Residentes de los municipios rurales comienzan a experimentar los estragos que dejó a su paso la exploración y extracción de gas shale, a través del método del fracking. Denuncian la falta de restauración de la zona y cuarteaduras en sus viviendas.

El calvario comenzó hace seis años, cuando varias empresas arribaron a las comunidades de China, Los Ramones, Anáhuac y Melchor Ocampo para aplicar la fractura hidráulica en el subsuelo, pero fue hasta el año pasado que vieron el impacto de este método.

Las grietas se observan en las casas que están alrededor de la plaza principal del municipio Los Ramones, explica el biólogo Antonio Hernández, quien estudia los daños del fracking en Nuevo León.

Sin embargo, el hallazgo de una geomembrana que contiene residuos de manejo especial y peligroso, en el yacimiento denominado Kernel 1, alarmó a los pobladores de Los Herreras.

Los residentes descubrieron la manta negra el pasado mes de julio. Su preocupación se centra en los daños al medio ambiente y la contaminación del agua.

Las actividades del fracking produjeron sismicidad inducida, además de haber generado impactos al agua, el medio ambiente y la agricultura, refiere la petición de revisión SEM-18-003 en la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA).

El artículo 59 de los Lineamientos de Seguridad Operativa y Protección al Medio Ambiente en la realización de Exploración y Extracción de Hidrocarburos en yacimientos no convencionales en tierra establece que se tiene que restaurar la zona.

“Los regulados deberán restaurar el área utilizada para la construcción de las presas de terracería para el almacenamiento de aguas de primer uso para el fracturamiento hidráulico y las zonas aledañas y que hayan resultado impactadas”, dice la masiva.

402

pozos tiene la Cuenca de Burgos

No obstante, durante las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, las empresas violaron el artículo 16.

“Ya que no tuvieron la capacidad para prevenir la infiltración de sustancias contaminantes al subsuelo y los acuíferos, dijo el experto.

Este apartado detalla que se deberá prevenir la infiltración de sustancias contaminantes al subsuelo y los acuíferos, mediante la instalación de capas impermeables que aíslen el terreno en los sitios de perforación y en las áreas de los depósitos y almacenes de fluidos y aditivos.

En Nuevo León, la Cuenca de Burgos es la reserva más importante de gas natural del país, pues abarca 10 municipios y comprende 402 pozos.

+1,2

millones de hectáreas son susceptibles al fracking en Nuevo León

Actualmente en este estado existen un millón 284 mil 400 hectáreas de territorio susceptibles al fracking, pero para este año aumentarán a 8 mil 99 hectáreas más en el municipio de Parás, revela el biólogo.

Daños en viviendas y agua por el fracking

Los pobladores del municipio de Los Ramones también reportan daños en sus viviendas por varios reacomodos de la tierra de donde se extrae el gas del método del fracking.

Los trabajos en los pozos Tangram-1 y Nerita-1 ocasionaron fisuras en paredes y cuartos de las casas del ejido El Carrizo, por lo que esperan una indemnización por los daños.

Y aunque Nuevo León siempre ha sido un territorio semidesértico, mas nunca una zona sísmica, desde hace seis años comenzaron a reportarse movimientos terrestres. Expertos en el tema relacionan las actividades sísmicas con la fractura hidráulica para extraer el hidrocarburo.

El jefe del Departamento de Geohidrología y Geofísica del Instituto de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Juan Manuel Rodríguez Martínez, ha documentado que de 2006 a octubre de 2017 se han registrado 304 temblores en el estado.

Además, una petición en la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), con sede en Canadá, abre la puerta para la indemnización de los presuntos daños ecológicos ocasionados por fracking en Nuevo León.

Esta organización es intergubernamental y fue conformada por Canadá, Estados Unidos y México. Vigila el cumplimiento de las normas ambientales en los tres países.

La petición SEM-18-003 señala que los pobladores del Ejido Carrizo notaron que sus pozos domésticos se secaban tras la construcción de los pozos Tangram-1 y Nerita-1, pues la sequía se prolongaba de manera habitual.

“Y no era posible sembrar los distintos productos que solían cultivarse en la zona ni tampoco dar de beber a los animales”, menciona el documento en poder de Reporte Índigo.

También dice que el agua que se extrae de los pozos domésticos de El Carrizo, en el municipio Los Ramones, ya no puede consumirse.

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