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SINDICATOS

La prueba de Napo

Eduardo Buendia

La pelea entre el sindicato encabezado de Napo por Napoleón Gómez Urrutia y por el Sindicato de Minas para obtener el contrato colectivo de los trabajadores que laboran en El Boleo en Baja California Sur es el primer conflicto que enfrenta el morenista, sin embargo ya se ven otras dificultades en el horizonte ante la iniciativa de Morena para modificar la Ley Minera


Nov 21, 2018
Lectura 15 min
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Una pugna entre dos sindicatos de trabajadores en la mina El Boleo, ubicada en la localidad de Santa Rosalía, Baja California Sur, definirá el rumbo de cómo será el sindicalismo en el nuevo gobierno.

La votación para elegir al sindicato que se quedará con la titularidad del contrato colectivo en esta mina será el primer reto para Napoleón Gómez Urrutia, senador de Morena y líder del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana.

El también secretario general de este gremio reapareció en la vida política mexicana cobijado por el partido guinda tras 12 años de autoexilio en Canadá, país en el que radicó luego de ser relacionado con un presunto fraude de 55 millones de dólares y la tragedia registrada en la mina de Pasta de Conchos, Coahuila, donde 63 de sus agremiados quedaron sepultados tras un derrumbe.

Pese a que Santa Rosalía es un poblado situado a las orillas del Mar de Cortés, de poco más de 14 mil habitantes, su trascendencia podría ser a gran escala.

El Sindicato Nacional de Mineros se midió ante el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Exploración, Explotación y Beneficio en Minas –también conocido como el Sindicato de Minas- en un recuento en el que 800 de sus trabajadores votaron por cuál de las dos organizaciones continuará con el contrato colectivo.

Actualmente, el Sindicato de Minas es la organización que respalda a la mayoría de los empleados de El Boleo, sin embargo, luego de que el Sindicato Nacional de Mineros apoyó un paro de labores en 2016, elaboró una demanda para arrebatar el contrato colectivo de la mina

Tras más de dos años de gestiones y a unos días de que culmine la actual administración que encabeza Enrique Peña Nieto, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) emitió la notificación del recuento la semana pasada y llamó a que se celebrase ayer.

El ejercicio tuvo lugar en el centro minero, inició a las siete de la mañana y cerca de las siete de la tarde cerró sus urnas.

Los empleados pasaron a emitir sus sufragios tachando boletas con los emblemas de ambos sindicatos.

En próximos días la JFCA presentará los resultados del recuento y, de existir impugnaciones, las revisará después del procedimiento.

Debido a que este mecanismo para contar votos y el cual está inscrito en la Ley Federal del Trabajo podría extenderse, será responsabilidad del gobierno entrante que encabezará Andrés Manuel López Obrador resolverlo.

Es por ello que el proceso que se vive en El Boleo también despierta la atención de organizaciones sindicales de otros gremios, los cuales están a la expectativa de hacia dónde podría inclinarse la balanza si es que la votación no resolviera la competencia entre el Sindicato de Gómez Urrutia y el Sindicato de Minas.

Días antes a la votación, en las estrechas calles de Santa Rosalía se hablaba del recuento. También se podían observar vehículos con bocinas invitando al voto de los mineros para uno u otro sindicato.

Desde 2010 la maquinaria pesada y los equipos de tecnología minera llegaron al poblado de Santa Rosalía. En ese año, comenzaron las labores para extraer de sus desérticas entrañas minerales como cobre, cobalto y manganeso.

La mina El Boleo actualmente está concesionada para su explotación a la empresa Minera y Metalúrgica del Boleo SAPI de CV de capital coreano.

Sector minero en riesgo

Las empresas mineras nacionales y extranjeras están preocupadas luego de que la senadora de Morena, Angélica García, presentara ayer una iniciativa para reformar la Ley Minera.

La propuesta de la legisladora promueve, entre otras medidas, que antes de entregar concesiones para la explotación minera se solicite el consentimiento de las comunidades indígenas que habiten en los sitios donde se realizarían las extracciones.

