El duro impacto del Covid-19 a la salud de miles de mexicanos dejó al descubierto las carencias del sector público para atender esta emergencia, una de las causas es la poca inversión pública en esta materia durante los últimos años.

Aunque todavía son desconocidas las consecuencias que tendrá la pandemia en México, esta deja una lección y es que tanto el gobierno de la cuarta transformación como las futuras administraciones deben destinar más recursos para garantizar el derecho a la salud de la población.


La crisis sanitaria por el Covid-19 apareció en medio de la transición del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar

El país atraviesa la fase 3 de la contingencia provocada por el Covid-19 y, a pesar de que los hospitales encargados de atender a las personas contagiadas no presentan una saturación en general, la frecuencia de personas contagiadas va en aumento.

De acuerdo con el informe sobre disponibilidad de espacios de hospitalización presentado por la Secretaría de Salud federal, al 9 de mayo, 7 mil 188 camas para atender Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG) se encontraban ocupadas y 13 mil 622 disponibles.

Sin embargo, algunas entidades presentan cada vez una mayor ocupación. Es el caso de la Ciudad de México donde el 74 por ciento de las camas para IRAG tienen pacientes. Baja California presenta un 58 por ciento, el Estado de México 57 por ciento y Sinaloa 46 por ciento.

Aún con la suficiencia hospitalaria y en medio de la fase más peligrosa de la pandemia, la poca inversión en materia de Salud es evidente en la falta de insumos básicos e infraestructura para diagnosticar y atender a todas las personas contagiadas de Covid-19.

El Gobierno federal heredó un sistema de salud en crisis; no obstante, replica la mala práctica de no gastar lo suficiente en este sector, privándolo de recursos indispensables para garantizar los materiales médicos y contar con el personal suficiente para brindar la atención.

“No puedes tener un sistema al que le inviertes 2.5 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto), tenemos que ver cómo le vamos a meter más dinero”, comenta Héctor Villarreal, director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Según el artículo La contracción del gasto per cápita en salud 2010-2020 elaborado por el CIEP, en los últimos 10 años los recursos destinados a salud oscilaron entre 2.5 y 2.9 por ciento del PIB.

Un informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que México es uno de los miembros de este organismo que menos gasto invierte en salud.

La media de las más de 30 naciones que conforman la OCDE es de 5.7 por ciento del PIB para esa finalidad. Es decir, que el país invierte la mitad de dicho porcentaje.


México destina el 2.5 por ciento del PIB para salud, mientras que los miembros de la OCDE invierten el 5.7 por ciento en promedio

Un mal momento para el sistema de salud

La crisis sanitaria generada por el Covid-19 llegó en un momento complicado, en medio de la transición del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el cual pretende ofrecer atención universal a todos los padecimientos, pero que aún no cuenta con reglas de operación.

Uno de los obstáculos que Héctor Villarreal observa en la implementación del Insabi también se relaciona con la falta de presupuesto. Explica que si la administración federal pretende otorgar estos servicios, deberá incrementar el gasto en este nuevo sistema.

“Nos hemos puesto a hacer cálculos en el CIEP y concluimos que si nosotros quisiéramos ofrecer servicios a la población iguales a los del IMSS, incluso con sus mismas tasas efectivas, no la vamos a hacer con menos del 5 por ciento del PIB, tendríamos que estar doblando la inversión”, expresa.

El contexto a inicios de la pandemia, estaba caracterizado por las protestas ciudadanas por la falta de medicamentos en hospitales públicos para tratamientos contra el cáncer, el VIH o por la falta de materiales básicos como gasas, jeringas, entre otros.

Estas exigencias llegaron al punto en el que los inconformes cerraron calles y avenidas en varias entidades de la República, en la capital incluso se bloquearon los accesos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para llamar la atención de las autoridades.

Para la senadora del PAN, Martha Márquez Alvarado, una de las lecciones que el gobierno actual debe entender y corregir es que no solo se invierta más presupuesto sino que corrija las fallas cometidas en el abasto de medicamentos y en concretar los lineamientos para que el sistema de salud universal funcione.


Hay responsabilidades y errores que ya hemos señalado: que se inició con desabasto, con menos presupuesto para los hospitales de alta especialidad y con un Insabi que no existe en la pandemia, y los efectos de esta siguen

Martha Márquez Alvarado

Senadora del PAN

Villarreal añade que la falta de recursos que sufre el sector salud tiene su origen en un problema más profundo, que son las fallas del sistema fiscal.

El director del CIEP considera urgente que se abra un debate para una reforma fiscal, con el propósito de incrementar la recaudación tributaria y con esos ingresos solventar las carencias en materia de salud.


Un sistema de salud de un país de ingreso medio o desarrollado no se arregla por decreto o por voluntarismo, hay un punto en el que por más diseño bueno que tengas le debes destinar dinero. Y ahí hay un problema, que nuestro gobierno no lo tiene

Héctor Villarreal

Director del CIEP

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