El caso de la niña Rosa María Hernández, la menor que a pesar de su padecimiento de parálisis cerebral mantiene incierta su estadía en Estados Unidos ante el riesgo de ser repatriada a México, es el ejemplo más claro del drama que viven los menores migrantes en EU, ante el recrudecimiento de la política migratoria dictada por el presidente Donald Trump.

De acuerdo a cifras oficiales de la UNICEF, la oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que protege y defiende los derechos de los niños, sólo entre el 2015 y 2016 un total de 139 mil 386 menores fueron sujetos a medidas de repatriación en la frontera norte de México, tanto por el gobierno norteamericano como por el de México.

Hasta agosto del 2017, según cifras oficiales de la Secretaría de Gobernación, fueron detenidos y repatriados a México 5 mil 258 menores de 18 años, 4 mil 403 hombres y 855 mujeres.

Por su parte, el gobierno mexicano, aun sin anunciar el arreciamiento de su política migratoria contra menores, sólo en el 2016 –la más reciente cifra estadística con la que cuenta el Instituto Nacional de Migración- deportó de suelo mexicano a un total de 40 mil 114 niños, principalmente de origen centroamericano, de los que 2 mil 176 viajaban solos.

Los datos de la UNICEF revelan claramente el drama de los niños migrantes, concretamente en México, en donde reconoce que por ser este país origen, tránsito y destino de migrantes, el problema se agudiza.

“Cada año, alrededor de 40 mil niños y niñas que migran son repatriados desde Estados Unidos a México”, establece, y de éstos, 18 mil viajan solos.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) revela que la situación de los niños migrantes es preocupante en toda Latinoamérica, en donde se reporta que los latinoamericanos representan más del 52 por ciento de la población extranjera en EU, en donde un alto porcentaje lo representan los niños.

El más reciente informe de la OIM indica que en México desde hace 10 años se mantiene una constante de repatriación de menores que oscila entre los 2 mil 500 y los 5 mil 700, principalmente con destino a sus países de origen que son Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.


Informe de la OIM indica que en México, desde hace 10 años, se mantiene una constante de repatriación de menores que oscila entre los 2 mil 500 y los 5 mil 700

Menores hondureños

De acuerdo al Observatorio Consular y Migratorio de Honduras, la política migratoria contra los niños se observa más recia en México:

2,268

Niños fueron deportados a su país de origen por autoridades de EU y México hasta julio 2017

235

Menores deportó el gobierno norteamericano en 2016

8,968

Niños fueron repatriados en 2016 por el gobierno mexicano

 

 

 

Violencia y pobreza, causas de migración

Para el doctor en sociología Edgar Morín, que ha dedicado los últimos años al estudio de las migraciones, el fenómeno que se radica entre la población infantil no debe ser observado sólo desde la estadística.

Para el estudioso, catedrático de la UNAM, la migración infantil es un problema por demás complejo, en donde son muchas las causas que lo propician, pero las más visibles son la pobreza y la violencia.

Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, en donde la convulsión social de la violencia, sumado a la pobreza económica, hacen que esas regiones generen casi el 60 por ciento de la población de niños migrantes que son repatriados desde EU en forma anual.

Pero existen otras consecuencias sociales poco visibles en las estadísticas oficiales, como es el peligro al que se encuentran expuestos los niños, principalmente para los que hacen el viaje en forma unipersonal.

México, más agresivo que EU

Hasta agosto de este año, según datos oficiales de la Segob, el gobierno de Estados Unidos hizo la repatriación de mil 232 niños a través de las fronteras de Baja California, 601 a través de Chihuahua, 293 por Coahuila, mil 172 por Sonora y mil 497 por Tamaulipas, cifras que en poco se compara con las deportaciones de menores que hizo México a través de la frontera sur.

Las mismas cifras oficiales del gobierno mexicano indican que durante el 2016, a través de la frontera de Chiapas, el Instituto Nacional de Migración ordenó la repatriación de 40 mil 114 niños centroamericanos.

Del total de los niños repatriados por el gobierno mexicano durante el año pasado, 7 mil 100 estaban acompañados por al menos uno de sus padres o algún familiar, mientras que otros 2 mil 176 se encontraban solos al momento de la detención y así permanecieron durante el proceso de repatriación.

La primera causa que se reconoce para que los niños migren sin la compañía de un adulto, reconoce la UNICEF, es el deseo de reunirse con sus familiares.

“En segundo (lugar) el deseo de mejorar su nivel de vida a través del desempeño de un trabajo y, por último, el deseo de escapar de la violencia familiar o de la explotación sexual”.

Pero el recrudecimiento de los controles migratorios no sólo en la frontera sur de EU, sino en todo el territorio mexicano ha propiciado el desvío de los flujos migratorios hacia zonas más inseguras, y ha obligado a la contratación de traficantes de personas lo que incrementa sustancialmente el riesgo a la integridad de los menores que realizan solos el viaje migratorio.

También reconoce la UNICEF que los niños que cruzan la frontera sin compañía pueden sufrir graves violaciones a su integridad física y a sus derechos humanos, como accidentes (por asfixia, deshidratación o heridas), ser enganchados a redes del crimen organizado, ser sometidos a explotación sexual o laboral, sufrir maltrato institucional en el momento de la repatriación o perder la vida en el momento del tránsito.


“En su intento por cruzar la frontera, los niños migrantes son muy vulnerables a la explotación, a la trata y a ser víctimas de la delincuencia”

UNICEF