Actualmente las leyes locales sólo obligan al Gobierno federal a llevar a cabo consultas con comunidades indígenas para proyectos de energía.

La iniciativa presentada por el partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador también busca que sean canceladas las concesiones cuando las empresas no presenten informes que contengan los impactos de carácter social de la extracción de minerales

De aprobarse la iniciativa, la Secretaría de Economía estaría facultada para declarar zonas inviables para la labor minera.

Este hecho provocó que diversas compañías cayeran en la Bolsa.

La senadora García Arrieta refirió, al presentar su iniciativa, que las empresas interesadas en obtener una concesión para la explotación de una mina deben estar obligadas a realizar estudios periódicos sobre los impactos sociales y ambientales que provoca su labor.

Consideró como un descuido que ni la Secretaría de Economía ni el Servicio Geológico Mexicano reúnan la opinión de los poblados en donde este sector realiza tareas de extracción.

El origen del recuento

Un desprendimiento al interior de la mina El Boleo dividió a sus empleados.

El accidente ocurrido el 2 de abril de 2016 provocó que tres de sus trabajadores resultaran lesionados. Dos de ellos se recuperaron en sus hogares y otro tuvo que ser intervenido y llevado a urgencias a Guerrero Negro, en Baja California, una localidad a tres horas del poblado minero.

El accidente derivó en que un grupo de trabajadores exigieran la remoción del líder en ese momento del Sindicato de Trabajadores de la Exploración y la Explotación en Minas: Fulgencio Regalo Gómez.

Posteriormente, fueron apoyados por el Sindicato Nacional de Mineros que lidera Gómez Urrutia e iniciaron un paro de labores. El mismo mes del incidente dicha organización sindical comenzó una demanda, pero no por la salud de los trabajadores, sino por la titularidad del contrato colectivo.

Al movimiento iniciado por el Sindicato Nacional de Mineros se unieron decenas de obreros con la esperanza de continuar laborando respaldados por la organización.

Sin embargo, con base en testimonios de trabajadores de la mina, luego de ser reabierto el centro de trabajo y de que el Sindicato de Exploración mantuviera el contrato colectivo en ese entonces, este grupo de mineros se quedó sin el respaldo sindical y sin empleo.

El sindicato que lidera Gómez Urrutia buscó hacerse de la titularidad del contrato colectivo de la mina El Boleo tras apoyar un paro de labores para quitar al lider sindical Fulgencio Regalo

“Cuando fue el acercamiento hubo muchas propuestas y promesas. Los representantes del Sindicato Nacional de Mineros nos dijeron que no había problema, que en dos semanas estaríamos adentro trabajando y pues ya con el calor de la situación de los compañeros reventamos en ese paro y pensamos que no pasaría nada. Pero dos semanas se convirtieron en meses y empezamos a ver diferentes anomalías, más bien mentiras de lo que se había propuesto”, narra Ismael Borrego de 34 años, originario de Baja California Sur, quien hace cuatro años llegó a Santa Rosalía para trabajar en El Boleo.

Derivado del paro de labores, Ismael perdió su empleo y volvió a trabajar en la mina mediante una empresa contratista, pero sin gozar de las garantías sindicales.

“El primer descalabro que me hizo decir ‘esto no es el motivo real del paro’ fue la demanda por el contrato colectivo, para el 26 de abril de 2016 ellos ya tenían su demanda notariada y todo legalmente. Pero nosotros para entonces ya estábamos liquidados, ya habíamos reunido cuatro faltas, entonces fue un foco rojo para nosotros”, agrega Borrego.

El minero Fidencio Osuna asegura que su caso es muy similar al de Ismael. Él llegó a El Boleo hace ocho años, cuando se iniciaron los primeros trabajos de la mina en Santa Rosalía.

“Por apoyar el paro perdimos el empleo, nuestra fuente de ingresos. Hace poco nos volvieron a brindar

“Por apoyar el paro perdimos el empleo, nuestra fuente de ingresos. Hace poco nos volvieron a brindar apoyo y entramos a trabajar varios compañeros. Pero todo ese tiempo de paro batallamos con el trabajo”

- Fidencio Osuna

Minero

La figura del recuento está establecida en la Ley Federal del Trabajo y es aplicable cuando un sector de los trabajadores, en este caso de una mina, demanda que la titularidad del contrato colectivo cambie de sindicato.

