Al menos siete de los nuevos legisladores que integrarán la segunda legislatura del Congreso de la Ciudad de México no tienen ningún título académico profesional.

Incluso, en algunos casos ni siquiera tienen experiencia que los respalde para estar en el cargo.

Sin embargo, estarán en un puesto en el que serán los encargados de modificar y crear nuevas leyes a nivel local.

Aunque no tienen un grado académico o han desempeñado un puesto similar, tendrán sueldos mensuales de 52 mil pesos: remuneración que es superior al promedio que recibe un profesionista en México.

Los nombres de dichos legisladores son Nancy Marlene Núñez Reséndiz, Marcela Fuente Castillo, Esther Silvia Sánchez Barrios, Claudia Montes de Oca del Olmo, Gerardo Villanueva Albarrán, Ricardo Janecarlo Lozano Reynoso y Carlos Cervantes Godoy.


Según datos del Observatorio Laboral del Gobierno de México, dados a conocer en abril de 2021, el ingreso promedio de los profesionistas con un grado académico superior concluido es de 11 mil 549 pesos

Lo que significa que lo que percibirán los 7 diputados sin credenciales profesionales es 4.5 veces mayor a lo que perciben de salario promedio quienes sí tienen estudios concluidos en el campo laboral.

Mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) —de acuerdo con los datos sobre Ocupación y Empleo del primer trimestre de 2021— revela que apenas el 2.2 por ciento de las 52 millones de personas que trabaja en el país gana más de 5 salarios mínimos al día.

Es decir, que los diputados están dentro del grupo que gana más que el 98 por ciento de la población económicamente activa.

Legisladores  sin título, con curul asegurado

El primer caso documentado por Reporte Índigo es el de Nancy Marlene Núñez Reséndiz, diputada local electa por el Distrito 3, quien según el Registro Nacional de Profesionistas (RNP) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), no tiene ningún grado académico superior terminado.

Previo a ser electa como diputada, Núñez Reséndiz fue concejal en la primera alcaldía de Azcapotzalco. Sin embargo, su currículum o trayectoria no es pública.

Posteriormente, se encuentra Marcela Fuente Castillo, quien resultó ganadora el pasado 6 de junio como representante popular por el Distrito 15 con Morena. Al igual que en el caso de Núñez Reséndiz, en el RNP tampoco hay registro de que tenga una cédula profesional.

Respecto a su trayectoria profesional, no existen documentos públicos que certifiquen si ha desarrollado cargos gubernamentales o de elección popular.

La tercera legisladora que carece de un título profesional es Esther Silvia Sánchez Barrios abanderada de la coalición Va Por México y quien se desempeñará a partir de octubre como diputada del Distrito 9.

La mujer, quien es familiar de la líder comerciante Diana Sánchez Barrios, no tiene ninguna cédula profesional, según el RNP, y su experiencia laboral tampoco es pública. Por lo cual, se desconoce si tiene preparación para ser diputada.

Después está Claudia Montes de Oca del Olmo, quien es hermana del actual congresista Pablo Montes de Oca del Olmo, que fue electa en el Distrito 23 y su militancia es en el Partido Acción Nacional (PAN). Su trayectoria profesional también se desconoce: no hay documentos públicos que informe sobre los trabajos que ha desempeñado.

A su vez, Gerardo Villanueva Albarrán, legislador local electo por el Distrito 32, tampoco tiene cédula, indica la fuente referida. Sin embargo, anteriormente se ha desempeñado como diputado federal.

En sexto lugar, Ricardo Janecarlo Lozano Reynoso, quien obtuvo su curul por la vía de la representación proporcional a través del Partido de la Revolución Democrática (PRD), tampoco tiene un grado académico superior concluido. La única experiencia que se le conoce es ser diputado federal suplente de Jonathan Jardines Fraire.

Por último está Carlos Cervantes Godoy quien tampoco tiene ningún título académico superior y será legislador local por Morena por la vía plurinominal. No obstante, en la alcaldía Iztapalapa ha trabajado como director de Gobierno.

Primer Congreso, reprobado

La Primera Legislatura del Congreso de la Ciudad de México está reprobada porque pese a que tenía la oportunidad de ser la pionera en estar totalmente abierta a la ciudadanía (por ley tiene el calificativo de parlamento abierto), los legisladores no tuvieron el suficiente contacto con ella, dice Artemisa Montes Sylvan, directora ejecutiva del Observatorio Mexicano de la Crisis.

“No tuvieron suficiente relación con sus distritos, muchos buscaban la reelección pero no muchos pudieron justo porque faltó el contacto con sus representados”, detalla.

Menciona que otro fallo del Congreso fue la centralización, pues más que un contrapeso para el Poder Ejecutivo de la Ciudad de México, la mayoría de Morena hizo que se convirtiera en un ente de apoyo para el Gobierno central.

“La decisión de los legisladores fue acotada por las leyes e iniciativas que mandaba la jefatura de Gobierno y todas fueron aprobadas sin mayor discusión”, explica.

Por lo cual, Montes Sylvan piensa que, en términos generales, está reprobada la Primera Legislatura.

“El Congreso tuvo una actitud, no solo de pasividad, sino de total ausencia, no hubo iniciativas reales para atender la pandemia”, declara.

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