Durante los últimos meses se han visto diversos actos con los que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha conmemorado la historia los 500 años de la caída de Tenochtitlán, recientemente, con la construcción de la maqueta monumental del Huey Teocalli en la Plancha del Centro Histórico de la CDMX.

Para Gustavo Ramírez, arqueólogo y secretario general del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH, alzar una reconstrucción de casi 16 metros de altura resulta muy paradójico.


“Es un poco absurdo que teniendo el original a un lado se haga esto, pero sabemos que esto tiene una intención política. Pero me parece que hablar de celebraciones no es el término adecuado, fue un hecho trágico en muchos sentidos para todas esas poblaciones que fueron diezmadas con esa invasión”

Gustavo Ramírez

Arqueólogo y secretario general del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH

Las declaraciones que se han hecho hablan de conmemorar un evento llamado “La resistencia indígena”, el cual, resulta un tanto “polémico”. Además de que implica una resignificación de eventos históricos con base en el discurso de la Cuarta Transformación, los cuales, muchas veces, no coinciden con la verdad histórica que se conoce a través de la ciencia.

“Hablando desde la resistencia indígena resulta cuestionable, desde mi punto de vista. Yo la verdad no lo entiendo, es la primera vez que escucho ese discurso. Lo que sucedió fue un evento de dominación de una nación, de una potencia extranjera hacia otra, esto no resulta nada coherente”, detalla.

Desde la óptica de los investigadores del INAH, muchos opinan que estos recursos son urgentes para dar mantenimiento, conservación y protección a las zonas arqueológicas y museos del país que se encuentran sumamente deteriorados, la mayoría con serios problemas de humedad.

“El caso más conocido es el grave deterioro del Templo de Quetzalcóatl, el de la Serpiente Emplumada en Teotihuacán, ha habido un sinnúmero de intervenciones fallidas y las condiciones climáticas, más los cambios de temperatura, además del vandalismo que se vio en años anteriores, el INAH no tiene el control completo de la zona”, especifica.

También están prácticamente en abandono las zonas arqueológicas de Las Higueras, en Veracruz, o la Pirámide de Las Flores, en Tamaulipas, sitios que han sido vandalizados y no han recibido el mantenimiento que necesitan.

Gustavo Ramírez hace un llamado a las autoridades, al Presidente de la República y al propio INAH, para que se hagan “esfuerzos realmente importantes” por rescatar, recuperar y dignificar el patrimonio y la historia de México.

El arqueólogo recuerda que también se está construyendo una bodega como parte del proyecto del Bosque de Chapultepec, “Naturaleza y Cultura”, hechos que ponen en evidencia otras realidades.

“Estamos viendo cosas absurdas, que se pretenda construir una enorme bodega, mientras nuestras bodegas del INAH están llenas de cientos de miles de piezas arqueológicas recuperadas de excavaciones, que están en pésimas condiciones de conservación, guardadas en cajas de huevo, espacios donde la humedad es rampante y no hay alarmas de seguridad suficientes. Se debería celebrar con nuestra riqueza cultural, y no a través de recreaciones fantasiosas que, en cierta manera, contradicen los hechos”, opina.

Para Ramírez es un momento para reflexionar, de hacer una retrospectiva del pasado y poder valorar la situación en la que se encuentra el país; dice que no son momentos que merecen celebrarse, porque es una visión equivocada de la historia, sino volcar la mirada al pasado, pero sobre el patrimonio auténtico que se tiene “a la vuelta de la esquina”.

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