Es por ello que en las urnas se eligió si continúa el Sindicato de Exploración respaldando a los mineros o si es el Sindicato Nacional de Mineros el que tendrá la nueva titularidad.

Esto ha enfrentado las posturas de los trabajadores y líderes sindicales, quienes están divididos acerca de los resultados de la votación de ayer.

Desde las siete de la mañana los trabajadores de El Boleo se dieron cita en la entrada de la mina. Algunos exempleados que tenían derecho al voto por haber estado en el padrón al momento del paro suscitado hace dos años también se presentaron.

El día de ayer 800 trabajadores participaron en la votación celebrada fuera de la mina El Boleo

Posturas contrarias

En entrevista con Reporte Índigo, líderes en Santa Rosalía de los dos sindicatos expusieron sus razones de por qué los trabajadores debieron elegir su opción favorita con el voto de ayer.

Antonio de Jesús Casillas Camacho, secretario general de la sección de El Boleo del Sindicato de Minas, asegura que con la votación se puso en juego el sustento de las familias y del pueblo de Santa Rosalía.

El Sindicato de Minas ha promovido el sufragio a su favor advirtiendo a los trabajadores de El Boleo que “no se dejen engañar” por segunda ocasión, pues afirman que el paro de labores de 2016 en el que el Sindicato Nacional Minero prometió trabajo, sólo provocó la pérdida de decenas de empleos y fue un aprovechamiento del personal para exigir la titularidad del contrato colectivo.

“Ellos en aquel momento utilizaron a muchos compañeros que querían entrar a trabajar y los hicieron firmar una hoja. Esa firma se utilizó para poner ellos (Sindicato Nacional Minero) su demanda de titularidad hacia nuestro contrato.

Mientras que el Sindicato Nacional Minero asegura ser la única opción de los trabajadores para obtener un respaldo laboral real, sus opositores del Sindicato de Minas advierten que son puras mentiras como cuando les dieron su apoyo durante el paro laboral en 2016

Muchos compañeros dijeron que firmaron una hoja para que los dejaran entrar a laborar, pero no fue así, fue con el fin de obtener la demanda de titularidad a base de engaños”, explica el líder sindical local.

Casillas Camacho también indica que la confianza que muestra el Sindicato Nacional Minero, luego de las polémicas en las que se ha involucrado a su líder Napoleón Gómez Urrutia, se debe en gran medida a su regreso a la política mexicana respaldado por Morena.

“Es normal lo que está pasando, porque a final de cuentas (Napoleón Gómez Urrutia) viene siendo su líder, y el poder que ha llegado a adquirir se lo ha transmitido a sus propios agremiados, a sus líderes y a su sector laboral, al obrero, ellos se sienten con mucho poder”, agrega Casillas.

Para Alfredo Meza Murillo, secretario de Seguridad Social Previsión e Higiene Industrial del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Mineros, en el 2016 los trabajadores de El Boleo que protestaron luego del accidente ocurrido en abril, solicitaron el apoyo de su organización.

Meza Murillo expresa que el Sindicato de Minas forma parte de una imposición y lo califica como una organización “blanca y sólo de membrete”, es decir, que está coludida con la empresa Minera y Metalúrgica del Boleo para no garantizar los derechos de los trabajadores.

El integrante del sindicato que lidera Gómez Urrutia afirma que a su organización la respaldan más de 80 años en el gremio minero y enfatiza que su único objetivo es velar por los derechos laborales de los trabajadores.

Agrega que el recuento es la oportunidad para que los mineros tengan una representación digna y real que les responda en cualquier situación.

En torno al procedimiento del recuento, ambos dirigentes sindicales señalaron la importancia de que éste se lleve a cabo con transparencia y por la vía legal; coinciden en que esperan un proceso limpio y libre de actos que intenten ensuciar la votación.

San Marcos también en la polémica

A 29 kilómetros al sur del puerto de la mina El Boleo, sobre el mar se encuentra la Isla San Marcos.

