"El daño se ha dado por el tiempo o por circunstancias normales y lo que nosotros vamos a hacer ahora es repararlo”

Miguel Ángel Meléndez

Secretario de Desarrollo Cultural de San Pedro

El presupuesto para corregir las deficiencias en el Museo El Centenario, en San Pedro, no representa sobrecostos porque el dinero se destinará a la parte antigua del espacio, asegura el secretario de Desarrollo Cultural del Municipio, Miguel Ángel Meléndez.

El funcionario afirma que las carencias de la sede no fueron ocasionadas por la ampliación y remodelación del inmueble, realizadas por la constructora Desarrollos Locsa S.A. de C.V., que concluyeron en el trienio del exalcalde Mauricio Fernández.

Este proceso, según él, no contempló el área antigua del inmueble, una casona que data de finales del siglo XIX, sino sólo la construcción de una parte nueva, que incluye dos salas, un segundo piso y un área de oficinas administrativas.

“El daño se ha dado por el tiempo o por circunstancias normales y lo que nosotros vamos a hacer ahora es repararlo con una restauración”, explica.

“El tema es que no fue restaurado ni remodelado. 

“Se construyó un área nueva, pero no se tocó el área anterior, a la parte antigua de la construcción no se le había metido mano”.

El secretario dice que el Municipio presentó a la Cámara de diputados federales un presupuesto de 3 millones 400 mil pesos, cantidad que esperan recibir en menos de un mes para restaurar las partes del espacio que muestran deficiencias.

De esa cifra, 2 millones 85 mil pesos están destinados para la rehabilitación que ya fue pactada, mediante un convenio, entre el Ayuntamiento y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el CONACULTA.

“En este caso remodelar fue cambiar la forma en cómo estaba funcionando el museo, de ser una casa chiquita con su sala de exposiciones permanente y dos saloncitos pequeños, a que tuviera dos grandes salas en la parte posterior”.

En el catálogo de conceptos de este cálculo, la autoridad local contempló el elevador que el museo necesita, de acuerdo con Meléndez.

Señala que las deficiencias fueron documentadas por la Secretaría de Desarrollo Cultural para justificar la solicitud de recursos, que provendrán del Presupuesto de Egresos de la Federación de este año.

Meléndez indica que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el INAH, no inició ningún procedimiento administrativo por estas modificaciones y que la Contraloría Municipal no tiene ningún proceso abierto contra algún funcionario.

“No hay ningún expediente de ese tema, incluso le preguntamos a la Contraloría si tenía algo al respecto y también nos dice que no”. 

Incluso, dice que la dependencia a su cargo pidió al INAH hacer una evaluación del estado que guardaba el edificio que derivó en una serie de observaciones para su restauración.

“Son recomendaciones que no se refieren a que alguien provocó un daño en la construcción, sino cuestiones que encuentran que pudieran ser corregidas.

“Para poder tocar la casa antigua hubieran necesitado ellos una autorización del INAH, porque esto está declarado como edificio protegido desde antes de que se hiciera museo”, expresó Meléndez.