Durante los próximos tres años, Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, enfrentará un entorno complejo porque tiene que cumplir su deber como gobernante, obtener la preferencia del electorado y no separarse del presidente, dice Artemisa Montes Sylvan, académica de la Universidad La Salle y directora ejecutiva del Observatorio Mexicano de la Crisis.


“La situación en que se encuentra Sheinbaum es complicada porque tiene que llevar un balance muy delicado para llegar a la Presidencia en 2024”

Artemisa Montes Sylvan

Académica de la Universidad La Salle y directora ejecutiva del Observatorio Mexicano de la Crisis

Sin embargo, explica Montes Sylvan, es difícil lograr un equilibrio con el presidente  Andrés Manuel López Obrador, porque tiene posturas en contra de distintos sectores sociales que pueden beneficiarla hacia 2024.

Por ejemplo, dice la especialista, el sector cultural y de la ciencia la podría apoyar en las elecciones de 2024, pero López Obrador lo ha atacado fuertemente.

“No puede apoyar a los científicos, aunque forme parte de ese grupo, porque tiene que complacer al presidente quien es el gran elector (…) El problema es que muchas de las acciones y decisiones que tendrá que tomar la jefa de Gobierno se podrían contraponer con la forma de hacer política del titular del Ejecutivo”, declara.

Otro tema en el que existen diferencias entre Sheinbaum y López Obrador, es en las políticas implementadas en medio ambiente, menciona la académica.

“Ella fue secretaria del Medio Ambiente con López Obrador y ha emprendido una serie de acciones en la ciudad, pero no puede ir en contra de lo que ha hecho el presidente, quien prefiere los combustibles fósiles que son más contaminantes”, señala.

Además de lo anterior, dice la especialista, Sheinbaum enfrentará una oposición tanto a nivel interno como externo durante los próximos años.

“Se enfrentará a muchos detractores, porque gobernará con 9 nueve alcaldes de la oposición y también con presiones internas de los actores que buscarán afectarla para que no sea presidenta”, refiere.

Incluso, habrá en su gabinete quienes se podrían insubordinar para lograr sus intenciones políticas.

“Ella tiene que demostrar que puede continuar sin separarse del presidente y que es el liderazgo del partido en la ciudad, porque si alguien de sus colaboradores la salta y va directo con el presidente para conseguir algo, ella perderá jerarquía”, indica.

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