En esta porción de tierra de 8.6 kilómetros de longitud se extrae yeso desde hace más de 90 años.

Actualmente, la Compañía Occidental Mexicana SA de CV (Comsa) es la que cuenta con la concesión para su explotación y el Sindicato Nacional de Mineros con el contrato colectivo de los mineros que ahí laboran.

En la Isla San Marcos alrededor de 300 trabajadores se encargan de extraer el yeso de su montañosa geografía.  Aunque este centro minero tampoco se ha salvado de la polémica.

El mes pasado la compañía Comsa analizaba la posibilidad de clausurar sus trabajos en la comunidad, afectando directamente a los cientos de mineros cuya fuente de ingresos son los trabajos en la mina.

Versiones de pobladores de Santa Rosalía indicaron que  el motivo del posible cierre de la mina en San Marcos se debía a un conflicto entre el Sindicato Nacional de Mineros y Comsa.

En un comunicado emitido por el Sindicato Nacional de Mineros se informó que se obtuvo un incremento del 7 por ciento directo en las percepciones salariales aun cuando se admiten los problemas por los que estaba atravesando la compañía.

“Como ha sido costumbre, una vez más se llevó con éxito la revisión de tabulador de salario y contrato colectivo de trabajo de la empresa COMSA ubicada en Isla San Marcos (…).

Obtuvimos un incremento del 7 por ciento directo al tabulador del salario. Aunque en la actualidad las condiciones de nuestra empresa no son las mejores y con un planteamiento de cierre de la fuente de trabajado, se pudo llegar a un buen acuerdo donde ambas partes fincamos los compromisos de seguir con la fuente de trabajo en la Isla San Marcos buscando juntos estrategias para aumentar la productividad y hacerla más rentable”, se lee en el documento.

Además del presunto conflicto entre la empresa y el Sindicato, exempleados de la mina San Marcos acusan al Sindicato Nacional de Mineros de no garantizar los derechos de sus trabajadores, de no brindarles respaldo e incluso de boletinarlos para que no puedan seguir laborando en otros centros mineros de la zona de Baja California Sur.

Ernesto Gutiérrez Cañedo relata que hace 30 años comenzó a laborar en la mina de San Marcos como empleado eventual, tras dos años consiguió un contrato formal como ayudante general.

En la isla, Gutiérrez Cañedo trabajó por 22 años y respaldado por el sindicato de Napoleón Gómez Urrutia consiguió ser secretario de previsión social de la mina.

Tras dar aviso de un fraude en su área por parte de un delegado, en vez de recibir el respaldo de su sindicato, Gutiérrez recibió una sanción de cinco años de suspensión laboral.

Trabajadores de la mina de San Marcos han denunciado ser víctimas de abusos por parte del Sindicato Nacional de Mineros, el cual cuenta con el contrato colectivo de quienes ahí laboran

“A raíz de denunciar un fraude del delegado regional, Jesús Salas Quiñones, quien hizo unos malos manejos, me impusieron un castigo sindical”, narra Ernesto.

Agrega que dicha sanción carecía de fundamentos debido a que según los estatutos del Sindicato debieron hacerle un juicio. Ernesto Gutiérrez cumplió el castigo que le fue impuesto y al regresar a la mina renunció.

Después de una década de haber dejado su trabajo, Ernesto no ha recibido su finiquito por sus labores de más de dos décadas, explica que tiene una demanda hacia la concesionaria por el reclamo de su dinero.

Para sobrevivir, Ernesto Gutiérrez se ha desempeñado como transportista en la mina El Boleo pero no ha podido emplearse ahí debido a que al renunciar en San Marcos fue boletinado.

“Sinceramente me fue muy mal y por cosas que andaba peleando de mis compañeros, por un fondo de ahorro que este señor (Jesús Salas) tomó y que era para previsión social.

Yo me vine muy decepcionado de allá. Incluso todavía estoy batallando, no se me ha finiquitado. Yo nunca recibí apoyo de los mismos compañeros de ahí. Da tristeza”, concluye Ernesto.


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