La fallida iniciativa para crear la Ley Federal para Prevenir y Sancionar Delitos Informáticos, llamada Ley Fayad, por ser su promovente el senador priista Omar Fayad, ha sido la peor propuesta que intenta regular el uso de internet, coincidieron expertos en la materia.

Aleida Calleja, coordinadora de Advocacy del Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (Observacom), consideró que el error de Fayad fue no tratar de incidir sobre las conductas delictivas, sino sobre la plataforma en sí.

“Esto es absurdo. No puedes legislar sobre una plataforma que puede ser utilizada para cometer ciertos delitos, pero también se pueden usar otro tipo de plataformas.

“Entonces, lo importante no es la plataforma en sí misma, sino la configuración del delito que puede hacerse mediante internet o en cualquier otra”, comentó en entrevista.

Al querer regular la plataforma, lo que el legislador terminó haciendo es amordazar a los usuarios, lo que despertó la indignación de todos los sectores.

“Esta iniciativa lo que termina haciendo es criminalizar una garantía de acceso que me garantiza la propia Constitución. Es totalmente contradictorio; es una iniciativa policiaca”, calificó Calleja.

Carlos Brito, director de Incidencia de la Red en Defensa de los Derechos Digitales, aseveró que la iniciativa no tenía un planteamiento serio sobre lo que pretendía evitar y, más bien, lastimaba directamente los derechos humanos de los usuarios.

El activista aplaudió que el senador retirara su iniciativa, pero hizo énfasis en que se logró gracias a la presión social que se aplicó a través de las redes sociales que, de estar vigente la ley, sería considerado hostigamiento contra el legislador y los ciudadanos podrían ser castigados por haberlo hecho.

“Lo que hemos hecho ha sido, literalmente, una tormenta de tuits en torno al senador Fayad, arrobándolo y citándolo para que haga algo, para que haga una acción que, en este caso, es retirar su ley.

“Eso que hicimos, para que esa ley no pase, si la ley estuviera vigente, habría sido un delito con esa interpretación”, explicó.

Para Brito, el hecho de que se dejen tantos campos abiertos a la interpretación sobre las conductas que son o no consideradas un delito, también atenta contra los derechos humanos, porque se abre la puerta a que los ciudadanos sean acusados injustamente.

Además, en la iniciativa se señalaban ciertos tipos penales que implicaban solo que se duplicaran, y la contribución del senador era, básicamente, añadir agravantes para endurecer las penas con más años de cárcel.

En el caso, por ejemplo, de hostigamiento, que es uno de las conductas nuevas que se configura legalmente, la definición queda tan abierta a la interpretación que podía ser usada en contra de personas que hacían otro tipo de acciones, sin llegar a ser un delito.

Para llegar a una regulación sobre el combate a los delitos que planteaba la iniciativa, Brito propone que se realicen encuentros con diversos sectores de la sociedad y con expertos en el tema del uso de medios electrónicos para conocer a fondo cómo pueden evitarse y castigarse esas conductas delictivas.

Para Virgilio Caballero, diputado de Morena y miembro del consejo consultivo de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, la propuesta de Fayad de regular el uso de internet es un intento desesperado por controlar las expresiones de rechazo a la situación del país.

“Yo creo que no pueden con el internet. El internet es el instrumento más libertario que los seres humanos han tenido en sus manos en toda la historia. Es incomparablemente más subversivo, desde ese punto de vista, de lo que lo fue la imprenta en el siglo XVI.

“El Internet es la libertad absoluta de la sociedad. Y hay muchas maneras de desbloquear los intentos de censura; contra eso no pueden, están desesperados los ‘Fayads’ y los ‘Peñas’ de todo el mundo”, sostuvo en entrevista.

Caballero rechazó que se deban realizar sesiones públicas para construir una nueva propuesta de esta ley, pues ni siquiera debe existir.

El legislador no descartó que en un futuro cercano haya algún otro intento para tratar de regular el uso de Internet, pero auguró que, al igual que la Ley Fayad, no tendrá éxito y será revertido por la misma gente a la que intenta controlar.