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presos han logrado fugarse de las cárceles estatales entre 1997 y 2014

“El Chapo” ha sido el protagonista de la tercera parte de las fugas que se han registrado en penales federales del país en los últimos años.

De 1997 al 2014, en penitenciarías manejadas por las autoridades federales, se han registrado solamente seis fugas; dos de ellas protagonizadas por el mismo hombre: Joaquín Guzmán Loera.

La historia es distinta en las cárceles estatales, donde el número de reos fugados alcanza los 2 mil 881.

Los sistemas de seguridad que prevalecen en las cárceles federales de máxima seguridad hacen prácticamente imposible que quien ha entrado ahí como prisionero, pueda escapar.

Pero no para un hombre con la influencia y el poder del capo sinaloense de la droga, quien ya ha burlado en dos ocasiones la seguridad de los penales que supuestamente eran impenetrables.

De todos los penales federales de México, el que había conservado la fama de ser inexpugnable era el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1 “El Altiplano”.

Fue el mismo “Chapo” quien se encargó de quitarle ese título. Ahora, las cárceles de México dan la idea de no ser tan seguras como parecían.

Estas fugas han ocurrido a pesar de que el presupuesto otorgado para el sistema penitenciario del país aumenta año con año.

En el 2002, el presupuesto del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS) era de mil 662 millones 475 mil pesos.

Para el 2015, los recursos de este órgano alcanzaron los 20 mil 118 millones 683 mil pesos.

En 13 años, el dinero destinado a ese rubro creció sostenidamente hasta multiplicar el monto en más de 12 veces.

Las fugas, hechos extraordinarios

La fuga de prisioneros de las cárceles federales de México han sido hechos extraordinarios.

Los presos que han logrado evadir la justicia en una penitenciaría manejada por la Federación se cuentan con los dedos de una mano.

Un documento sobre Incidencias en los Centros Penitenciarios del país dado a conocer por el OADPRS en respuesta a una solicitud de Transparencia, revela que en seis ocasiones se ha logrado vulnerar la seguridad de estas cárceles.

La estadística señala que la primer fuga ocurrió en 1997, cuando una persona logró huir de las Islas Marías.

La segunda ocurrió en el 2001. Se trató de la primera vez que “El Chapo” escapó de un penal de máxima seguridad, el de Puente Grande, Jalisco.

Durante una década no se registró una sola evasión. La siguiente ocurrió en el 2011, cuando un interno se fugó del penal federal número 6, de Huimanguillo, Tabasco.

Se trató de un sujeto que purgaba una condena de 40 años de prisión por los delitos de secuestro y homicidio. Apenas llevaba 12 años preso, por lo que le faltaban las dos terceras partes de su condena. Nunca fue recapturado.

En los años 2012 y 2013 no se concretó ninguna evasión. La siguiente ocurrió en el 2014, cuando dos reos se escaparon del Centro Federal de Readaptación Social número 9, ubicado en Ciudad Juárez, Chihuahua.

En esa ocasión fueron cinco reos los que intentaron escapar. Solo dos de ellos cumplieron su cometido.

Se trató de cinco internos que formaban parte de la banda de “Los Aztecas”, un brazo armado del cártel de Juárez. Brincaron la barda perimetral y dos de ellos lo lograron. Llevaban poco menos de dos meses en prisión.

La siguiente fuga fue la que ocurrió el sábado pasado, en la que “El Chapo” Guzmán burló por segunda vez la seguridad de un penal federal.

Aunque han sido solo seis fugas las que se han concretado en la historia de los penales federales, los intentos han sido más profusos.

Según la estadística dada a conocer por el Órgano dependiente de la Secretaría de Gobernación, se han tenido 25 intentos de fuga no concretados entre 1997 y 2014.

Algunos de ellos han sido casos muy sonados en los medios por la forma en que los reos intentaron, sin éxito, burlar a las autoridades.

