta situación, los números a los que llegamos a final de año son muy alentadores porque hubo un cambio de paradigma significativo y nos empujó a tomar caminos distintos”, detalla el integrante de Banxico en entrevista con Reporte Índigo.

El número de cuentas activas no reflejan el uso de este sistema. Hasta el 23 de noviembre de este año se registraron 294 mil 190 cuentas que han realizado al menos un pago y 246 mil 337 que han llevado a cabo al menos un cobro, de acuerdo con información del portal oficial de CoDi.

Lo importante es que la gente active sus cuentas con el objetivo de generar un “efecto red” y se potencialicen de forma natural estos procesos de pago, considera Rodrigo Kuri, director general adjunto y director general de Distribución, Segmentos y Digital de Citibanamex.

“En cuanto el resto de los comercios de la ANTAD (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales) estén disponibles, lo cual va a suceder en los próximos meses, y haya más terminales en punto de venta que ofrezcan el Código como alternativa de pago o haya más iniciativas incluso, se va a incrementar el pago.


Lo que tenemos que hacer desde la banca es propiciar más puntos en donde pueda haber un cobro a través de CoDi

Rodrigo Kuri

Director general adjunto y director general de Distribución, Segmentos y Digital de Citibanamex

Este año, cadenas comerciales como Chedraui y La Comer anunciaron que integrarían este sistema de pago en todos sus cajeros; además, iniciativas como “Sin morralla en tienditas”, impulsada por Citibanamex y Pepsico, buscan habilitar CoDi en 650 mil expendios de abarrotes en los próximos dos años.

“Hay casi seis millones de cuentas enroladas en el sistema financiero de México y lo que tenemos que continuar haciendo es fomentar los casos de uso para poder utilizar CoDi, desde pagar en una tienda de autoservicio o tienditas”, afirma Kuri.

Impacto del COVID-19 en el sistema CoDi

Aunque las medidas de confinamiento establecidas para contener los contagios por COVID-19 aceleraron el uso de la banca electrónica, en el caso de CoDi el balance es menos positivo, aunque paradójicamente es un sistema ideal para evitar el contacto y atender las medidas de sana distancia.

“Muchos pequeños negocios han estado viendo limitadas sus operaciones y tenemos un impacto negativo en el número de transacciones.

“En el mercado de tarjetas de crédito ganó el efecto de la reducción del número de pagos a pesar de que algún sector de la población empezó a realizar más pagos electrónicos o en tarjeta, en caso de CoDi es un sistema que venía con un crecimiento muy fuerte, tuvo un crecimiento dentro de la pandemia, pero no podemos saber qué hubiera pasado sin la pandemia”, explica Díaz.

De hecho, las transferencias enviadas por CoDi consignaron una caída en abril, cuando se registraron más de 50 mil operaciones; frente al mes anterior inmediato cuando se llevaron a cabo 67 mil; de acuerdo con datos del Panorama Anual de Inclusión Financiera elaborado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Además de la pandemia, Díaz identifica tres prejuicios o áreas de desconocimiento que actúan como barrera para la adopción de este sistema: su uso se considera complicado, que el sistema sea vulnerable ante posibles robos o que tenga como primer objetivo la fiscalización de las ganancias de los negocios que lo utilizan.

La primera barrera se elimina cuando las personas activan su cuenta y la utilizan, debido a que el sistema es muy práctico, en el caso de las dudas en torno a su seguridad, las autoridades hacen hincapié que su uso es mucho más seguro que las transacciones en efectivo debido a que sólo se activa a través de contraseñas que refuerzan su seguridad; y en el tercer prejuicio, Banxico insiste que el objetivo del sistema no es la fiscalización.

Continúa leyendo:

CoDi, el primer paso de la inclusión financiera