http://www.youtube.com/watch?v=GdYGr8iU6rM http://www.youtube.com/watch?v=0mV6AWL46XY http://www.youtube.com/watch?v=ALt0nz1Bois http://www.youtube.com/watch?v=DoaVsH5LwkQ


“Pero la gente de Derechos Humanos estuvo dentro de la balacera, así que las críticas por el operativo se callaron, porque la misma gente de Derechos Humanos vio que los reos nos emboscaron”.

Eduardo Guerrero Durán

Director del Sistema Penitenciario de Chihuahua

http://www.youtube.com/watch?v=PNHXwtvvBWQ

"En esta tecnología sí invertimos, nos costó 1 millón de dólares, pero valió la pena. Porque no permite que haya ninguna señal, un teléfono adentro no les sirve de nada".

Eduardo Guerrero Durán

Director del Sistema Penitenciario de Chihuahua

http://www.youtube.com/watch?v=Nxf7UcKhv8E

"Secuestros, extorsiones, robos, muertes, todo lo que se gestaba de delitos de alto impacto, el 67 por ciento se estaba operando desde el interior de los Ceresos"

http://www.youtube.com/watch?v=R_N5zL9OPm4

Esta baja, que llegó a ser hasta del 67 por ciento luego de un operativo en penales como el Cereso 1 de Chihuahua y la prisión de Ciudad Juárez, probó lo que en Estados Unidos llaman la desarticulación del centro de operación

http://www.youtube.com/watch?v=2DMFsn0u6bQ

En octubre de 2010, Eduardo Guerrero Durán fue nombrado nuevo director general del sistema penitenciario de Chihuahua, y al día siguiente se llevó la sorpresa de su vida. 

Acudió a un penal y le dijo al responsable que él era su nuevo jefe y que quería ingresar a la penitenciaría. Pero el funcionario le respondió: “¡Ah chinga!… Pues deje pido permiso”.

¿El director del penal pide permiso?… se preguntó Guerrero.

El funcionario llamó a través de un Nextel hacia dentro de la prisión y luego dijo al nuevo titular del sistema penitenciario de Chihuahua que no podría entrar, pero que lo recibirían en una exclusa de la entrada.

Guerrero entró con la escolta de su empresa de seguridad privada y vio, a través de una reja, a cuatro hombres. Dos con una AK-47 y otros dos con una R-15 enfundadas en la espalda.

También tenían un arma corta enfundada en la cintura y “cangureras” con cargadores.

Les dijo que era el nuevo director del sistema y que quería  entrar.

Pero uno de los cuatro pistoleros le dijo “qué bueno”, pero que se fuera a “chingar a su madre”.

Guerrero se dio la media vuelta y salió del penal, solamente alcanzó a decirles que volvería.

Hoy, a tres años de que aquel primer encuentro, el sistema penitenciario de Chihuahua ya no tiene autogobiernos y cinco de sus prisiones estatales están certificados internacionalmente por la Asociación Americana de Cárceles.

De 189 riñas, 216 muertes violentas y 12 motines en el sistema de penales durante 2010, este año solamente hubo tres riñas y una muerte violenta, con cero motines.

Hoy en Chihuahua, a pesar de la guerra que existe entre Los Chapos del Cártel de Sinaloa, La Línea y Los Aztecas de Juárez, el sistema penitenciario está convertido en un modelo para el resto del país.

Con 627 intervenciones en penales, es decir ingresos y cateos casi cada dos días en tres años, las autoridades penitenciarias muestran estadísticas en las que es notorio que los delitos de alto impacto se ordenan desde las prisiones.

Cada vez que hicieron uno de estos operativos en penitenciarías, disminuyó el número de delitos en las calles. Incluso, en Chihuahua, se registró hasta en un 67 por ciento menos de infracciones de alto impacto. 