Uno fue el ocurrido en el 2011, cuando seis hombres intentaron abandonar la Colonia Penal Federal de las Islas Marías en pedazos de plástico y tablones para flotar sobre el mar.

Los prisioneros intentaban llegar a la costa de Nayarit, ubicada a 100 kilómetros de distancia.

Estos seis hombres buscaban pasar desapercibidos, pero su falta en el pase de lista hizo que se levantara la alerta de fuga. Los elementos de la Secretaría de Marina los buscaron en el mar y los encontraron horas después. Fueron reingresados a la isla.

En penales estatales la historia es muy diferente.

En ese mismo periodo, en las cárceles estatales se fugaron 2 mil 881 presos que purgaban diferentes delitos del fuero común.

Las personas que intentaron fugarse y no cumplieron su cometido ascendieron a mil 287.

Suicidios, riñas, motines y huelgas de hambre

El documento del OADPRS revela otros datos sobre incidentes ocurridos en los penales federales del país.

Entre el 2011 y el 2014, en los Ceferesos se han suicidado 16 prisioneros.

Cinco de ellos se han concentrado en el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi), ubicado en Ciudad Ayala, Morelos.

Ahí se encuentran internadas personas con alguna enfermedad mental que han cometido algún delito de orden federal.

Cuatro personas más se han suicidado en el Cefereso 5, ubicado en Villaldama, Veracruz.

En “El Altiplano” han sido dos personas que se quitaron la vida.

En los penales de las Islas Marías; Ciudad Juárez; Tepic; Guadalupe Victoria, Durango; y Ocampo, Guanajuato, se ha registrado el suicidio de una persona en cada uno.

En los 17 años del periodo descrito por los documentos del OADPRS, en los penales federales se registraron 2 mil 223 riñas, en las que participaron 5 mil 60 reos.

La penitenciaría donde se han registrado el mayor número de estos incidentes es en el Cefereso número 4, ubicado en Tepic, Nayarit, con 382 riñas.

De los nuevos penales construidos por empresas privadas, aquellos que operan bajo el esquema de Contrato de Prestación de Servicio (CPS), el que tiene más conflictos ha sido el de Guanajuato, ubicado en el municipio de Ocampo.

Ahí, 444 reos han formado parte en 186 riñas desde su puesta en marcha, en octubre del 2012, hasta diciembre del 2014.

En cuanto a motines, las autoridades federales tienen registrado solo uno, ocurrido en las Islas Marías en el 2013. En él, participaron 439 reos.

El grupo de prisioneros que se amotinó en febrero del 2013, protestaba por la falta de agua potable, además de la mala calidad en los alimentos y la falta de atención médica.

Debido a ese motín, ocho personas resultaron heridas. En un principio, se dijo que había 50 prófugos que se habían internado en la zona montañosa de la isla. Sin embargo, todos fueron localizados gracias al brazalete que portaban.

En los penales federales también se han registrado huelgas de hambre para protestar por diversas condiciones.

El caso más grave ha ocurrido en uno de los construidos y operados por empresas privadas.

Se trata del penal de Ocampo, Guanajuato, en donde se han registrado 14 episodios de huelga de hambre; cinco en el 2013 y nueve en el 2014.

En otro Cefereso operado por particulares, el 13 de Miahuatlán, Oaxaca, se han registrado seis. Tres en el 2013 y tres en el 2014.

En las Islas Marías, han sido cuatro reos los que decidieron ponerse en huelga de hambre en el 2011.

En el reclusorio federal de Villaldama, Veracruz, ha habido cuatro personas que se pusieron en huelga de hambre; dos en el 2011 y dos en el 2012.

En el penal de Matamoros, Tamaulipas, ocurrieron dos en el 2013.

En el Cefereso de Tepic, Nayarit, una persona decidió hacer esta protesta en el 2013.

La información más transparente sobre las condiciones de estas prisiones está disponible a partir del 2011. Hasta antes de esa fecha, la estadística no muestra incidentes.