La voz eterna de la dama del poncho rojo

Los mariachis callaron.

“Me voy con México en el corazón”. De acuerdo con sus familiares, ésas fueron las últimas palabras de la cantante Chavela Vargas, quien murió ayer a los 93 años en Cuernavaca, Morelos.

Vargas nació en 1919 en San Joaquín de Flores, Costa Rica. Llegó a México siendo una adolescente y a partir de ahí se gestó su cariño y pasión por la canción ranchera.  Su primer disco, “Noche de Bohemia” (1961) fue supervisado por su amigo José Alfredo Jimenez.

Los mariachis callaron.

“Me voy con México en el corazón”. De acuerdo con sus familiares, ésas fueron las últimas palabras de la cantante Chavela Vargas, quien murió ayer a los 93 años en Cuernavaca, Morelos.

Vargas nació en 1919 en San Joaquín de Flores, Costa Rica. Llegó a México siendo una adolescente y a partir de ahí se gestó su cariño y pasión por la canción ranchera.  Su primer disco, “Noche de Bohemia” (1961) fue supervisado por su amigo José Alfredo Jimenez.

El resurgimiento de su carrera se dio en los noventas en España gracias a uno de sus grandes admiradores: Pedro Almodóvar. 

El director manchego propició que millones de persones experimentaran la rasposa voz de “La Chamana” usando sus interpretaciones de “Luz de Luna” y “En el Último Trago” en sus películas.  

Sin embargo, el gran momento de la voz de Vargas en el cine se encuentra en “Babel” de Alejandro González Iñárritu, cuando su poderosa versión de “Tú Me Acostumbraste” sonoriza el final de una tradicional boda en la frontera mexicana.

Sus últimos años incluyeron exitosas giras transcontinentales, su debut en el Carnegie Hall de Nueva York en 2003 y un Latin Grammy como reconocimiento a su trayectoria en 2007.

Los restos de la cantante serán homenajeados hoy en la Plaza Garibaldi.  Además, Consuelo Sáizar, presidenta de CONACULTA, confirmó  que Vargas recibirá un homenaje de cuerpo presente el martes en el Palacio de Bellas Artes. 

Te puede interesar
CHAVELAVARGAS Y en el último trago nos vamos…

“Viva de tanto vivir, viva de tanto amar, viva de tanto gritar que estoy viva como la vida, como el color rojo, como los recuerdos rojos que saben a pan”, escribió Chavela Vargas en 2009. 

Pero anticipó su muerte: 

“En este momento de mi vida, cuando la naturaleza me rodea me dice que me acerco al final, recuerdo a mis amigos y a mi público… que me ha entendido y apoyado y me dio la posibilidad de encontrar lo que de niña busqué: ser reconocida, respetada y amada, tal como soy”.