Aquí el calor curte. Todo se hace con una temperatura de 33 grados al exterior y una sensación térmica mayor. Es un “Paraíso” con un clima sofocante.

Al mediodía son ríos de color naranja los que se ven en las salidas de la refinería “Olmeca”. Son algunos de los más de 35 mil trabajadores vestidos con un overol que cambian turno. En su pecho traen las siglas de sus empresas: ICA Flúor, Samsung, KBR y Techint, entre otras.

Es un día después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró la primera etapa constructiva de Dos Bocas.

Para llegar, se puede usar una camioneta colectiva directa desde Villahermosa. Otros en automóvil propio o lo que abunda, motocicletas de bajo costo y cilindraje para acercarse a este complejo que procesará en su mejor etapa 340 mil barriles de crudo diario.

Por el constante movimiento, sólo se ve una nube de polvo en las calles porque las banquetas frente a la refinería no están pavimentadas.

Algunos estacionan sus vehículos en predios cercanos como en la casa de Rosa Wilson Santos que ha llegado a tener en su patio hasta 300. “No era la intención pero se fue dando, mejoró nuestra economía bastante”, expresa.

Y la presencia de los miles de trabajadores tiene una derrama económica y sus repercusiones para un municipio sin infraestructura urbana.

“A nosotros se nos va la luz a cada rato, todos los días, se va la señal del internet (…) El tránsito, ya no caben.. Vialidades, agua, el agua se va, están pésimos los servicios”, reprocha.

Un grupo de trabajadores está en el puesto de Miguel Gutiérrez Guzmán que se dedica a seguir “obras” para vender equipos de seguridad como lentes, botas y otros aditamentos. Desde hace un año y medio dejó Tampico, Tamaulipas.

“La verdad es que está muy bien”, dice sobre las ventas.

Cuando llegó pagaba de renta 5 mil pesos al mes. Le subieron 2 mil pesos desde marzo.

“Es Paraíso Dubai, de hecho así le decimos aquí, por decir si te vas a comer un taquito allá al parque de los de bistec normal, chiquito, está en 17 pesos y que por lo regular en otros lados está en 10 pesos”, cuestiona.

En sus planes está irse a vender equipo al Tren Maya o el Corredor del Itsmo de Tehuantepec.

A un costado, en unos troncos a la orilla del río, descansan unos trabajadores. Son de Campeche capital.

“Opciones de trabajo hay pero el salario no es bueno”, asegura uno de ellos quien pide no identificarse.

Lo secunda su compañero: “únicamente da para comer, no da para progresar”.

En sus manos atesoran el almuerzo que cocinaron. No les alcanza para pagar una comida corrida de 70 pesos y la que dan en el interior a veces les hace daño.

En los alrededores todo se llama “La Refinería” o “La Refi”, desde la tortillería, la tienda, la pozolería o la cocina.

“¡Muévanse, el tiempo es oro”, gritan en la base de mototaxistas que cobran desde 10 pesos por persona para algunos traslados. El sol cala la piel.

Javier Segura, de 62 años, quien maneja con destreza su unidad para esquivar el tráfico, asegura que sus ganancias aumentaron 60% por ciento.

Reconoce que hace falta control vial por los cientos vehículos que circulan. Pide que se garantice la seguridad. Se declara “Obradorista, no morenista”.

“No se debe de ir (al terminar su mandato López Obrador), para mí que se vuelva a quedar, necesitamos terminar esto y otras cosas”, expone porque la refinería está inconclusa y todavía no producirá combustibles.

En un espectacular la sección 50 de Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), reclama que “Pemex y su INestabilidad laboral… Pemex no respeta el contrato colectivo de trabajo”.

En otra de las salidas colocaron una cartulina que dice “Sr Presidente AMLO, somos petroleros transitorios inactivos, queremos reactivación de fichas, que lo prometido se cumpla, gracias”.

