Jesús Antonio Esteva Medina, secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México, dio a conocer el informe final de la empresa DNV sobre el colapso de la Línea 12 del Metro entre las estaciones Tezonco y Olivos, en la alcaldía Tláhuac.

Los resultados del análisis indican que el desplome ocurrió como resultado del pandeo de las vigas norte y sur, facilitado por la falta de pernos funcionales, lo que causó que parte del tramo elevado perdiera su estructura compuesta.

De esta manera, la estructura estaba operando como dos vigas paralelas independientes, una de concreto y otra de acero, que experimentaron condiciones de carga para las que no estaban diseñadas.

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Esto provocó la distorsión del marco transversal central y la generación de grietas de fatiga que redujeron aún más la capacidad de la estructura para soportar la carga de la estructura y el paso de los trenes.

Esteva Medina reiteró que la trabe elevada presentaba pernos Nelson con soldadura deficiente, mal colocados y ausencia de los mismos en algunas zonas, lo que propició el siniestro.

“Los posibles factores que contribuyeron al colapso incluyen deficiencias en las propiedades mecánicas de las vigas y en el diseño del marco transversal que no cumplió con los estándares de diseño AASHTO aplicables”, señala el informe.

DNV precisó que las gritas por fatigas son una consecuencia del desplazamiento vertical de las vigas y la falta de acción compuesta, por lo que las gritas no fueron la causa principal de la falla, pero podrían definirse como secundarias.

Cabe destacar que los componentes de la vías y las instalaciones que se encuentran al lado de la vía (balasto, durmientes, fijaciones, rieles, interruptores, uniones, cableado y ductos) se encontraban en buenas condiciones generales.