Esto, mientras en las demás entidades federativas continúan los autogobiernos en los penales, como el caso de Apodaca, en Nuevo León, donde autoridades y custodios permitieron y hasta colaboraron para que en 2011, Los Zetas mataran a 44 reos del Cártel del Golfo.

La clave de la limpia en Chihuahua, es que el Gobierno del Estado permitió que Eduardo Guerrero Durán, empresario de seguridad privada, entrara con mano dura a implantar un sistema certificado por prisiones estadounidenses.

Los Ceresos 1 y 2 de Chihuahua, el de Ciudad Juárez –que está en proceso de certificación– Casas Grandes, Aquiles Serdán y el de Parral, el sistema entró con mano dura con seis grandes objetivos, pero todos bajo el esquema de un nuevo reglamento penitenciario.

Con reglas de ley

El control aplicado con normativas inquebrantables,  ha logrado bajar el índice

de asesinatos en prisión, de  216 a 1, en tres años

Aquí todos los reos utilizan el mismo uniforme, no pueden traer el cabello largo o barba, y tampoco pueden recibir comida del exterior.

Todos visten igual, deben estar rapados de cabeza y rostro por la mañana y comen lo mismo, un único proveedor dentro de cada penal.

También, quienes los visitan solamente pueden ser familiares directos: padres, hermanos, esposa e hijos; solamente quienes no tienen padres pueden registrar a sus abuelos.

Para ingresar a visitar a un familiar, se necesita estar registrado en un padrón.

Por ello, Eduardo Guerrero dice que el éxito de estos tres años de limpia en el sistema de penales de Chihuahua, está fundamentado en que el Estado dejó actuar en libertad a la autoridad penitenciaria.

Pero el director General de la Fiscalía Especializada en Ejecución de Penas y Medidas Judiciales, dice que también porque principalmente el sistema se rige bajo el mismo reglamento. 

Y no se trata de reglas internas controladas por un director de cada penitenciaría, como en el resto del país.

En Chihuahua diseñaron un reglamento y posteriormente legislaron, lo publicaron en el Periódico Oficial y todo prisionero o familiar de este, puede leerlo para corroborar que se sigue.

En cambio, en distintos penales a lo largo del país, más allá de los autogobiernos como en Gómez Palacio, Durango, donde los reos del Cártel del Sinaloa podían salir por las noches para matar a integrantes de Los Zetas, también está la discreción con la que actúan los directores de los penales.

Esa discrecionalidad es la que provoca la corrupción y la distinción entre reos de primer nivel y los de segunda.

“Hoy, yo te puedo decir categóricamente que todos los penales del estado de Chihuahua son controlados por el Estado, ninguno, ninguno, tiene autogobierno”, asegura Eduardo Guerrero, titular del sistema penitenciario de esa entidad.

Desde las prisiones ordenan los delitos

En tres años el sistema penitenciario de Chihuahua hizo 6 mil 167 traslados de internos a penales federales y a prisiones interestatales, seleccionando a los cabecillas de organizaciones para sacarlos de su área de autogobierno.

De esos traslados, mil 856 fueron a celdas federales y 4 mil 311 fueron transferencias interestatales.

Pero entre las transferencias de delincuentes claves, la división de los ambulatorios por módulos y el desarme de las prisiones, las autoridades observaron una disminución en los delitos de alto impacto en las calles.

Esta baja, que llegó a ser hasta del 67 por ciento luego de un operativo en penales como el Cereso 1 de Chihuahua y la prisión de Ciudad Juárez, probó lo que en Estados Unidos llaman la desarticulación del centro de operación.

“Desde las cárceles se gestan muchos delitos de alto impacto, yo decía, en aquel tiempo (cuando empezaron los operativos) que se gestaba alrededor del 30 o 40 por ciento de los delitos de alto impacto dentro de los penales.

“Pero hoy te puedo decir que en Chihuahua eso representó hasta el 67 por ciento de los delitos en las calles.