En la refinería —que costó más de 10 mil 200 millones de dólares— ahora viene un proceso para conectar todas las plantas, “las tuberías”, y comprobar que funcionen en el plazo de unos ocho meses, explica un ingeniero que trabaja en una planta de hidrógeno.

El calor no cede. A unos cinco minutos de la refinería está una plaza comercial en donde se ve una fila naranja de hasta 50 personas para usar el cajero.

“Uno tarda hasta 30 minutos”, comenta Feliciano, un carpintero de unos 30 años. Señala que cuando se termine el trabajo en Dos Bocas, su empresa podría irse a la construcción del corredor del Itsmo. “Trabajo tengo”, presume montado en su motocicleta.

Y esa marea naranja nuevamente se pone en movimiento, ahora para abordar los autobuses en la central camionera. “Mantenga la puerta cerrada”, dice el cartel de un antro que está en uno de los accesos.

Por las calles, se ve cómo se alejan esos overoles inconfundibles de color naranja que cargan maleta, o mochila y casco sin importar el calor. Todos lucen agotados.

Don Luis, un taxista de sitio, aunque se queja del tráfico porque las calles del centro son muy estrechas, se beneficia porque tiene “más pasaje”.

Cuenta que también han proliferado “los taibols, los antros” como “El Soberano”. “Si habían 10 eran mucho, ahora hay como 30”, apunta.

Desde que está la refinería Rosa Gabriela León López incrementó en 100 % las ventas de sus aguas frescas que oferta frente a la iglesia. “La seguridad está muy mala, últimamente ha faltado mucho lo que es el agua, demasiada basura también”, critica.

Su rostro cambia cuando expresa: “Me declaro simpatizante de Obrador, así como hay cosas que ha hecho bien, hay cosas que no mucho gustan, pero tenemos la confianza en él”.

Otros cuestionan que la refinería se construyera en Dos Bocas. “El lugar es pequeño, está junto a un centro turístico, está junto al mar, junto al río, contamina, ahuyentará el turismo”, fustiga don Carlos que tiene un negocio en la plaza.

En una de las bancas de la plaza está el tamaulipeco Erasto Otero Ramírez, uno de los trabajadores de la refinería.

“Las obras del presidente Obrador llevan una excelente trayectoria, sea lo que sea le atinó, la neta. No manches, ya llevaba un chingo de rato así sin chamba y ya se está abriendo aquí y a los que se están quedando sin empleo los están mandado al Tren Maya”, celebra.

“La verdad, yo no voté por él, la neta, pero mi voto es por él, soy de Obrador”, asegura.

Pobladores y vendedores demandan mejorar la infraestructura urbana. “Hay un parque nada más, las playas están bien cochinas”, afirman

“¿ADAN AUGUSTO VA?”

En algunos de los puentes peatonales están unas mantas con la leyenda “Adán Augusto Va” como un respaldo al ex gobernador de Tabasco y secretario de Gobernación con miras a 2024

“Ese Adán Augusto no hizo nada, y este que metieron (Carlos Merino, actual mandatario) es un títere”, critica Tomás González Reyes, de 65 años, quien cruza la plaza en su bicicleta.

-¿Usted ve presidenciable a Adán?, se le cuestiona.

-No, no, enfatiza

Otros comparten su opinión. “Aquí en el estado hay mucha gente inconforme, me reservo mi opinión, pero no es lo que esperábamos”, dice Rosa Wilson Santos.

Javier Segura también se reserva su comentario, “de ese no doy opinión”.

Rosa Gabriela León López no apoyaría a Adán Augusto López Hernández, “cuando estuvo de gobernador aquí en realidad no hizo mucho por nuestro estado”.

Don Tomás González también expresa lo que quiere para 2024: “(El o la quede) tiene que seguir las instrucciones de Obrador porque él es el líder”.

Algunas mujeres y hombres que trabajan en la Refinería deciden esperar afuera de la planta a que los mototaxis y avenidas se liberen para una movilidad más óptima.