El abstencionismo fue nuevamente el gran triunfador en las elecciones de Quintana Roo, donde se vivió una jornada electoral pacífica, pero también muy cuestionada prácticamente desde el arranque de las votaciones.

El PRD acusó la existencia del turismo electoral, es decir, gente que presuntamente fue llevada de Yucatán y Colima para que votara en Quintana Roo por los candidatos del PRI. 

Luego le siguieron las denuncias del PAN: compra y coacción del voto, la intervención del gobernador priísta de Quintana Roo, Roberto Borge. 

Más tarde, el ánimo se encendió por la aparición de grupos de choque, presuntamente encabezados por 45 expolicías municipales que amedrentaban a los votantes en Cancún, en el municipio de Benito Juárez. 

Pese a los señalamientos e incidentes, el Instituto Electoral de Quintana Roo afirmó que en el estado hubo elecciones “limpias”. Y le puso más adjetivos: “pacíficas, transparentes y democráticas”. 

Pese a ser unas elecciones “pacíficas” y en las que se logró instalar el 100 por ciento de las casillas, mil 726, la ciudadanía respondió con el abstencionismo. 

En el avance del Programa de Resultados Preliminares, con menos del 25 por ciento de los votos computados, destacó que el PRI, en alianza con Partido Verde y Nueva Alianza, aventajaba en el municipio de Benito Juárez, donde se ubica Cancún.