“Secuestros, extorsiones, robos, muertes, todo lo que se gestaba de delitos de alto impacto, el 67 por ciento se estaba operando desde el interior de los Ceresos, y te lo digo porque lo puedo demostrar estadísticamente, no porque yo lo diga nada más”, dice Guerrero Durán.

El director del sistema penitenciario también explica que por ello contrató un verdadero sistema de inhibición de señales de celulares y radiofrecuencias, no como las que supuestamente se instalaron en otros centro penitenciarios de donde siguen funcionando las extorsiones vía teléfono móvil.

“Contraté a un grupo de colombianos, nos lo hicieron a la medida y este funciona. Si alguien sabe de inhibir señales al paso de grupos con escoltas, es Colombia, tienen mucha experiencia.

“En esta tecnología sí invertimos, nos costó 1 millón de dólares, pero valió la pena. Porque no permite que haya ninguna señal, un teléfono adentro no les sirve de nada.

“Así que después de un operativo había una baja de los delitos de alto impacto y nosotros nos agrupamos en cinco operativos, grupos de choque y hoy hemos hecho 627 intervenciones en tres años, casi un día sí, otro no, y eso se nota en las calles”.

Anecdotario de una batalla

Bajo la vigilancia de Derechos Humanos, se demostró que su sistema finalmente  funciona mejor  para los  internos 

En tres años, Guerrero Durán ha perdido directores, comandantes y otros funcionarios del sistema penitenciario de Chihuahua.

Ha sufrido desde amenazas de muerte, hasta balaceras al interior de los penales.

Y dice: “El ataque irresponsable de la prensa o de la Comisión de Derechos Humanos”, pero que finalmente se han dado cuenta que su estrategia funciona.

Incluso, un día que realizaron uno de los traslados organizaron un operativo para hacer una “extracción” de un reo de alta peligrosidad junto con fuerzas federales.

Los primeros en ingresar fueron los de su Grupo de Reacción y luego los federales, pero al entrar los reos disparaban desde lo alto del penal a fuego cruzado.

“Durante 45 minutos nos tuvieron a fuego cruzado, como si fuera su penal, cuando es de la autoridad.

“Pero luego de 45 minutos logramos sacar a quien teníamos que sacar”.

Al final aseguraron cerca de un centenar de armas y trasladaron a unos 200 reos junto con el cabecilla de ellos.

“Pero la gente de Derechos Humanos estuvo dentro de la balacera, así que las críticas por el operativo se callaron, porque la misma gente de Derechos Humanos vio que los reos nos emboscaron”.

Guerrero también cuenta que cuando anunció que solo entrarían a visitar parientes directos a los reos y que tendrían que registrarse en un padrón, recibió críticas.

“Pero en medio de todo eso, encontramos que una señora de unos 60 años intentaba ingresar al penal seis equipos de celulares en su vagina”.

Guerrero Durán explica que ese hecho también calló las críticas.

Otra anécdota del director del sistema penitenciario en esta limpia de tres años a los penales, es que los delincuentes operan dentro y fuera de una manera muy organizada, pero cuando hay mano dura, tienen que entrar al reglamento.   

Narra que en 2011 escaparon 14 reos de un módulo donde están presos integrantes de un solo grupo de la delincuencia organizada.

Y cuando su Grupo de Reacción estaba por ubicar a varios de estos, en el módulo del penal los aún presos empezaron a incendiar cobijas para distraer a las fuerzas del orden que buscaban a quienes se fugaron.

Entonces ordenó que les quitaran a esos reos todas las cobijas que tenían, incluso la ropa.

Pero en esos días en la capital de Chihuahua el termómetro descendió hasta los 17 grados bajo cero.

Así que al tercer día, el cabecilla de la organización le entregó a los reos que se habían fugado, a cambio de que regresaran las cobijas a los presos de ese grupo criminal.

Y Guerrero Durán culmina: “Yo creo que este modelo puede funcionar a nivel nacional, pero se necesita que la Federación tenga las ganas de que se trabaje sin barreras”.